'Mazinger Z Infinity': de Japón a tu corazón
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'Mazinger Z Infinity': de Japón a tu corazón

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'Mazinger Z Infinity': de Japón a tu corazón

Directo desde Japón hasta nuestros corazones ochenteros, llega la más reciente cinta del robot con rayos fotónicos.

Eldaa García
07/04/2018
Actualización 07/04/2018 - 19:14
Mazinger Z Infinity

Este fin de semana llegó a los cines mexicanos Mazinger Z Infinity, la última cinta de Toei Animation, la cual, sin importar reparos, se lleva tu corazón ochentero.

Situada diez años después de que Koji junto con su robot venciera al maléfico Doctor Hell, en una época de paz y prosperidad que reina tanto en Japón como en el resto del mundo gracias a la energía fotónica, éste descubre en las faldas del Monte Fuji a una tremenda mole, que usada de manera inadecuada, podría poner en peligro no sólo la estabilidad, sino el futuro de la Tierra.

Aquí, no vale la pena que se devanen los sesos tratando de entender qué es la energía fotónica, cuántos multiversos o universos paralelos existen o cuántas réplicas hay del fascinante robot: Mazinger Z quiere que te subas al tren de la nostalgia y no le apena admitirlo.

Aquí lo que vale es ver a Koji en control de Mazinger; ver a Sayaka, a Boss y por supuesto a los entrañables profesores Sewashi y Nossori pelear contra el Conde Decapitado, el siempre escalofriante Barón Ashura y por supuesto, al Doctor Hell, malo entre los malos que busca acaparar y explorar la energía fotónica del planeta sopena de amenazar con destruirlo.

En Mazinger Z: Infinity no importa si no entiendes porque el Doctor Hell se empecina en dominar (o destruir, cualquiera que sea el caso) la Tierra, habiendo tantos planetas; no importa que sólo sea Japón quien lo combata; aquí lo que se te puede perdonar es no sonreír y recordar que al igual que hace 30, el robot te sigue asombrando con su poderío y múltiples herramientas.

Un poco como la experiencia de Pacific Rim, aquí lo importante no es que entiendas la trama o el fin de la cinta; olvídense de análisis, objetivos y estética de director: aquí deben apostar a recordar cuando eras niños y te sorprendías con los vientos huracanados, los rayos láser y el siempre electrizante grito de "¡Rayos fotónicos!"

Lo único que Mazinger Z Infinity quedó a deber fue un poco más de maldad y destrucción, puesto que quienes crecieron (crecimos) viendo la serie animada, recordamos episodios enteros en los que el maravilloso robot era desmembrado (¿o descuartizado?) pieza por pieza sin piedad por el Doctor Hell y sus horribles secuaces; en la cinta, el épico enfrentamiento no durará ni 10 minutos.

Aun así, la experiencia vale la pena. No importa qué tan adultos o cínicos sean; en un universo lleno de superhéroes y mutantes, volvemos al amor primigenio, ese despertado por un humano y su robot llamado Mazinger Z. Bien jugado Japon, bien jugado.