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Política anticorrupción: paso estratégico en 2015

En materia de comunicación empresarial, dar o recibir un regalo ostentoso puede ser contraproducente, por lo que expertos en Relaciones Públicas aconsejan establecer políticas que definan los obsequios que pueden darse entre empresas y gobiernos con sus clientes y proveedores.
Darinka Rodríguez
06 enero 2015 23:11 Última actualización 07 enero 2015 5:5
Corrupción

Es necesario que empresas y gobiernos definan políticas en cuanto a obsequios con el objetivo de evitar casos de corrupción. (Alejandro Gómez)

CIUDAD DE MÉXICO.- Todavía no llegaban las bromas del 28 de diciembre, pero para Heliodoro Díaz Escárraga, coordinador de la Región Sur del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), la ‘inocentada’ le costó el puesto luego de borrar de su perfil de Facebook la imagen de un Porsche amarillo que le habría regalado a su hijo.

Pero más allá de las bromas, los obsequios pueden ser más que un simple detalle y ser la diferencia que marca la buena reputación y la manera en cómo una empresa se construye. De acuerdo con los expertos en Relaciones Públicas, una política para este tipo de situaciones debe de formar parte de la estrategia de una compañía, sobre todo si ésta se pretende renovar con el nuevo año.

Zulema Jureidini, directora de la firma i punto comunicación, distingue dos conceptos: el protocolo y el compliance. “Hay una confusión entre el más ortodoxo protocolo de ‘relaciones institucionales’ que consiste en agradecer, sellar con un obsequio el cierre de un buen negocio, resultado de una alianza estratégica o cuando distinguimos a nuestro cliente, aliado o interlocutor con motivo de festividades o celebraciones especiales que pueden ir desde un aniversario alusivo hasta la Navidad o el cumpleaños del receptor; y en otro caso lo que es un acto de soborno o corrupción, en el que se interpreta que el emisor envía un regalo de alto valor para obtener a cambio un beneficio de negocios, gestión o influencias en un determinado tema”, explicó en entrevista.


Si bien la tradición popular reza que “a caballo dado no se le ve colmillo”, en materia de comunicación empresarial y estrategias de RP, dar un regalo extravagante o que implique ostentaciones puede ser más que un buen detalle contraproducente.

Mariana Tuis, vicepresidenta de marketing communications de Hill + Knowlton Strategies, comenta que para crear una buena estrategia también se tiene que establecer políticas claras en cuanto a los obsequios, aún cuando no se trate de celebraciones decembrinas.

“Si estableces políticas claras no debe haber ningún problema; los profesionales en relaciones públicas sabemos qué debemos mandar a clientes, periodistas y proveedores, pero si tenemos una política clara de lo que podemos dar y recibir no debe existir ningún problema para ninguna de las partes”, expuso en entrevista.

En el caso de H+K, se establece que los obsequios no deben rebasar los 200 dólares o bien, tienen que estar relacionados con el giro de la compañía o expresar un detalle en un momento de celebración. Sin embargo, no todos coinciden con esta visión.

Raúl Luna, director de la firma Nómada digital, señala que aún cuando se trate de temporadas importantes como aniversarios, temporada de fiestas o cumpleaños se prefiere que los detalles sean más significativos que costosos.

“En términos generales, nosotros recomendamos no dar obsequios porque la relación debe ser profesional, y aunque no quiere decir que se puede corromper la relación ya que muchas veces se malentiende, pero se prefiere fomentar dependiendo el tipo de organización, reuniones o convivencias, no necesariamente con una cena pero si se trata de relación con medios de comunicación, fomentar la relación con los periodistas”, indicó.

CABALLOS DE TROYA O COMPROMISO EMPRESARIAL

Así como un artilugio de gran tamaño fue utilizado por los griegos para introducirse en la ciudad de Troya, un obsequio de grandes proporciones también puede ser tergiversado o usado para manipular a los actores.

“No se trata de rechazar, pero se debe pasar por aprobaciones y juntas y en ocasiones analizar caso por caso, por ejemplo, si se hace la invitación a un viaje que tenga que ver con la industria y que no tenga que ver con favoritismo no hay ningún problema”, destacó Tuis.

De acuerdo con Jureidini, hace un par de décadas se empezó a poner mucho cuidado en este tipo de políticas. “Debido a las condiciones socioeconómicas de México, los corporativos, sobre todo del sector financiero y político, empezaron a poner mucho cuidado en aplicar el compliance o la normatividad a este protocolo de dádiva y recepción de obsequios, en los que habría que consultar si existen parámetros hasta en la temporalidad como los QP (periodos silenciosos) para ello”, explicó.