“Si uno se prepara reduce los elementos de la incertidumbre”
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“Si uno se prepara reduce los elementos de la incertidumbre”

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Política

“Si uno se prepara reduce los elementos de la incertidumbre”

Hay que estudiar, estudiar mucho. También ayuda pensar a largo plazo, bajar nuestras expectativas y anticiparse. Hay que definir el resultado que se espera de un encuentro, definir un objetivo con disciplina.

María Scherer Ibarra
28/03/2014
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CIUDAD DE MÉXICO. Desde el ventanal de su oficina, en el vigésimo segundo piso de la Cancillería, José Antonio Meade mira una escena que seguramente ha visto muchas veces antes: un puñado de maestros se manifiestan frente al Hemiciclo a Juárez. Hasta arriba truenan las arengas que salen de un formidable altavoz.

Días después, Eduardo del Río, director de Comunicación de la Secretaría de Relaciones Exteriores, me dice que el improvisado mitin hizo inaudible la grabación de nuestra conversación.

No sé cómo puede trabajar en medio de ese escándalo. Pero para su fortuna, la mitad de la semana no despacha ahí. Despega y aterriza de una ciudad a otra. Hasta ahora, ha acumulado más de sesenta viajes por el mundo, poco más de uno por semana. Es natural; es el canciller. Lo que me desconcierta es saber que duerme siete horas al día, de la medianoche hasta las siete. Es un hombre organizado.

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Meade no lleva saco. Parece cómodo.

__ Un viaje a la semana… ¿Cómo se aguanta eso?
__ Estamos… -se detiene para reflexionar en la expresión- estructuralmente cansados. Paradójicamente, ayuda que los viajes sean cortos. Durán, en promedio, poco más de dos días.

__ Pasa las noches en el avión.
__ Así es. Eso implica un desajuste permanente.

No se aburre porque lee, solamente versiones digitales en español o en inglés. Es fanático de la novela policiaca. Menciona entre sus favoritas Balas de Plata, Cuello Blanco y El Complot Mongol, de Rafael Bernal, considerada la novela inaugural del género policiaco en México. Ahora avanza en una biografía de Simón Bolívar.

Le cuento que de niña, las matemáticas me acomplejaron. No las entendía, me hacían sentir tonta. Pero el canciller siempre habló con soltura ese lenguaje incomprensible. Afirma que le proporciona a su mente una estructura lógica, le facilita la capacidad para formular argumentos y lo ayuda a dibujar los trazos de una posible solución a los problemas. “Le da forma a la conciencia”. Es un drama que nuestros niños salgan tan bajos en la materia, comentamos.

__ Dicen que usted es preciso en el diagnóstico y hábil en la negociación. ¿Tienen que ver las matemáticas con esto? ¿Qué hace al buen negociador? No me diga que la empatía…
__ Una parte importante es entender el marco institucional y comprender las reglas del luego. Hay que estudiar, estudiar mucho. También ayuda pensar a largo plazo, bajar nuestras expectativas y anticiparse. Hay que definir el resultado que se espera de un encuentro, definir un objetivo con disciplina. Si uno se prepara, reduce los elementos de incertidumbre y si todo falla, aligera saber que hiciste todo lo posible.

Meade ganó su reputación como negociador cuando trabajaba con Agustín Carstens, entonces secretario de Hacienda. Se le atribuye el éxito en la aprobación de la Reforma Fiscal, pues fue él quien concertaba con el Congreso.

Gerardo Laveaga, presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información, lo entrevistó para la revista El Mundo del Abogado. Escribió al respecto: “’Meade’ —me confió hace poco un senador— ‘fue el secreto del éxito de Paco Gil, de Carstens y de Cordero ante el Congreso de la Unión. Como secretario de Hacienda, se valió de sus capacidades tecnocráticas para fijar el techo del gasto, definir y delimitar los desafíos del gobierno federal y diseñar las políticas públicas que aterricen estos planes”.

Ése, el de la aprobación del paquete económico para el 2012, fue uno de los momentos más desafiantes de su carrera, cuenta.

***

José Antonio es el primer nieto del zacatecano José Kuribreña, uno de los más renombrados escultores contemporáneos. Es el primogénito de Dionisio Meade, economista y abogado como su primer hijo.

Lamenta que del abuelo, no heredó la destreza: “Tengo buen ojo, pero ninguna habilidad”.

El funcionario -con todas sus letras, pues ha dedicado su vida al servicio público- no ha trabajado nunca para la iniciativa privada. “Lo más cerca que estuve fueron nueve meses en Banamex”, pero todavía pertenecía al Estado. Es que el padre aleccionó a sus hijos en la dedicación al servicio público. La madre, educadora de profesión, los enseñó a lidiar con la presión y la eficacia de la tenacidad, resumida coloquialmente en una frase: “El no ya lo tienes”.

Su currículum es francamente deslumbrante: se graduó con mención honorífica en economía en el ITAM y también se tituló en derecho por la UNAM. Se doctoró en Economía por Yale, donde especializó sus estudios en finanzas públicas y economía Internacional.

Su trayectoria en el sector financiero y hacendario, siempre dentro del sector público, comenzó en 1991 como analista de planeación en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas. Luego fue director general de Planeación Financiera en la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, secretario adjunto de Protección al Ahorro Bancario en el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario y Director General de Banca y Ahorro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Dirigió Banrural y su sucesora, la Financiera Rural, una vez que saneó el primero. En 2006, fue designado coordinador de asesores del secretario de Hacienda, Agustín Carstens. También fue subsecretario de Ingresos, hasta que Felipe Calderón lo designó secretario de Energía.

Meses después, encabezó la Secretaría de Hacienda hasta que, en el actual sexenio, Enrique Peña Nieto lo nombró canciller. Fue el único miembro del gabinete anterior que repitió en el nuevo gobierno.

Meade tiene tres aficiones: la lectura, las corridas de toros y el dominó.

__ Otra vez las matemáticas. ¿El dominó es un juego de contar o de memoria?
__ De ambas. Y de comunicación.

__ ¿De comunicación?
__ ¡Claro! ¿Cuál es la primer regla del dominó?, me pregunta.

__ Las tres erres: repetir, repetir y repetir.
__ Exacto. Repetir es comunicar. También se trata de evitar que tus oponentes se comuniquen.

__ ¿Eres deportista?
__ Esa vocación -contesta sonriendo- no la hemos generado.

Me da la impresión de que es tímido, y se lo digo. No lo acepta. Responde, llano: “Simplemente, no soy estridente”.