Sociedad

Vientres en renta, dignidad amenazada

De acuerdo con especialistas, esta práctica no se realiza por una causa de infertilidad, sino por cuestiones banales, como el hecho de que mujeres de alto nivel económico no quieran estropear la figura de su cuerpo. 
Sandra Marina
25 febrero 2014 22:35 Última actualización 26 febrero 2014 5:0
Vientres en renta

Vientres en renta

¿Qué hay detrás de un anuncio en internet en el que una mujer ofrece su matriz al mejor postor?

Especialistas en reproducción asistida y abogados, consultados por EL FINANCIERO, apuntaron que no hay estadísticas precisas en nuestro país respecto de la subrogación de la maternidad debido a que esta práctica sólo es permitida por la ley en Tabasco y Sinaloa.

En la Ciudad de México, luego de dos frustrados intentos de legislaturas pasadas y el veto impuesto por el anterior jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, el PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) buscará nuevamente la aprobación de una Ley de Gestación Subrogada.

Los legisladores coinciden en la importancia de abrir el debate antes de que el tema se torne comercial y adquiera mayor riesgo.

La abogada Ingrid Tapia destacó que la necesidad y el hambre, sumadas a la ignorancia, generan este mercado de mujeres mexicanas, “que no tienen más que su cuerpo para sacarle provecho y rentar su vientre”.

Explicó que en este mercado de la maternidad hay quien compra el servicio –ciudadanos de países del primer mundo, con altos ingresos– y quien oferta su vientre –mujeres de países como la India, Ucrania y México, en particular de Tabasco-.

Adrián Rodríguez Alcocer, abogado de Think Acción Develovement (TAD), lamentó que en nuestro país se dé la práctica de reclutar mujeres que viven en zonas rurales de Tabasco y Chiapas para que renten su vientre, sin que exista una ley que las proteja.

Rentar un vientre tiene un costo que oscila entre los 50 mil y 500 mil dólares. La mayoría de los interesados en encontrar una madre sustituta son extranjeros de posición alta, que la alquilan mediante agencias especializadas o clínicas de reproducción asistida.

Entre las empresas extranjeras que ofrecen el servicio se encuentran: Reproductive Medicine Institute, en Tijuana; CARE, Centro de Subrogación México; CEFAM, Creando Familias; La Cigüeña del bebé; Insemer, Biofet y Centro de Cirugía Reproductiva y Ginecología (Reprogyn).

HACIA UNA NUEVA INICIATIVA

El 26 de noviembre de 2009 se presentó en la Asamblea Legislativa del DF, la iniciativa de Ley de Maternidad Subrogada.

El pleno aprobó la iniciativa y la remitió al Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, quien la detuvo argumentando que contenía algunos problemas jurídicos por lo que consultó a especialistas de instituciones en reproducción asistida y a la UNAM, quienes la modificaron.

Entre los cambios, fue substituido el término “maternidad subrogada” por “gestación subrogada”, ya que el término “gestar” se vincula más a lo que se intenta regular.

El 17 de septiembre de 2011, Marcelo Ebrard remitió las observaciones a la Asamblea Legislativa.

La nueva iniciativa de ley subió al pleno el día 20 de diciembre de 2011 y se desató una polémica, toda vez que el jefe de Gobierno no promulgó el decreto correspondiente y remitió las observaciones de manera extemporánea.

Ante este panorama, Rodolfo Ondarza Rovira, presidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Legislativa del DF y médico de profesión, apuntó la necesidad de legislar la maternidad subrogada de manera integral y equilibrada “en los aspectos científico, económico, ético y de derechos humanos”.

Señaló que en nuestro país 15 por ciento de las parejas son estériles, además de las complicaciones que implica tener hijos hasta después de los 40 años de edad.

“No queremos que esto se convierta en un negocio. Queremos evitar que la renta de vientre se convierta en un útero mercenario que atenta contra la salud reproductiva y vida de las mujeres que pertenecen a grupos vulnerables”, dijo el doctor Ondarza.

LA PARTE CLÍNICA

Julio de la Jara, subdirector de Medicina de Reproducción Humana del Instituto Nacional de Perinatología (INPer), apuntó la urgente necesidad de legislar la práctica de maternidad subrogada para vigilar y controlar a las compañías extranjeras que ofrecen este servicio en el país y frenar los altos riesgos que enfrentan las mujeres subrogantes.

“Se está volviendo un negocio, porque en la realidad no se práctica por una causa de infertilidad, sino por cuestiones banales, como el hecho de que mujeres de alto nivel económico no quieran estropear la figura de su cuerpo, pero se arriesga la vida de la mujer gestante, sin darle ninguna protección.

“Si en ningún país se permite eso porque nosotros sí. El hecho es que no se renta un útero sino una mujer completa”.

El doctor de la Jara destacó que apenas 5 por ciento de los casos de infertilidad en México requieren del alquiler de una matriz: “las mayores causas de infertilidad en las parejas no tienen que ver con la falta o irregularidades en el útero que contraindique el embarazo.

Se está proponiendo que la práctica se realice altruista y gratuitamente para evitar el negocio; pero hay que ser muy cuidadoso, porque se puede prestar a la simulación y la mujer gestante queda desprotegida”, aseveró.