Sociedad

Iglesia católica lanza un ¡ya basta! a la violencia en Guerrero

El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfías Merlos, dijo que el gobierno estatal no les ha ofrecido seguridad tras la muerte del 'padre Goyo' y lanza un ¡ya basta! tanto a autoridades como a la sociedad en general para reducir la violencia en la entidad.
Enrique Villagómez/Corresponsal
29 diciembre 2014 15:9 Última actualización 29 diciembre 2014 16:32
El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfías Merlos, ofreció una conferencia de prensa para exigir un alto a la violencia en Guerrero. (Enrique Villagómez)

El arzobispo de Acapulco, Carlos Garfías Merlos, ofreció una conferencia de prensa para exigir un alto a la violencia en Guerrero. (Enrique Villagómez)

ACAPULCO.- La Iglesia católica en Guerrero lanzó un ¡ya basta! a las expresiones que generan violencia contra la sociedad.

En conferencia de prensa, el arzobispo de Acapulco, Carlos Garfías Merlos, señaló que el gobierno del estado no ha ofrecido seguridad particular para cuidar a los representantes de la Iglesia, luego del asesinato del sacerdote de ciudad Altamirano, Gregorio López Gorostieta.

“Hasta ahorita no hemos recibido ningún planteamiento directo en relación a ese tema. Nosotros seguiremos realizando nuestro ministerio y estaremos buscando las formas de poder tener mayor seguridad mediante el diálogo permanente que podamos tener con todos los grupos sociales”.

Durante la madrugada del pasado lunes 22 de diciembre, el sacerdote Gregorio López Gorostieta fue sacado del seminario donde daba clases en ciudad Altamirano, por un grupo de hombres armados ques se lo llevó a bordo de su propio vehículo con rumbo desconocido.

Tres días después, el jueves 25, el cuerpo del padre fue localizado cerca del monumento conocido como la Cabeza de Lázaro Cárdenas en el vecino municipio de Tlapehuala, con visibles huellas de tortura y un balazo en la cabeza.

De acuerdo con datos de la arquidiócesis de México, durante este 2014 cuatro sacerdotes fueron asesinados en nuestro país, de los cuales 3 se registraron en Guerrero, incluyendo la reciente muerte de López Gorostieta.

Al respecto, Garfías Merlos, calificó el 2014 como un año trágico para la Iglesia Mexicana por esas muertes y rechazó cualquier posibilidad de nexos poco claros entre los sacerdotes y miembros de la delincuencia organizada.

“Yo no tengo ningún indicio que haya algún vínculo entre los sacerdotes asesinados y esas gentes extrañas. Los casos se están investigando. Definitivamente son muertes que no se explican y por eso duelen más porque se trata de sacerdotes que solo están cumpliendo con su misión de difundir el ministerio de la santa iglesia católica”, afirmó el arzobispo.