Sociedad

Asoma de nuevo el rostro católico: ‘MÉXICO, SIEMPRE FIEL’

Refrendan su cariño a San Juan Pablo, el Papa que se dijo mexicano. Tanto en Catedral, como en la Basílica,
se congregaron miles en una fiesta de la fe.
Fernando Ramírez de Aguilar L.
27 abril 2014 20:46 Última actualización 28 abril 2014 5:0
canonización, Catedral, Edgar López

Fieles de todo el país se congregaron en la Catedral Metropolitana para rezar por los nuevos santos. (Edgar López)

CIUDAD DE MÉXICO. En lo que ya es considerado como un hecho histórico, la ceremonia de canonización –en paquete– de dos Papas, motivó que miles de fieles provenientes de diversas zonas del país, se congregaran desde la noche del sábado, en una vigilia de oración, y este domingo en dos celebraciones eucarísticas solemnes tanto en la Catedral Metropolitana como en la Basílica de Guadalupe para rezar por los nuevos santos: Juan XXIII y “el consentido”, el Papa que confesó sentirse mexicano: Juan Pablo II, el que etiquetó a nuestro país: ¡México, Siempre Fiel!.

Entre vendedores de todo tipo, quienes se dieron vuelo ofreciendo ‘estampitas" de San Juan Pablo II y discos compactos con cánticos entonados por coros entre los que destacaba “Amigo”, aquel tema de Roberto Carlos que se hizo famoso en 1979, durante la primera visita del hoy santo a México, los fieles rezaron, cantaron y veneraron a sus dos nuevos intercesores que han quedado ya elevados a los altares.

Los feligreses que permanecieron durante la velada pudieron seguir por televisión la misa de canonización oficiada en El Vaticano y a la que acudió el arzobispo Primado, Norberto Rivera Carrera.

Ayer, que se celebró también el “Domingo de la Misericordia”, una festividad instituída por Juan Pablo II, la misa de las 12 del mediodía fue celebrada por el Obispo Auxiliar Antonio Vega Franco, quien en su homilía se refirió a los nuevos santos como “verdaderos apóstoles de Dios”. Mientras Monseñor Vega oficiaba, la gente entraba y salía en un templo pletórico de católicos devotos.

La jornada de oración que había iniciado a las nueve de la noche del sábado no sólo se realizó en la Catedral capitalina y en el Santuario del Tepeyac sino en todo el país.

Procedentes de muchas diócesis, los católicos se entremezclaban en el atrio con turistas, policías federales, curiosos y hasta parejas que escogieron esta fecha para casarse.

Desde las 18 horas sabatinas, comenzaron a llegar las procesiones y aunque al interior del atrio no hay vendedores, en las aceras exteriores no se podía caminar.

La Arquidiócesis aprovechó para exhibir nuevamente las reliquias del Papa Juan Pablo II, que constan de un pedazo ensangrentado de la sotana que llevaba puesta el día en que sufrió el atentado en el Vaticano, el 13 de mayo de 1981, además de la “Gran Cruz”, cuyo interior alberga reliquias de más de 150 santos y beatos, algunos de los cuales fueron llevados a los altares por Juan XXIII y Juan Pablo II y que se encuentran en este relicario. Entre ellas, están las de la Madre Teresa de Calcuta y de otros más que fueron impulsados a los altares por Juan Pablo II.

También, durante las jornadas de sábado y domingo se exhibió la escultura monumental del “Papa Peregrino Juan Pablo II”, que mide cerca de dos metros de altura y que desde hace tres años, con motivo de su beatificación, el movimiento católico “Unión de Voluntades”, la mandó a peregrinar por toda la República Mexicana.