Sociedad

Y el 'huelum' retumbó fuerte en Bucareli

Crónica de un día pintado de guinda y blanco... más de 50 mil estudiantes marcharon hacia la Secretaría de Gobernación, sin disturbios, todos, gritando a una sola voz: "Somos ingenieros, no técnicos".
Rafael Montes
30 septiembre 2014 22:57 Última actualización 01 octubre 2014 5:0
IPN. (Alejandro Meléndez)

Tras una histórica y ordenada movilización, los politécnicos lograron un diálogo público con el titular de Segob. (Alejandro Meléndez)

CIUDAD DE MÉXICO. La multitud canta fuerte. Los politécnicos, vestidos de guinda o con batas de laboratorio, cantan el Himno Nacional con una sonrisa. El mitin ha concluido seis horas después de iniciada la movilización. El huelum se había hecho sentir en Bucareli.

Minutos antes, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, abandonaba el templete montado afuera de su oficina. “¡Que salga Chong!¡Que salga Chong!”, habían gritado.

La propuesta era que una comisión de 30 jóvenes ingresara al Palacio de Covián, a la oficina del secretario. Pero el movimiento, decenas de miles de muchachos que abarrotaron Bucareli y Reforma, se negó. “Que salga, esto es público”, argumentaron. A cambio, ofrecían respetarlo porque “no somos porros, somos estudiantes” y alzaban entre sus dedos sus credenciales.

La expectativa crecía. Aplaudían. Había poca esperanza de que aceptara. De pronto, para sorpresa de los politécnicos, incansables a pesar de haber marchado tres horas desde el Casco de Santo Tomás, Osorio salió. Sin saco, con corbata morada, el funcionario aceptó presentarse ante la multitud para extenderles la mano y ofrecerles solución en tan sólo media hora. “Déjenme trabajar 30 minutos y lo resolvemos”, dijo.

Entonces, ante la rápida respuesta que dio Osorio, la desconfianza se paseó entre los representantes del movimiento que estaban en el templete. La multitud de abajo aclamó la propuesta. Que sí, decían, que sí. Pero los de arriba se negaron. “No queremos soluciones al vapor”, dijo uno. “La reforma educativa no se hizo en media hora”, dijo otro.

"POR EL POLI HABLAMOS TODOS"

Apenas dio la 1 de la tarde y el ímpetu del movimiento estudiantil se desbordó por el Circuito Interior desde Salvador Díaz Mirón, en el Casco de Santo Tomás. Era una muchedumbre joven, que cargaba mantas y pancartas en rechazo a las modificaciones del Reglamento Interno del IPN, a las reformas a los planes de estudio, a la gestión de Yoloxóchitl Bustamante. “¡Fuera Yolo!” gritaban. “Somos ingenieros, no técnicos”, decían algunas cartulinas. “No somos mano de obra barata”, reclamaban los carteles.

Pero mientras la vanguardia ya se desplazaba por Circuito Interior, del Metro Normal brotaban jóvenes ansiosos de hacerse escuchar. Y venían de todas las escuelas del IPN, pero también de algunas escuelas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Entonces, como pocas veces, el goya y el huelum se fusionaron. “Apoyo a mi más acérrimo rival”, decía una cartulina. Otra resumía el apoyo brindado entre casas de estudio: “Por mi raza hablará el espíritu; pero por el Poli hablamos todos”.

Los colores azul y oro, y los guindas y blancos se desplegaron por el Circuito, que bajó por Río Mississipi hasta Reforma, una ruta seguida en 1968, para llegar al Ángel. Pero no se detuvieron ahí. Una llamada a uno de quienes encabezaban la movilización les hizo decidir no parar.

“La retaguardia aún no acaba de salir del Casco”, comentó sorprendido.
Sus cifras rebasaban los 50 mil participantes, entre jóvenes, padres y profesores. Y así, sintiéndose poderosos, avanzaron hasta Bucareli sin romper un solo vidrio, sin pintar un solo grafitti, sin vandalizar.

“No somos porros, somos estudiantes”, repetían. Y se ganaban las simpatías de todo con aquel con quien se cruzaban. Un cordón de seguridad alrededor de los contingentes por escuela evitó infiltrados. Les funcionó hasta el final.

Llegaron a Segob a las cuatro de la tarde, pero fue pasadas las 6 cuando Osorio Chong salió, precavido, pero decidido a hablarle de frente a una juventud enojada y exigente. Pero cuando lo vieron, le aplaudieron. Fue algo inédito, inesperado.

Al salir, los desactivó con solo una frase. “Lo primero que quiero decirles y quiero dejarle claro a todo el país: reconocemos formalmente su movimiento”, dijo y prometió solución en media hora.

La multitud le pidió al Secretario que leyera en el micrófono el pliego petitorio para asegurarse de que de verdad conoce las demandas. Le hicieron firmar el acuse de recibo. Y pidieron que revisara bien lo que piden, pues no quieren soluciones presurosas. Osorio Chong aceptó.

Volverán a encontrarse con él, esperanzados, pasado mañana viernes 3 de octubre a las tres de la tarde, “en el mismo formato público”. Y entonces, cuando Osorio se fue, los jóvenes gritaron “¡Sí se pudo, sí se pudo!” Aclararon que el movimiento no participará en la marcha del 2 de octubre.

Vino el huelum masivo, el Himno Nacional Mexicano y afloraron esas sonrisas en los rostros de los jóvenes de guinda y con batas de laboratorio.