Sismo 1985

El sismo de 1985 ayudó después a salvar a millones

En 1985, Médicos Sin Fronteras no tenía la logística que hoy le permite atender cualquier emergencia en 48 horas, pero el terremoto que transformó a la Ciudad de México le dio las claves para proyectar su operación en el futuro. 
Alejandra César 
16 septiembre 2015 20:57 Última actualización 17 septiembre 2015 12:12
Gerald Massis, director de MSF en México, y quien formó parte de la misión de la organización en el país tras el sismo de 1985.

Gerald Massis, director de MSF en México, y quien formó parte de la misión de la organización en el país tras el sismo de 1985. (Alejandro Meléndez)

Gerald Massis ha pasado tres décadas brindando auxilio durante las peores catástrofes humanitarias del planeta, pero el sismo del 85 fue el primer desastre natural que enfrentó.

“Cuando llegué a México era mi primer contacto con una experiencia así, porque era una actividad febril para intentar salvar lo que se podía salvar y emocionalmente muy fuerte porque ves familias de desaparecidos, de muertos y un panorama de desolación”, recuerda el ahora director de Médicos Sin fronteras (MSF) en México.

“Era a la vez muy difícil emocionalmente pero también con unas ganas tanto de la población como de la gente que venía de fuera de ayudar, de hacer lo más que se puede; ya no había horas trabajamos hasta que se caía uno para luego empezar a trabajar dos horas después”.


En 1985, Massis no era el experto en logística que es hoy, era un profesor de educación física de 30 años de edad que había decidido donar seis meses de su vida a MSF; ello lo llevó primero a una Centroamérica convulsionada por los conflictos armados, luego a la destruida Ciudad de México, después a los escombros tras la avalancha de Armero en Colombia y ya nunca paró. “Yo había decidido en ese entonces dar seis meses de mi vida a una organización humanitaria, sólo iban a ser seis meses y de eso ya van 30 años”.

Pero en ese entonces ni él ni la organización estaban listos para la tragedia que en 1985 cambió la cara del DF, todavía estaban muy lejos de desarrollar la estructura que hoy les permite enfrentar en un máximo de 48 horas cualquier tipo de catástrofe, pero México les dio claves importantes para luego atender a millones.

“En el 85, MSF todavía no estaba preparado para reaccionar en tiempo y en calidad de herramientas de respuesta para ese tipo de emergencia. La parte médica sabía lo que hacía y estaba muy operacional, pero de la parte logística, no estábamos listos.

"Entonces aprovechamos esta catástrofe para empezar a ver lo que podíamos hacer en el futuro, y caminando entre la catástrofe nos dimos cuenta de que muchas tuberías de agua se habían roto y en ciertas colonias las comunidades no tenían acceso al agua y eso nos dio la idea de crear un kit de abastecimiento, tratamiento y distribución de agua.

“Tardamos como un año en crear ese kit y cuando estaba listo, lamentablemente, ocurre el sismo del 86 en El Salvador y pusimos en marcha lo que habíamos conceptualizado en el terremoto de México y lo instalamos y funcionó tan bien que en algunas colonias alejadas funcionó durante un año”.

Además de los equipos de purificación de agua se idearon kits para atención a los heridos, de fisioterapia, e incluso para el movimiento de cadáveres. “Lo que vivimos en México nos permitió proyectar lo que íbamos a hacer en los años futuros”, destacó Massis.

Actualmente, la organización puede reaccionar con un máximo de dos días ante cualquier catástrofe. “Es la organización y la anticipación lo que hace la fuerza de Médicos sin Fronteras, que es capaz de atender con todo tipo de kit y con equipos ya capacitados para atender a las emergencias”, añadió Massis.

Fundada en 1971, MSF ha sido galardonada, entre otros premios, con el Nobel de la Paz, el Príncipe de Asturias a la Concordia y el Premio Lasker de Bloomberg al servicio público. Más 28 mil personas de 40 nacionalidades trabajan en la organización cada año.