Sociedad

Tras asesinato, tuiteros
en Tamaulipas temen
por sus vidas

El secuestro y asesinato de la doctora María del Rosario Fuentes Rubio ha estremecido a Tamaulipas, y los blogueros y tuiteros que denuncian la narcoviolencia se sienten amenazados.
Associated Press
17 octubre 2014 22:4 Última actualización 18 octubre 2014 5:0
Asesinato de tuitera

Asesinato de tuitera

Pacifistas y blogueros que utilizan las redes sociales para denunciar la narcoviolencia que afecta al país afirmaron sentirse atacados y amenazados después del secuestro y probable asesinato de una de sus colegas.

El secuestro de la doctora María del Rosario Fuentes Rubio ha estremecido a Tamaulipas. Allí hay usuarios de Twitter y Facebook que avisan a la población de controles y cortes improvisados en las calles por parte del crimen organizado y de tiroteos entre narcos en los que puede recibir una bala perdida cualquiera que pase por delante.

Por precaución, en la información que ofrecen, los usuarios de redes sociales nunca dicen quiénes son las organizaciones responsables de los ataques.

Los pocos que se atreven a hablar dicen que van a continuar con sus actividades, pero reconocen que las dificultades son cada vez mayores.

"El asesinato de la doctora es un punto de inflexión. Mucha gente va a pensárselo dos veces ahora" antes de continuar con ese tipo de colaboración ciudadana en redes sociales, dijo el activista Eduardo Cantú, organizador de una de las escasas protestas contra la violencia en Tampico, la cual congregó a más de 12 mil participantes.

Las actividades públicas son escasas en Tamaulipas, un estado donde los cárteles de Los Zetas y el Golfo han combatido en las calles desde hace años con armas de alto calibre e incluso granadas.

"No nos complicamos con ellos. Lo que hacemos es crear redes... avisar a la gente a través de las redes sociales: "Hay un tiroteo, no pases por allí", explicó Cantú. "Nunca damos detalles. Y si eso les molesta, si eso sirven para que te maten, es porque la situación aquí está muy mal".

Propone que sean las autoridades las que adviertan a la población de estas situaciones, pero dice que aquellas se han negado.

"Dicen que no, que causaría pánico", explicó. "Nos obligan a hacerlo nosotros mismos... a dar información que debería dar el Estado".

Fuentes Rubio fue privada de su libertad el miércoles por personas armadas no identificadas que la habrían interceptado afuera de una empresa de Reynosa, en la frontera con Texas.

La procuraduría estatal investiga si Rubio, que tuiteaba con el nombre @Miut3, el probable asesinato después de que su cuenta fuera pirateada y suspendida, no antes de que aparecieran en ella varias fotos. En una estaba aparentemente viva y en otra aparecía su cabeza ensangrentada.

"Cierren sus cuentas, no pongan a sus familias en riesgo como yo hice. Lo siento", fueron algunos de los tuits que aparecieron en su cuenta el día que desapareció. "He muerto por nada. Te siguen más de cerca de lo que crees".

Pudo leerse también un mensaje en el que alguien escribió: "Hoy mi vida ha tocado a su fin".

Los cárteles de la droga han atacado con frecuencia a la prensa escrita colocando explosivos en sus instalaciones y asesinando, secuestrando y amenazando reporteros.

La violencia en Tamaulipas ha tenido como consecuencia que la prensa local se autocensure y que la ciudadanía verifique por su cuenta qué es cierto y qué son rumores extendidos en las redes sociales.

Cuentas en dichas redes como Valor y Responsabilidad por Tamaulipas desarrollan un nuevo canal de comunicación entre habitantes del estado para tomar decisiones sobre por cuáles lugares conducir o en qué momento es seguro circular por determinadas zonas.

Una persona que se identificó como administrador de la cuenta "Responsabilidad por Tamaulipas", y que no quiso revelar su nombre por temor a represalias, explicó que Fuentes se había alejado de la administración de la misma con el objetivo de preservar su seguridad. La definió como alguien que por su "compromiso y pasión por ayudar a la gente vulnerable se convirtió en una heroína".

Pero los narcotraficantes detectaron que dichas actividades en internet podían tener tanto impacto como la prensa escrita, y en consecuencia ajustaron sus ataques.