Experiencias gastronómicas a la carta
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Experiencias gastronómicas a la carta

La cocina de Pujol es, en un lenguaje de sabores, texturas y sensaciones, una interpretación personal del chef Enrique Olvera sobre la cocina mexicana.

Mildred Daniel
05/07/2018
Pulpo en tinta de habanero, ayocote y salsa veracruzana.

¿Te imaginas cenar en un evento privado en uno de los mejores restaurantes del mundo? Coctel previo, atención personalizada del chef y música de cuerdas en vivo incluidos.

Parece que ya se ha inventado todo, por eso lo de hoy es ofrecer experiencias exclusivas que incluyan viajes, moda, estilo de vida y gastronomía. La banca privada se ha interesado en los últimos años en ofrecer a sus premium holders un catálogo de posibilidades únicas. Uno de los programas de fidelidad que ha tenido mayor impacto es Club Premier en alianza con la Tarjeta American Express Aeroméxico, que desde 2010 ha sumado a sus beneficios la posibilidad de adquirir viajes a más de mil destinos en 178 países, estancias en hoteles, y sobre todo, experiencias culinarias.

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Recientemente, los beneficiarios del programa pudieron disfrutar de una cena privada en el restaurante Pujol, del chef Enrique Olvera, que hoy ostenta el puesto 13 en la afamada lista de los 50 mejores restaurantes del mundo. La cocina de Pujol es, en un lenguaje de sabores, texturas y sensaciones, una interpretación personal del chef Enrique Olvera sobre la Cocina Mexicana. Sustentado en la investigación, Olvera interviene los ingredientes con conocimiento de causa y los transforma en elegantes platos dotados de una gran estética a los que imprime una técnica perfecta.

Con el chef Olvera presente y pendiente de sus invitados, se sirvió una cena maridaje acompañada de un cuarteto de cuerdas, “la primera vez que tenemos música en vivo en Pujol”, de acuerdo con el chef Olvera. Seis platillos insignia se sirvieron esa noche, entre ellos el Mole Madre, una preparación tan sutil y delicada que se sirve sin proteína; con sólo las tortillas necesarias para “jugar” mezclando el Mole madre -que cumplía exactamente 1,602 días- con el Mole nuevo, cada uno con matices diferentes que en conjunto encuentran el perfecto equilibrio.

Desde el maíz empleado para la elaboración de un bocol -antojito huasteco-, las tortillas y los tamales, hasta el cuidado durante la cocción del Pulpo en tinta de habanero o la Pesca del día, el cuidado a los detalles sigue siendo sello de distinción de este laureado establecimiento, además del impecable servicio siempre atento y anticipado a los deseos de sus comensales.