“Ser cremador requiere de temple, pero también de respeto por la muerte”
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“Ser cremador requiere de temple, pero también de respeto por la muerte”

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Política

“Ser cremador requiere de temple, pero también de respeto por la muerte”

31/10/2013

 
Miriam de Regil
 
Aunque no tiene un registro detallado, José Varela calcula que a lo largo de 14 años ha cremado ya más de 20 mil cuerpos, un trabajo que, admite, no cualquiera hace y que requiere de temple, "pero particularmente de respeto por la muerte".
 
[Lee también: Embalsamadora, a los 20 años]
 
Varela es actualmente operador de los hornos crematorios de J. García López, funeraria en la que también trabajó por más de una década su papá, de quien aprendió el oficio.
 
"Nunca me pasó por la mente dedicarme a otra cosa, siempre me visualicé en esto y poco a poco me fui involucrando hasta que logré entrar de lleno a trabajar como operador de los hornos".
 
A los diez años de edad, recuerda, su padre lo llevó a los hornos crematorios que estaban en Huixquilucan Estado de México, dónde no olvida que se impresionó y hasta asustó con lo que vio, sin embargo, explica que no tardó en entender la responsabilidad e importancia de lo que se hacía.
 
"Eso me motivó a seguir con lo mismo que mi papá".
 
Varela, hoy de 34 años de edad, no estudió ninguna carrera, pero para poder llegar hasta donde ahora se encuentra ha tenido que tomar diversos cursos, pues destaca que la tecnología de los hornos crematorios ha evolucionado e incluso hoy son aparatos tan novedosos que contribuyen al cuidado del medio ambiente debido a que no emiten contaminantes.
 
"Soy totalmente empírico, me inicié viendo a los operadores, luego ellos poco a poco me dejaban manejar los hornos, sin tocar nunca los cuerpos, pero con la modernidad han llegado nuevos aparatos que se manejan a través de computadoras y es entonces que la preparación se fue haciendo necesaria".
 
Hasta el momento, lo único que se le ha complicado a Varela es el inglés, ya que los manuales, instructivos y soportes técnicos se encuentran escritos en ese idioma, pero asegura que sus jefes lo han apoyado siempre con la traducción.
 

 
La tecnología, acota Varela, ha contribuido a que el servició sea más rápido y eficiente en todo momento, lo cual permite realizar una cremación con respeto a los cuerpos.
 
"Hay máquinas que nos ayudan a mover los cadáveres, siempre con dignidad, a colocarlos en una plancha de rodillos y así poco a poco introducirlos a los hornos, pasos que antes solamente se hacían de manera manual", agrega.
 
Proceso digno
 
El equipo que comanda actualmente José Varela es grande y de los más importantes en este país.
 
Su familia, dice, está contenta con lo que hace, pues entienden la responsabilidad. "Incluso mis dos hijos ya han venido a ver como trabajo. Al de 14 años le interesó, pero al pequeño de siete le gustó más e incluso me pide que lo vuelva a traer y quiere ayudarme, pienso que él podría seguir en esto algún día, pero quiero antes que estudien y si en verdad le interesa, pues ya veremos más adelante".
 
Varela admite que a su esposa lo único que no le gusta de su labor es el tiempo que le dedica, pues aunque tiene un horario establecido, si hay carga de trabajo, a menudo hay que cumplir con tiempos extras.
 
La cremación, agrega, hoy se ha vuelto una opción para muchas personas. "A muchos les da mucha tranquilidad llevarse a su ser querido en una urna, ya sea a la casa o a otro sitio".
 
Y destaca que para él la cremación es la mejor opción hoy en día.
 
"Yo que trabajo en esto lo que puedo decir es que es un proceso digno que además presenta importantes ahorros económicos, ya que si se compara con los elevados costos de un entierro en un panteón (compra, apertura, cierre y mantenimiento de fosa) es mucho más barato y sencillo".
 

 
Una cremación dura aproximadamente dos horas y hoy es es un proceso completamente limpio, controlado y monitoreado por sistemas computarizados.
 
Actualmente, en las funerarias J. García López se realizan cada año alrededor de seis mil cremaciones, de las cuales más de 70 por ciento las lleva a cabo José Varela.