“Si estuviera jubilado sería horroroso”
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“Si estuviera jubilado sería horroroso”

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Política

“Si estuviera jubilado sería horroroso”

El político mexicano Porfirio Muñoz Ledo ha hecho lo suyo. Fundó, junto con Cuauhtémoc Cárdenas, la Corriente Democrática que más adelante se convirtió en el PRD.

María Scherer Ibarra
20/06/2014
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CIUDAD DE MÉXICO. Tiene nombre de aristócrata: Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega. Ha ocupado los más altos cargos. Dos veces fue secretario de Estado, del Trabajo y de Educación. Fue representante permanente de México ante la ONU –donde presidió el Consejo de Seguridad– y embajador de México ante la Unión Europea. Quiso ser presidente de la República. Hubo otro cargo al que aspiró: la Secretaría General de las Naciones Unidas.

__¿Estuviste cerca?
__Mi impresión es que sí pero del plato a la boca se cae la sopa, como efectivamente ocurrió. Yo había tenido una actuación destacada, en gran parte por las circunstancias que me favorecieron.

Al término del mandato de Kurt Waldheim se presentó de nuevo para su reelección...Habla de 1981. Su memoria es portentosa:
“La mayor parte de los países del Tercer Mundo postulamos la candidatura de Salim Salim, ministro de Relaciones Exteriores de Tanzania. Estados Unidos vetó su candidatura por su cercanía con China; el veto a Waldheim provenía de China, que se había comprometido a apoyar a un candidato del Tercer Mundo. Hubo 104 votaciones y ninguna alcanzó la mayoría calificada. El Consejo debía estar integrado para el día último de diciembre pero los soviéticos invadieron Afganistán. Se complicó la situación; urgía que se integrara el Consejo el primero de enero.

Entonces pedimos a ambos que retiraran su candidatura durante una ronda de votación para ver si salía un tercero. Ahí se mencionó insistentemente el nombre de México. Hablé con el presidente de la República (José López Portillo) pero noté cierta hostilidad en la Secretaría de Relaciones Exteriores hacia mi persona. Cuando llegó el momento de presentar los nombres de los candidatos recibí instrucciones por escrito de no presentar el mío… Desobedecer en un asunto de Estado y perder era fatal, porque desobedecer y ganar no era tan malo. El embajador de Francia y otros colegas me ofrecieron proponerme pero la sorpresa fue que Javier Pérez de Cuéllar, que se inscribió de última hora, no fue vetado. Pienso que si mi nombre hubiera circulado, muy presumiblemente no hubiera tenido veto. Pero me dieron instrucciones, no me presenté y se fue la oportunidad. Adiós”.

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Un hombre calvo y hercúleo, vestido de blanco, está apostado afuera de la oficina del comisionado para la Reforma Política del Distrito Federal. Poco después comprendo que es un enfermero. Porfirio se rompió hace poco la cadera. Tiene una prótesis. Siempre ha sido enérgico, pero su cuerpo se va rezagando frente a su mente.

__¿Cómo lidias con la enfermedad y con la vejez?
__Por fortuna no he tenido una enfermedad verdaderamente grave.
Ha padecido malestares gástricos, lo han operado de la vejiga y le extirparon hernias. Se sometió a otra cirugía para injertar la prótesis de cadera. Mucho para un cuerpo de 81 años.

__Tu cabeza sigue a mil, pero tu cuerpo no. ¿Te desesperas?
__Mis facultades mentales están intactas. Si acaso se me va el nombre de alguna persona. Tengo, por cuestiones de mi edad, una tendencia a la depresión que se compensa con medicamentos. Pero tengo trabajo, eso es importante. Si estuviera jubilado sería horroroso.

“No trabajo en exceso, pero estoy obligado a preparar programas de televisión, artículos de periódico, a recibir gente, incluso a acudir a actos públicos, aunque trato de evitarlos. No es fácil, y lo veo más complicado en el futuro”.

El tiempo de Muñoz Ledo transcurre entre la organización de su biblioteca y sus archivos, sus lecturas –teoría del Estado, filosofía política, derecho constitucional, historia de México; novela y poesía, cada vez menos– y la continuación de sus memorias.

Después de muchísimos años, ha vuelto a ver televisión. No me lo imagino frente a la caja. Quizá viendo las noticias.

__¿Qué te gusta?
__Como no puedo subir las escaleras, me acondicionaron un cuarto en el piso de abajo, el de la televisión. Me eché House of Cards y Breaking Bad.

Muñoz Ledo ha hecho lo suyo. Fundó, junto con Cuauhtémoc Cárdenas, la Corriente Democrática que más adelante se convirtió en el PRD. Fue presidente de éste, y antes, brevemente, del PRI. Perdió la candidatura a la Presidencia e intentó conseguir la de jefe de gobierno del Distrito Federal, que perdió también. Lo reintentó en otros partidos. Cuando fue senador, fue líder de su fracción. Cuando fue diputado, también.

__¿Crees que te toque ver de nuevo al PRI perder Los Pinos?
__Depende de mi longevidad. Uno nunca sabe. Su intención es otra, desde luego, pero nadie les garantiza un desempeño exitoso. Hasta ahora, no va bien. El dato negativo es que la oposición está muy desarticulada.

Fue célebre su interpelación en el último informe de Miguel de la Madrid, en 1988. Casi diez años después, fue el primer político de oposición que respondió un informe presidencial. Y sin embargo, se siente parte de una generación fracasada.

“Desde un punto de vista histórico. Claro que cada uno de nosotros se ha realizado como ha podido, sobre todo en las letras (menciona a Fuentes, Monsiváis, José Emilio Pacheco), pero desde el punto de vista político, mi generación se propuso prepararse para tener una visión cultural y una formación intelectual que le permitiese irrumpir en la vida de México, inaugurando una nueva etapa. Esperamos que germinara el régimen post-revolucionario y creímos que después de Echeverría vendríamos nosotros, pero después de López Portillo se implantó gradualmente el neoliberalismo y sus personeros.

__Desde ese punto de vista, han fracasado todas las generaciones políticas.
__Desde ese punto de vista, sí. El neoliberalismo borró una generación del mapa y no ha permitido hasta ahora, ni con el movimiento de 1988 ni con grandes esfuerzos políticos y partidarios, recuperar una corriente y una fuerza capaz de dar una vuelta a la izquierda.

Muñoz Ledo es una de las mentes más brillantes de su generación, y de varias anteriores y posteriores. Quiero saber si alguna vez se ha sentido intimidado. No lo acepta. Es tan inteligente como altivo. No le gusta la palabra. Reconoce que lo amedrentan los accidentes de avión. Y las operaciones quirúrgicas. “Me asustan, por supuesto, pero me domino”.

__¿Ningún personaje te ha hecho enmudecer, ni cuando eras joven?
__Me he desenvuelto bien frente a grandes personalidades. Siempre supe de qué hablar con Willy Brandt, con Francois Miterrand, con Olof Palme o con Fidel Castro.
Tras una pausa, acepta: “De niño, con mi padre. Era muy severo”.