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Urge "talacha" de RP para dar brillo a los candidatos

La importancia de los relacionistas públicos en una campaña electoral reside en exportar el perfil y esencia del candidato para que su electorado tenga claro quién es el aspirante y así obtener un posicionamiento o votos a su favor.
Everardo Martínez
05 mayo 2015 23:33 Última actualización 06 mayo 2015 18:3
Candidatos

El publirrelacionista tiene que respetar la esencia del candidato y no ponerle una máscara. (Sabina Iglesias)

A un mes de que culminen las campañas políticas intermedias no se observan candidatos con perfiles claros ni un trabajo especializado de coordinadores de campaña agregado a uno de expertos en comunicación (RP), lo que se traduce en propaganda desastrosa con un alud de espots sin contenido creativo (a veces ridículos), con cero propuestas reales y un descontento de la población por la política, coincidieron expertos en la materia.

El publicista Carlos Alazraki Grossmann, director creativo de la campaña electoral del PRI, dijo que la mercadotecnia política lleva muy poco tiempo en México y por lo tanto hay mucha gente que está pensando en ese negocio aunque sin mucha idea de lo que representa.

Señaló que los coordinadores de campaña y los candidatos políticos no están estrechamente relacionados y aunque no tienen la obligación de saber sobre mercadotecnia y publicidad cuando estudiaron leyes, contabilidad o administración de empresas, el problema, consideró el experto, es que creen saber.

Sobre el papel de los RP, Alazraki dijo que no se pueden apreciar grandes trabajos sobre todo en elecciones intermedias. En los sufragios intermedios “se observa una participación ciudadana de entre 40 y 42 por ciento de la población, mientras que en las presidenciales entre 72 y 76 por ciento, eso explica que las actuales campañas no le importan a nadie, más que al voto duro”, expuso.

Falta creatividad en las campañas electorales; el contenido de algunos espots es tonto y ridículo


Por lo que hace al trabajo que los RP realizan en una campaña, dijo que está limitado por la ley del INE —programación y cantidad de espots en medios de comunicación—, en otras palabras hay una creatividad con censura y por ello no se hacen bien los trabajos. Tendría que cambiar todo el entramado para mejorar, agregó.
Los RP no mienten sólo difunden.

Herminio Rebollo, quien fue relacionista público del equipo de campaña de Josefina Vázquez Mota en las elecciones internas para la presidencia hace tres años, dijo que el candidato debe de ser líder, disciplinado y debe cristalizar los resultados de su equipo de campaña.

También mencionó que la importancia de los relacionistas públicos en una campaña política recae, entre otras cosas, en exportar el perfil del candidato para que su electorado tenga claro quién es el aspirante en pro de crear una estrecha relación que dará como resultado un posicionamiento o votos a favor.

Julio Madrazo, estratega político coincidió en que las campañas electorales carecen de planeación en comunicación y trabajos íntegros entre candidatos y sus equipos.

“Aunque hay especialistas en relaciones públicas trabajando, éstos no tienen gran influencia en la realización de la política porque los partidos, al tener poder sobre sus postulantes, orquestan la estrategia aunado al interés de enriquecimiento personal de los políticos”, añadió.

Para Madrazo, cuando no hay conjunto —trabajo con asesores, una plataforma e idea fija—, lo que exportan los RP (convertidos en mercenarios) son productos que a veces no son francos o que carecen de propuestas claras, de ahí que la comunicación política se haya devaluado tanto.

Cada que un RP levanta un comunicado, invitaciones, concreta una entrevista, o aparta una plaza para una reunión pública, las debilidades del candidato van implícitas.

Aliza Chelmisky, consultora en comunicación para el sector privado y gubernamental, señala que una campaña de relaciones públicas que no está sustentada en el perfil del candidato se desbarata, resultaría como un globo al que se insufla aire pero a la vez tan frágil que con el menor toque se vuelve nada. La personalidad y los atractivos del candidato son muy importantes, pero para construir una campaña exitosa se necesita un candidato con fortalezas.

El publirrelacionista, advirtió la experta, tiene que respetar la esencia del candidato, no ponerle una máscara, ni tratar de cambiar radicalmente aspectos visuales (físicos y vestimenta) porque pueden desorientar o desubicar al candidato de su realidad.

Ricardo Rodríguez, director de la agencia de RP Comunicación+Contenido, dijo que es recomendable sugerirles a los candidatos desde cómo se deben vestir hasta la comunicación no verbal que representa gran parte de una propuesta atractiva para interactuar con el público.

La materia prima para los expertos en comunicación es el candidato,
y si no hay ideas, propuestas ni una plataforma seria, el trabajo de un RP se orientará a difundir las debilidades de los candidatos y ataques que serán un flagelo para la población que cada día deja de creer en la política como una solución a sus problemas.

DECÁLOGO DEL BUEN CANDIDATO

1 Liderazgo. Es el principio de un candidato a cualquier puesto de elección.

2 Carisma. Un buen candidato debe convencer, enamorar, atrapar al votante.

3 Preparación. Su formación académica le da un valor agregado que es invaluable para su liderazgo.

4 Transparencia. La honestidad y honorabilidad de una persona es el máximo valor para los electores.

5 Coherencia. Es fundamental, el discurso debe ir de la mano de sus acciones.

6 Conectar con el votante. Hacer “clic” con la gente requiere una buena estrategia electoral de marketing y de RP.

7 Seriedad. Un comportamiento histriónico atrae a los medios, pero no a los electores.

8 Buena imagen. Cada detalle al hablar, gesticular y vestir cuenta y refuerza el mensaje que quiere hacer llegar.

9 Capacidad de trabajo. Entregar el cien de su tiempo, capacidad intelectual y física para el bien común.

10 Trabajo en equipo. Un buen líder se rodea de los mejores colaboradores y asesores.