Retrato Hablado
entrevista
Manuel Clouthier, diputado independiente 

Estoy convencido
de que los derechos
se conquistan: Clouthier

Clouthier desafió a los candidatos de los partidos en las elecciones del año pasado y les ganó. Es el único diputado federal independiente. Obtuvo el 42.3 por ciento de los votos.
María Scherer Ibarra
01 noviembre 2015 20:27 Última actualización 02 noviembre 2015 11:12
Manuel Clouthier. (ilustración)

Manuel Clouthier. (ilustración)

Tenía una condición física envidiable. Había jugado futbol. Era corredor. En la temporada muerta, el entrenador lo mandaba al equipo de atletismo. Pero estaba agotado. Sus amigos lo sabían. Quizá las horas empeñadas a los exámenes finales y al entrenamiento habían sido demasiadas.

Necesitaban plata. Ya había perdido El Chino, un contendiente prometedor. En la siguiente pelea nos reponemos, pensaron. Apostaron lo que les quedaba en contra del muchacho, de cuerpo sólido. Pero Manuel Clouthier, campeón amateur, ganador de los guantes de oro, se impuso en el Gimnasio Guadalupe. A los veinte, se puede todo.

Estaba habituado a la disciplina y a la exigencia sin tregua. Su padre, Maquío –el popular candidato panista a la Presidencia de la República– apapachaba a sus hijas y demandaba a los varones.

Manuel es el segundo de once hijos de una madre que vivió su juventud embarazada. No pasaron más de dos años entre los partos de Leticia Carrillo. “Los hijos de familias numerosas somos sobrevivientes”, bromea Clouthier. En la casa de sus padres no faltaba la comida. La mesa, abundante, se servía para todos, pero no todos se saciaban. Tenían que sentarse en el lugar correcto para no distraerse pasándole las viandas a los demás.

Los Clouthier eran “los ricos del pueblo”, y justo por eso Maquío sacó a su prole de la escuela del Opus y la llevó a una pública, la General Ángel Flores. Luego compensaba; la costumbre era enviar a los hijos a estudiar la preparatoria a Estados Unidos. A Manuel le tocó con los jesuitas, en California.

Durante su estancia en el internado, se mató su hermano Esteban. No pudo enterrarlo. Era su primer pérdida, y la sufrió solo. En 1989, murió su padre en un accidente carretero. El hijo mayor había ido a pescar. Se enteró hasta el día siguiente. “Algunos creen que cargo a mi padre, pero no. Cargo el reclamo que le hice por el México que me dejaba. Si un hijo mío me reclama lo mismo, tendría razón”.

* * *

Clouthier, ingeniero industrial y de sistemas, comenzó empresario y acabó político. Es un híbrido, más bien, esa especie que acogió el PAN y que ahora vaga, sin destino, en la política de nuestro país.

En los negocios, estuvo cerca y lejos de su padre. Los aproximó la pericia de Manuel para rescatar empresas. A él le encargó Maquío su patrimonio cuando se lanzó como candidato a gobernador de Sinaloa, en 1986. Para la familia, la campaña fue penosa. Los Clouthier fueron segregados de la vida social sinaloense. Los amigos les dieron la espalda y los compadres les retiraron el vínculo.

En la campaña posterior –la grande, en 1988– Manuel Clouthier Carrillo estuvo dedicado a salvar las empresas del clan. El gobierno apretaba: creaba descontento entre los trabajadores, que amenazaban con ponerse en huelga, negaba permisos de importación para materias primas, presionaba a los bancos para que rechazaran sus solicitudes de préstamo. Las compañías de los Clouthier se hundían.

Cuando su padre murió, Manuel tenía la responsabilidad completa, también la jurídica, sobre los negocios. Se quedó con el “paquetote” y sin su viejo. Hubo desencuentros entre los hermanos. Fue necesaria la intervención de especialistas en negocios familiares que mediaron entre ellos.

Clouthier encontró un respiro cuando entró al mundo del periodismo. El oficio podía conciliar sus dos pasiones: los negocios y la política. Fue director general del periódico Noroeste, de Sinaloa, durante quince años hasta que, después de un emotivo discurso en un aniversario luctuoso de su padre, Germán Martínez (entonces presidente del PAN) le sugirió que se entregara a su pasión por la política.

Fue diputado federal por ese partido en la LXI Legislatura, una experiencia que resultó frustrante. Josefina Vázquez Mota, que coordinaba el grupo parlamentario, lo congeló. El trabajo legislativo marcha en las comisiones y salvo por la de Educación, Vázquez Mota lo mantuvo a raya. Incluso le pidió su renuncia.

En esos años, apoyó las campañas de candidatos panistas de todo Sinaloa. En 2010, encarrilado en la Cámara de Diputados, aspiraba a la gubernatura de su estado. Se reunió con Felipe Calderón, presidente entonces, buscando su aprobación. Clouthier interpretó como un piquete al orgullo las palabras de Calderón sobre lo que necesitaba para ser candidato en Sinaloa: “amor a tu tierra, inteligencia y huevos”. “De lo primero y el último, no tenga duda”, le respondió. “La inteligencia la dejo a su criterio”.

En su accidentada ruta por el PAN, Clouthier también pretendió una senaduría. Trabajó pensando que el partido lo iba a llamar porque lo necesitaba. Sin embargo, el CEN lo rechazó. Disputó y ganó el caso en el Tribunal Electoral, pero abandonó la contienda. Durante el litigio, se había quedado sin apoyo. Clouthier volvió a Culiacán donde permaneció postrado durante meses, adolorido e inhabilitado para andar, lesionado por la gota.

Después compitió por la novedosa vía independiente, al margen del amparo partidista. Para entonces, Clouthier había peinado Sinaloa. El repudio al PAN era franco. En la última elección, había quedado en tercer lugar.

Al romper con Acción Nacional, el Partido Verde, el PRD y Movimiento Ciudadano le ofrecieron la candidatura al Senado. Clouthier los rechazó a todos porque su cuñado, el abogado fiscalista Luis Manuel Pérez de Hacha, lo convenció de que se midiera como independiente. 

Soy un convencido que los derechos
se conquistan y el siguiente paso era
fajarse

Clouthier desafió a los candidatos de los partidos en las elecciones del año pasado y les ganó. Es el único diputado federal independiente. Obtuvo el 42.3 por ciento de los votos. Integra las comisiones de Educación, Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación y Derechos Humanos.

Ahora que tiene “voz” en la Cámara, dice, no se fía. Lo han hecho prospecto para 2018 y eso lo daña: “Quiero colaborar con otros y ellos conmigo, pero la cooperación se acaba cuando me ven como competencia. Alguien creyó que haciéndome candidato podía inflarme y alimentarme el ego, pero eso no va a suceder”.