Retrato Hablado

“A mí no me interesa
el gobierno; mejor que nos dejen el partido”

Guadalupe Acosta Naranjo, político de izquierda, está pendiente del juego inaugural del Mundial, entre Brasil y Croacia. Le gustan los deportes, y se le daban. Es robusto y mide más de uno ochenta. Pero su pasión es la música.
María Scherer Ibarra
04 julio 2014 0:0 Última actualización 04 julio 2014 5:0
Acosta Naranjo RETRATO HABLADO

Acosta Naranjo RETRATO HABLADO

CIUDAD DE MÉXICO. Ernestina Naranjo había perdido dos recién nacidos, un niño y una niña. Cuando confirmó el siguiente embarazo, le ofreció a la virgen ponerle su nombre a la criatura. Una operación de la vesícula precipitó el parto, y cuando Juan Alonso Acosta volvió con la partera, ya estaba ahí el niño, el menor de ocho, “el más chiquillo y el más chiqueado”.

El padre fue durante mucho tiempo encargado del campo experimental de Juan José Ríos, un pueblo en el municipio de Guasave; un centro de investigación sobre semillas y cultivos de la Secretaría de Agricultura. La madre, una maestra rural querida y respetada, murió prematuramente debido a un paro cardiaco. La familia Acosta Naranjo, grande de por sí, acogía a primos, sobrinos y otros parientes que venían por ayuda con los estudios o bien con otro tipo de problemas familiares.

Guadalupe gozó una infancia sencilla y feliz. Estudió la primaria y la secundaria en su pueblo, la preparatoria en Los Mochis y después su madre lo mandó, lo mismo que a sus hermanos, a la Universidad Autónoma de Nayarit, lejos de la efervescencia por la presencia de la Liga 23 de septiembre.

Aspiraba a convertirse en un estudiante de Relaciones Internacionales, pero en Tepic no se ofrecía esa carrera. Alguien le dijo que Economía era lo más parecido. La espina dorsal del plan de estudios era economía política marxista. En cada uno de los ocho semestres, su libro básico fue el tomo correspondiente de El Capital. Pronto se materializaron los temores de su madre: Guadalupe se unió al “Movimiento de Lucha Popular”, una organización formada a raíz del desencanto electoral nayarita por la derrota del candidato del Partido Popular Socialista, Alejandro Gascón Mercado, en su tiempo secretario particular de Vicente Lombardo Toledano.

Los muchachos del MLP dirigieron diversas luchas internas en sindicatos y tomaron algunas colonias populares, entre ellas la “2 de agosto”, mejor conocida como Cartonlandia. Guadalupe dejó la casa de asistencia y se mudó para allá. Ahí conoció a su esposa y ahí vive hasta ahora, durante las temporadas que pasa en Nayarit.

__¿Por qué nunca se cambiaron?
__Pues porque ahí vivo muy a gusto. Ahora que mi mujer se ha vuelto exigente, le digo que se acuerde cuando me decía que con el techo se daba…

__¿Por qué no fuiste guerrillero?
__Por un pelo. Porque llegó 1988 y acordamos participar por primera vez en las elecciones y Cárdenas no nos llamó al levantamiento, sino a formar un partido.

***

Acosta Naranjo fue albañil y tomó el sindicato. Fue cañero e hizo lo mismo. Fue velador en una librería que sigue en pie, frente al Congreso nayarita. Fue vendedor de tortas de birria. También fue dos veces coordinador de los diputados de su estado, candidato a presidente municipal de Tepic, subsecretario del gobierno del estado y ha obtenido, por la buena y por la mala, diversos cargos en la burocracia perredista.

Es un organizador nato. Tras su experiencia sindical y en las colonias populares y antes de su ruptura definitiva con Andrés Manuel López Obrador, fue el coordinador del plantón del Zócalo, que albergó bajo sus carpas a 16 mil personas. Era su responsabilidad alimentar y procurar salud y seguridad a los contingentes que viajaron al DF desde el sur y el norte para exigir el recuento de votos.

Acosta es un peso pesado de Los Chuchos. Se le debe, por lo menos en parte, el control de la estructura perredista. Después de coordinar la campaña interna de Jesús Ortega, en la que venció a Rosario Robles, fue nombrado secretario de Planeación, una cartera que se inventó la nueva dirigente sin saber lo cara que le costaría. Acosta encontró la famosa deuda millonaria adquirida en su gestión. Y también la dio de baja del padrón del PRD cuando renunció a su militancia.

En ese cargo, Acosta elaboró durante años diagnósticos en cada estado del país, distrito por distrito. Continuó en esa tarea como secretario de Organización y también cuando ocupó la Secretaría General.

En la campaña presidencial de 2006, la información que guardaba se hizo indispensable para la toma de decisiones en el cuarto de guerra. López Obrador lo nombró secretario técnico de la comisión de candidaturas, junto con él mismo y Leonel Cota, entonces dirigente del partido.

Acosta está pendiente del juego inaugural del Mundial, entre Brasil y Croacia. Le gustan los deportes, y se le daban. Es robusto y mide más de uno ochenta. Pero su pasión es la música. Toca la guitarra –tiene diez– y la quena, con menor soltura. Y canta, “feo pero con sentimiento”.

En una de las crisis del PRD, fue designado presidente interino. Y quiere repetir: “A mí no me interesa el gobierno; mejor que nos dejen el partido”, dice con descaro. “Para mí no habría mayor honor. Lo prefiero a ser coordinador de los diputados o gobernador”.

__¿Por qué?
__No hay nada más importante que ser presidente de un partido como el PRD, salvo presidente de la República, pero eso no está a mi alcance. El presidente nacional, si se pone en su plan, es el jefe de los gobernadores, de los diputados, de los senadores, de los dirigentes.

__Pregúntale a Madero.
__Es que ellos nomás no se la creen.
Este `Chucho´ tiene la piel dura. Ha roto más de una vez con López Obrador, quien lo ha calificado de blandengue y entreguista. En estos días, se le ha señalado como incondicional de Carlos Slim en las negociaciones de la reforma de telecomunicación. “Los Chuchos son territorio Telcel”, escribió Carlos Loret en El Universal.

__Se repite entreguista en tu biografía mediática…

Acosta Naranjo casi se mofa de la pregunta. Es un hombre resistente. Dos veces ha pisado la cárcel. Poco le importa lo que se diga de él.

“A ver, ¿quién es el poder fáctico más importante de este país? La televisión de Azcárraga. El segundo poder fáctico más importante es el hombre más rico del país, Slim. Nadie tiene más poder que ellos. ¿Y qué ha hecho Marcelo contra alguno de los dos? ¿Dónde está Camacho? Pero nosotros, los negociadores, los dialoguistas, afectamos a los dos grupos más poderosos del país, que ellos dicen combatir. Andrés Manuel nunca ha ido a un plantón a Televisa; siempre ha coqueteado con ellos porque es un hombre de poder y sabe que los necesita, aunque estoy convencido de que si fuera presidente haría algo al respecto. Así que dime, ¿dónde está la radicalidad? En ningún lado. Es discursiva, así que no me vengan con cuentitos de radicalidad. Mejor seguimos viendo el futbol”.