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¿Se puede fabricar
un creativo?

De acuerdo con expertos, la creatividad es uno por ciento inspiración y 99 por ciento transpiración, por lo que para
poder ser creativos, se necesita tener persistencia para que
esta habilidad pueda crecer y potencializarse.
Clara Zepeda
26 abril 2015 22:59 Última actualización 27 abril 2015 5:5
Creativo

La creatividad es una habilidad que puede adquirirse a través de la persistencia. (Alejandro Rodríguez)

La respuesta es sí. La creatividad es uno por ciento inspiración y 99 por ciento transpiración, de acuerdo con expertos, se trata de una labor constante que implica el descubrimiento de nuevas formas de resolver un problema.

La creatividad puede parecer cuestión de magia.
Nos fijamos en personajes como el compositor, director de orquesta y pianista alemán, Ludwig van Beethoven, o los empresarios estadounidenses Steve Jobs y Bill Gates y concluimos que tienen poderes sobrenaturales que nos fueron denegados al resto de los mortales, un don que les permite imaginar lo que nunca existió.
“Son tipos creativos y nosotros no”, nos convencemos .

“La creatividad, sin embargo, no es magia y no existen los tipos creativos. No es una característica que heredamos en nuestros genes, ni una bendición concedida por los ángeles. Es una habilidad. Cualquiera puede aprender a ser creativo y mejorar”, escribe Jonah Lehrer en su libro “Imagine: How Creativity Works”.

Ser creativo también es en buena medida una cuestión de persistencia. Por ejemplo, mostrar un breve video humorístico mejora las probabilidades de acierto en un promedio de 20 por ciento, sugiere Lehrer.


Es por ello que cualquier persona que se lo proponga puede desarrollar esta habilidad que en muchos casos no se sabe ejercer. La creatividad es como un “músculo laboral” e históricamente ha sido vital para nuestra supervivencia.

¿UN DON DIVINO?
No obstante, esta cualidad es una de las menos valoradas en México, afirma Sofía Cruz Castañeda, maestra en creatividad para el diseño y profesora de dibujo artístico y fundamentos de animación en el Tecnológico de Monterrey.

“Erróneamente se cree que pocas personas tienen el don divino de concebir ideas ingeniosas pero al mismo tiempo, al ser algo intangible, no se le otorga un valor real, aún cuando se materializa al momento de resolver un problema”, explica la académica.

Añade que cada persona es distinta, tiene sus propias fortalezas y debilidades, pero siempre se puede desarrollar esta destreza. Por lo tanto, también es algo susceptible de enseñar.

De acuerdo con el estudio de Adecco México: “Productividad y talento en el ámbito económico”, el mercado laboral se mueve en un escenario volátil en todo tipo de entornos y se encuentra globalizado. Las fronteras se han reducido y ante este panorama la creatividad es una herramienta clave para competir.

La empresa líder en soluciones de capital humano advierte que contar con grandes talentos implica que las organizaciones comienzan a trabajar con un enfoque en donde las personas no son recursos fácilmente sustituibles.

EJERCITA LA ARDILLA
No se trata de seguir los pasos de una receta de cocina, de lo contrario atentaríamos contra la propia creatividad, pero hay formas de armonizar los dos hemisferios del cerebro: el izquierdo analítico y el derecho emocional, describió Sofía Cruz, por lo que para ser más creativo, es fundamental encontrar un balance.

Según José Figueroa, doctor de la Facultad de Medicina de la UNAM, y Sofía Cruz, maestra en creatividad para el diseño del Tecnológico de Monterrey, la creatividad es como un músculo, que si te entrenas con diferentes ejercicios, podrías ser más creativo:

1 Investigar y analizar. Saber en qué ámbito se mueve una persona o una empresa, observar su alrededor y plantear todas las preguntas posibles. Es imprescindible conocer las variables del problema que se enfrenta para buscar posibles soluciones.

2 Planificar y organizar. Antes de crear es necesario idear, soñar despierto: realizar planteamientos estratégicos para que a la hora de desarrollar todo sea mucho más fácil y eficaz. Forzar el cerebro de un estado puramente analítico en el que tiende a centrar la atención en una solución e ignorar otras opciones.

3 Crear e implementar. Para comenzar a desarrollar soluciones se puede recurrir a varias técnicas como la lluvia de ideas sobre un problema, pues se trata de forzar el cerebro a abandonar los viejos patrones y buscar otros nuevos. Eso ocurre con frecuencia cuando los inventores hacen un gran avance.

4 Presentar y comunicar. Una vez consensuada la solución definitiva, los acuerdos para poner en marcha las acciones de su instrumentación (personas responsables, presupuesto, entre otras variables) permitirán que las ideas nacidas en el proceso creativo se conviertan en un proyecto concreto.