Retrato Hablado
entrevista
Lorenzo Córdova, presidente consejero del INE

"Se me quiso hacer ver como discriminador"

Córdova fue responsable de darle seguimiento a los temas de fiscalización, comisión que presidió Alonso Lujambio y que indagó los más escandalosos casos de nuestra historia electoral: Amigos de Fox y Pemexgate.
María Scherer Ibarra
18 junio 2015 23:25 Última actualización 19 junio 2015 5:0
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Lorenzo Córdova. (ilustración)

Lorenzo Córdova. (ilustración)

No le pesa su origen a Lorenzo Córdova. Es lo que es: el hijo que se formó en una familia de investigadores de la Universidad Nacional, el hijo que hizo suyo el irrevocable compromiso izquierdista de sus padres.

__Estabas predeterminado…
__De alguna manera... Al menos en cuanto al gozo de la discusión y la vida política.

A los cinco años, Lorenzo iba de la mano de sus padres a montar guardias durante la huelga de la UNAM de 1977, durante el proceso en pleno de formación del sindicalismo académico universitario.

Algunos años después, Córdova resolvió la disyuntiva entre estudiar Ciencia Política y Derecho. “Derecho –le dijo su padre– son las matemáticas de las Ciencias Sociales”. Arnaldo Córdova fue su profesor de Derecho Constitucional.

Casi al concluir su carrera, José Woldenberg –recién nombrado consejero ciudadano del Instituto Federal Electoral– le llamó al hijo de su viejo amigo para que se integrara a su equipo de asesores.

En 1994 –un año convulso– el IFE se transformó con el nombramiento de los célebres consejeros ciudadanos: el propio Woldenberg, Santiago Creel, Miguel Ángel Granados Chapa, Ricardo Pozas Horcasitas, Fernando Zertuche y José Agustín Ortiz Pinchetti. Jorge Carpizo presidía el Consejo General.

Córdova había sido su alumno y también habían coincidido en el Instituto de Investigaciones Jurídicas, en donde trabajaba como becario. El año siguiente, sin desprenderse del IFE, volvió ahí como asistente de investigación de Carpizo y consiguió una beca para estudiar el doctorado en Teoría Política en la Universidad de Turín.

Cuatro años más adelante volvió a México pero no a la Universidad, que estaba tomada por los huelguistas. Ocupó de nuevo su puesto como asesor de José Woldenberg, que ya era Consejero presidente del Consejo General.

Córdova era responsable de darle seguimiento a los temas de fiscalización, comisión que presidió Alonso Lujambio y que indagó los más escandalosos casos de nuestra historia electoral: Amigos de Fox y Pemexgate. Redactaba oficios y solicitudes de información a la PGR y a la Comisión Nacional Bancaria de Valores, entre otras dependencias.

Trabajaba, pues, en la “sala de máquinas” del IFE, como él la llama.
Ahí permaneció hasta 2003, cuando culminó el periodo dorado de Woldenberg. Córdova retomó sus investigaciones y emprendió la creación del área de derecho electoral del Instituto de Investigaciones Jurídicas, desde donde “se acompañaba de manera crítica la actuación de las autoridades electorales desde la academia”. El instituto se convirtió en protagonista de la gestación de proyectos legislativos y discusiones de reformas. Como resultado, su nombre fue mencionado entre los posibles consejeros electos para 2008, pero fue hasta el 2011 que PRI, PAN y PRD, a través del presidente de la Junta de Coordinación Política (Armando Ríos Piter) y de sus coordinadores parlamentarios lo incluyeron en el Consejo General del IFE.

“Me subí a un tren en marcha en pleno proceso electoral de 2012, cuando buena parte de las reglas estaban acordadas. Pero creo que algo he dejado ahí. El mayor insumo de mi trabajo en el instituto ha sido mi background académico”.

__La academia arropa…
__Por supuesto. Soy un académico que ha tenido la enorme ventaja de estar en el servicio público y un servidor público con la ventaja de tener una formación conceptual sólida.

__Como funcionario perdiste el escudo que ofrece la academia.
__Absolutamente. Yo siempre he dicho que cargos como los de consejero electoral tienen que tomarlos personas que tengan un prestigio por perder y no un prestigio por construirse. Por eso el servicio público tiene una dimensión de riesgo.

“Sólo en estos puestos logras comprender cabalmente aquella distinción que hacia Weber entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad o de las consecuencias. Yo me he definido por mi origen y por mi familia como un hombre de principios y compromisos ideológicos, pero en el servicio público no puedes guiarte solamente por eso.

__¿Te has desviado?
__No. Claudicar a mis principios me haría equivocarme tajantemente. He tenido que tratar de armonizarlos con mi responsabilidad, pero esas dos éticas no siempre son compatibles; en algún momento entran en colisión. Cuando eres consejero eres mucho más libre de actuar conforme a tus convicciones, pero como titular del INE tienes una responsabilidad de Estado, de la que depende la convivencia pacífica.

Cuenta: para mí, una de las reuniones más difíciles fue con los padres de Ayotzinapa. 

Nadie puede ser insensible frente a su dolor. Nadie pudo no indignarse frente a lo que ocurrió

No sólo comprendo a los padres, sino que en otra circunstancia, los acompañaría gustoso a las manifestaciones y protestas en demanda de justicia y de castigo a los responsables. El INE se pronunció en un par de ocasiones para solidarizarse con estas demandas que, sin embargo, se nos plantearon aparejadas a la intención de no permitir que hubiera elecciones. Imagínate ese diálogo, intensísimo, duro. Llegamos hasta dónde podíamos”.

Afirma Córdova que desde su primera vez en el IFE, no ha habido proceso electoral más espinoso y enmarañado. Complacido por el resultado, habla de lo que da y lo que quita el servicio público. Roba tiempo, roba salud, roba espontaneidad, roba privacidad.

Hace un mes que el Consejero presidente del INE presentó una denuncia ante la PGR porque fue filtrada una llamada telefónica entre él y Edmundo Jacobo, secretario ejecutivo del organismo, en la que Córdova agravió a un líder indígena.

“He dicho que asumí esa llamada en el ámbito de mi intimidad. Me desahogué, lo sé, de la manera más estúpida y soez, pero amparado en la intimidad…”

__Que ya no tienes…
__Así es. Y fue duro porque se me quiso hacer ver como un discriminador cuando toda mi vida he defendido y trabajado en el tema de los derechos humanos.

Lorenzo Córdova tiene una licencia en la UNAM. Y un sabático pendiente. Ahí estará su tiempo, el que venga después del INE.