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¿Qué pasa cuando nadie quiere ser el jefe?

Según una encuesta realizada a empleados nacidos entre 1946 y 1995, sólo a una cuarta parte de los trabajadores les interesa ser gerentes más eficaces y 17% no tiene el más mínimo interés en supervisar a otras personas.
Bloomberg
08 diciembre 2015 11:44 Última actualización 08 diciembre 2015 11:44
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El crecimiento del empleo y los salarios van en aumento, lo que debería ser una señal de que es un buen momento para los negocios en Estados Unidos –salvo que nadie los quiere gestionar–. Sólo un tercio de los trabajadores estadounidenses cree que convertirse en gerente va a hacerlos progresar en su carrera, según indica la reciente encuesta realizada por el sitio web del Addison Group, que se dedica a cubrir puestos profesionales.

El informe, compuesto de mil 496 respuestas proporcionadas por empleados de Estados Unidos nacidos entre 1946 y 1995, también revela que sólo a una cuarta parte de los trabajadores les interesa ser gerentes más eficaces y que 17 por ciento de los empleados no tiene el más mínimo interés en supervisar a otras personas.

“Podría transformarse en un problema si lo ignoramos”, dijo Steve Wolfe, vicepresidente ejecutivo de operaciones del Addison Group, quien predice que si se promueve a puestos gerenciales a jóvenes que no están interesados en ocupar esos cargos, las empresas podrían perder empleados talentosos. “Vemos que hoy en día son más los representantes de la Generación Y que quieren ser expertos en conocimiento, en lugar de hacerse cargo de otras personas”, agregó Wolfe.

Los miembros de la generación del milenio o Y (definida por Addison como los nacidos entre 1980 y 1994) están menos interesados en supervisar que las generaciones anteriores de jóvenes, dijo Wolfe, aun cuando tienden a interesarse más en las promociones y en avanzar en sus carreras que los empleados mayores, simplemente porque son los más nuevos dentro de la fuerza laboral. Según el estudio, son pocos los de la generación Y que quieren hacerse responsables de otros, pese a querer mayor responsabilidad personal, agregó.

“Con demasiada frecuencia las empresas promueven a su mejor vendedor a gerente de ventas, o a su mejor ingeniero a gerente de ingeniería, sólo porque se encuentran justo en el lugar para ascender”, dijo Wolfe. “Sabemos, a través de décadas de investigación, que cuando eso ocurre, baja la satisfacción por el trabajo y sube la rotación de personal”.

De hecho, la generación del milenio valora la movilidad laboral más que otros grupos generacionales, según la encuesta, aunque no quieren atravesar por los puestos gerenciales preestablecidos por las compañías. Casi un cuarto de los pertenecientes a esa generación actualmente buscan ser promovidos en sus puestos de trabajo, en comparación con el 19 por ciento de la generación X y el 9 por ciento de la generación de posguerra (los baby boomers). Los de la generación del milenio han sido también los más propensos a renunciar cuando no pudieran avanzar más allá de sus actuales roles.

Entonces, ¿cómo hacer para mantenerlos felices cuando desean obtener una promoción, pero no a través de la lenta marcha de los mandos intermedios? Muchas empresas de tecnología han sabido adaptarse a esta realidad cambiando su definición de éxito laboral. Alphabet (ex Google) y Oracle, por ejemplo, han creado carreras que no conducen a puestos gerenciales, dijo Scott DeRue, decano asociado a la Escuela de Negocios Ross de la Universidad de Michigan, y que dicta desarrollo de liderazgo.

En esas empresas de tecnología, las carreras individuales corren en paralelo con las carreras gerenciales. La clave está en que se puede tener éxito en ambas. No solo no es realista que todos apunten a los cargos gerenciales, dijo De Rue, sino que además el estilo de vida de los gerentes no coincide con la idea de una vida enriquecedora que tienen quienes lo rechazan.

Según Stew Friedman, director del Proyecto de Integración Vida / Trabajo de la Escuela Wharton, a la generación del milenio le interesan los trabajos de mayor impacto y vidas personales de mayor realización. Sienten que los puestos gerenciales los alejan del verdadero trabajo.