Sociedad

Aquellas academias que formaban secretarias ejecutivas bilingües

Poco a poco, la tecnología ha desplazado a las secretarias; hoy, en la Academia Comercial Le Franc, egresan licenciados, hombres y mujeres, en Informática, Mercadotecnia o Turismo. 
Rafael Montes
15 julio 2014 21:54 Última actualización 16 julio 2014 5:0
Olimpia, abuela de José Manuel Carrada Lefranc, fundó la famosa Academia Comercial Lefranc. (Eladio Ortiz)

Olimpia, abuela de José Manuel Carrada Lefranc, fundó la famosa Academia Comercial Lefranc. (Eladio Ortiz)

CIUDAD DE MÉXICO. fue la tecnología la que acabó con las secretarias, con ésas que estaban capacitadas para suplir, inclusive al jefe en caso de emergencia, aquellas que sabían hablar inglés, que podían tomar dictados con taquigrafía y escribir una carta con una mecanografía impecable, sin ver la hoja, sin corregir, sin faltas de ortografía, que sabían contestar una llamada telefónica, pero sobre todo, guardar secretos.

A propósito del Día de la Secretaria, que se celebra en México cada tercer miércoles de julio, José Manuel Carrada Lefranc dice que “del secreto que sabían guardar viene la palabra secretaria, pero de esas, ya no hay”.

Es el último de los nietos de una de las mujeres que en 1928 emprendió una de las labores que darían un sentido diferente a la vida de muchas jóvenes de entonces, Olimpia Segura y Gama de Lefranc, fundadora de la academia que llevó su nombre y que durante 72 años formó a centenares de secretarias ejecutivas bilingües.

“Ahora ya cualquiera usa un procesador de texto que les corrige la ortografía y las hojas de cálculo les ayudan a hacer cuentas. La taquigrafía se perdió. Ya nadie enseña redacción y surgieron muchas escuelas que prometían que en seis meses salen con una carrera técnica”, comenta Carrada Lefranc.

Hoy, José Manuel, contador público de profesión, dirige el Instituto de Estudios Superiores Fundación Lefranc, escuela en la que se convirtió la famosa Academia Comercial Lefranc, que fue fundada dentro de una vecindad en la colonia Santa María La Ribera, en los años posteriores a la Revolución Mexicana, con la intención de ofrecer una alternativa real de superación a las mujeres jóvenes que entonces no tenían más oportunidad que ser empleadas domésticas, monjas o enfermeras.

“Mi abuela apoyaba al feminismo, pretendía que las mujeres se superaran, que tuvieran la oportunidad de generar mayores ingresos para ellas mismas.
“Fue una empresaria que llegó a tener cinco planteles”, recuerda.

Sin embargo, ahora lamenta que en la década de los 90s, las aulas de su escuela, ubicada frente a la Alameda de la Santa María La Ribera, tuvieran cada vez menos mujeres interesadas en ser secretarias. “De haber tenido hasta 20 salones, llegamos con trabajos a tener sólo tres”, platica.

Entonces, la vocación de la escuela cambió. Su fundadora ya era una mujer de más de 90 años cuando la otrora cuna de secretarias, en donde se impartían hasta clases de trato social “porque la secretaria es la imagen del jefe”, se convirtió en bachillerato tecnológico.

Después, hubo que “adaptarse a la modernidad” y la institución pasó a formar licenciados, hombres y mujeres, en Informática, Mercadotecnia o Turismo.

De sus aulas ya no salen más secretarias y de los cinco planteles, sólo quedó uno.