Sociedad

Destaca BM avances y retos de México en protección social

En México, un 30.8 por ciento de la población de 65 años o más subsiste sólo con ingresos propios, un 22.2 por ciento sólo con pensiones y 10.2 por ciento con ingresos y pensiones, según cifras del Consejo Nacional de Población (CONAPO).
Notimex
16 marzo 2014 12:4 Última actualización 16 marzo 2014 12:9
[La población en pobreza subió de 36.3 por ciento en 2011 a 37.1 por ciento en 2012. / Cuartoscuro / Archivo] 

La estrategia de México ha sido empezar por los sectores más pobres, refiere estudio. (Cuartoscuro/Archivo)

CIUDAD DE MEXICO.- México es uno de los países de América Latina con bajos índices de cobertura de su población de adultos mayores en pensiones para jubilación, a pesar de haber avanzando en el apoyo a sus sectores más vulnerables, señaló el Banco Mundial (BM).

La publicación “Más Allá de las Pensiones Contributivas” documentó que México ha progresado en los últimos años en alcanzar a la población de más bajos recursos con programas como “70 y Más”, la pensión alimentaria y otras iniciativas no contributivas.

“En eso se ha avanzado mucho y queda un desafío importante en parte porque la estrategia de México ha sido, a diferencia de otros países de la región, empezar por los sectores más pobres”, dijo en entrevista el coautor del estudio Rafael Rofman.

El libro, que recoge las experiencias en protección social de 14 países de la región, destaca que las reformas del sistema de pensiones en toda América Latina lograron expandir el acceso a pensiones a 11 millones de personas mayores de 65 años que estaban excluidas.

“Las recientes reformas de pensiones adoptadas en los 14 países en la última década han ayudado a reducir la proporción de la población de más de 65 años sin acceso a beneficios en casi 33 por ciento, un cambio que representa la más dramática mejora de cobertura en décadas”, señaló el BM.

Se trata de un tema “urgente” desde la perspectiva del Banco, a fin de evitar que la creciente población longeva caiga en la pobreza, tomando en cuenta que la expectativa de vida pasó de 52 años en 1950, a 74 años en 2010 y será de 85 años en el 2100.

Rofman señaló que el análisis de los 14 países muestra que no existen estrategias buenas o malas en América Latina, sino programas definidos en función de las condiciones iniciales, los recursos fiscales disponibles y las prioridades de las políticas públicas.

“La estrategia de México ha sido consistente con esto: Partió de una población con un cobertura relativamente pequeña, por lo cual incorporar a todo el mundo mañana tendría un impacto fiscal muy difícil”, señaló.

México, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Paraguay y Perú se enfocaron por ejemplo en los sectores más vulnerables para ofrecer pensiones sociales como parte de una estrategia de reducción de la pobreza, con énfasis en los más vulnerables.

Argentina, Brasil, Chile, Panamá y Uruguay se concentraron en incorporar a sectores excluidos, toda vez que la población no cubierta por el sistema de protección social era menor y por lo tanto la estrategia tendría un costo fiscal más sustentable, según el estudio.

En el caso de México, un 30.8 por ciento de la población de 65 años o más subsiste sólo con ingresos propios, un 22.2 por ciento sólo con pensiones y 10.2 por ciento con ingresos y pensiones, según cifras del Consejo Nacional de Población (CONAPO).

De acuerdo con el BM, las reformas de México en sus programas de pensión a favor por sistema de capitalización total, contribuciones definidas y cuentas individuales respondieron más a presiones fiscales y al fomento del ahorro, que a lograr una mayor cobertura.

“Aún para aquellos que cuentan con un registro en un programa contributivo, es probable que no alcancé ni siquiera a obtener una pensión mínima garantizada debido a los bajos niveles en la densidad de cotización”, indicó.

El Banco Mundial destacó por ello que durante la última década, el gobierno recurrió a implementar programas de protección social no contributivos que constituyen transferencias de ingreso para garantizar un “piso mínimo”.

Rofman señaló que las recomendaciones para México, al igual que para la mayoría de países de la región con amplios mercados laborales informales, incluyen iniciativas que no necesariamente tienen que ver con pensiones sino con la economía en general.

Entre éstas destaca una inversión eficiente en educación con calidad, contar con sistemas de pensiones razonables con beneficios que no sean una carga onerosa, ampliar la base tributaria y una buena estrategia de cumplimiento con el sistema de recaudación.

En su opinión, América Latina avanza en la dirección correcta toda vez que la mayoría de países han ampliado su cobertura, cuentan con beneficios que mejoran la calidad de la vida y sus niveles de gasto en pensiones parecen sustentables desde el punto de vista fiscal.