Sociedad

Padece obesidad 70% de mexicanos: INSP

Los mexicanos viven en un ambiente que promueve la obesidad e interfiere con una alimentación sana, ya que es más fácil tomar refrescos que agua, dijo Juan Rivera Dommarco, representante del Instituto Nacional de Salud Pública.
Víctor Chávez
04 diciembre 2014 18:47 Última actualización 04 diciembre 2014 19:5
COMIDA RÁPIDA

Los restaurantes de comidas rápidas ahora abren hasta más tarde dando alimento a los noctámbulos y una excepcional fuente de crecimiento a la industria. (Archivo/Reuters)

CIUDAD DE MÉXICO.- El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), informó que el 70 por ciento de los mexicanos son obesos y con sobrepeso, por lo que exhortó a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados que ordene la aplicación estricta de la regulación que prohíbe la venta de alimentos chatarra en escuelas y alza de impuestos a productos procesados.

Durante una reunión de trabajo sobre “Políticas públicas en obesidad y sobrepeso”, Juan Rivera Dommarco, representante del INSP sostuvo que los mexicanos viven en un ambiente que promueve la obesidad e interfiere con una alimentación sana, ya que es más fácil tomar refrescos que agua; comer productos grasosos y sabrosos que ingerir una fruta o verdura.

“La educación es necesaria, pero no suficiente, porque no hay disponibilidad de alimentos frescos, pero sí pastelitos y refrescos; otro agravante para una dieta balanceada es la falta de recursos de millones de familias sumidas en la pobreza; la publicidad es la gran educadora” y se carece de campañas gubernamentales que contrarresten su impacto", afirmó.


Por ello, es relevante la regulación y la legislación. “El Poder Legislativo juega un papel fundamental para que la alimentación saludable se convierta en una opción viable, fácil de obtener y consumir. El marco jurídico debe facilitar este acceso”, precisó.

Lamentó la falta de aplicación de las regulaciones aprobadas para frenar la obesidad en escuelas de educación pública. Lo atribuyó a que no se estableció al responsable de aplicarlas, y “cuando se diluye la responsabilidad en un comité escolar y no en un funcionario público, y se habla de sanciones en contra de quien no cumpla, las cosas no funcionan”.

Advirtió la falta de integración de las políticas públicas contra el sobrepeso y sugirió restricciones publicitarias, ya que un pastelito procesado contiene 400 calorías, mientras una fruta entre 20 a 40 calorías por 100 gramos.

Por ello, propuso que la industria no participe en el diseño de regulaciones, porque se ha demostrado que no son claras, sencillas ni eficientes para orientar un consumo saludable y balanceado.

Por su parte, Alejandro Calvillo, a nombre de El Poder del Consumidor, señaló que el etiquetado de alimentos es engañoso y confuso.

Refirió que en la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), sólo tres funcionarios definieron los formatos y contenidos de dichas etiquetas, dos eran abogados y uno especialista en medio ambiente.

No se contó con un grupo de expertos en el sector alimenticio que lo diseñara, como sucede en otras naciones. Por tanto, el etiquetado frontal lo logran entender menos del 6 por ciento de los estudiantes de nutrición y los consumidores se encuentran en absoluta indefensión.

Los néctares, ejemplificó, carecen de una norma oficial mexicana que los regule, pese a que contienen grandes cantidades de azúcar. Apuntó, además, graves contradicciones entre la autorización nutricional y la aplicación de impuestos por contener altos niveles de dulce, y pese a ello, se permite que sea publicitado un producto como nutritivo.