Centros de acopio, ayuda incansable
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Centros de acopio, ayuda incansable

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Política

Centros de acopio, ayuda incansable

30/09/2013

Sandra Marina
 
Es una mega factoría de ayuda incansable. A casi dos semanas de operación, los centros de acopio ubicados en la explanada del zócalo capitalino no dejan de recibir toneladas de víveres y el apoyo de miles de voluntarios de todas edades, sin embargo, cajas de cartón para contener despensa, plástico para emplayar y cinta canela son cada vez más insuficientes.
 
Asimismo responsables de los centros de acopio coinciden en la necesidad de obtener cutters para abrir cajas o cortar cordones y cintas, “ya que para lograrlo hemos recurrido a los dientes”.
 
José Roberto Muñoz Martínez, coordinador de los centros de acopio de la Marina, Ejército Mexicano, Policía Federal y dependencias del gobierno del Distrito Federal, consideró que en la plancha capitalina hay miles de productos que podrían tomar hasta 10 días para organizarlos y empacarlos, pero resaltó la necesidad de contar con más cajas de cartón tamaño oficio.
 
“Nos donaron cajas y compramos, pero ante la gran cantidad de productos, son insuficientes”.
 
Hasta el pasado sábado, el centro de acopio principal había sumado 846 mil 320 toneladas de abastecimiento y la creación de 60 mil 870 despensas. Ese día, dos convoyes conformados por 14 trailers, cargados con aproximadamente 180 toneladas de despensa salieron rumbo a Acapulco y Chilpancingo.
 
Desde temprana hora la plancha del Zócalo capitalino es un hormiguero. El trabajo es inagotable; 70 por ciento del voluntariado son féminas; también destaca la alegre participación de mujeres de la tercera edad y niños, éstos últimos se encargan de enfilar cajas de cartón que, de acuerdo a órdenes de la Sedena, serán abastecidas con 10 kilos de productos.
 
Así como gente solitaria se suma al trabajo del voluntariado, llegan clanes completos, como es el caso de los cuatro integrantes de la familia Hernández Guadarrama con domicilio en Atizapán, estado de México, que acudió a brindar su ayuda a petición de la abuela María de los Ángeles, de 60 años de edad.
 
Ya sea recibiendo, organizando o empacando víveres; desdoblando o armando cajas de cartón; limpiando el sitio de trabajo, emplayando artículos, acomodando colchonetas y cobijas, entre otras labores, el día no dura, la gente se mantiene en constante actividad… se olvida de comer y hasta de ir al baño.
 
Doña Victoria Romero, de 75 años de edad y quien ha brindado su ayuda por cinco días consecutivos, de 8 de la mañana a 8 de la noche, comenta que al principio fue difícil integrarse al trabajo, “pues a esta edad es más pesado y a nadie le gusta que lo manden, pero la recompensa que recibo es una gran satisfacción”.
 
Tal es el ambiente solidario y entusiasta que se vive en los centros de acopio que turistas que visitan el centro capitalino o personas en busca de empleo, terminan por sumarse a las abundantes acciones: “Hoy por ellos, mañana por nosotros”. “Todos somos hermanos”. “Necesito encontrar trabajo, pero ayudar a los damnificados por Manuel o Ingrid, me hace reconciliarme conmigo mismo y no perder la esperanza”.
 
Pese al intenso trabajo, en ningún momento los ánimos se desvanecen. Entre porras y aplausos son recibidos los víveres que llegan en conjunto, en toneladas.
 
Los productos que más hacen falta son: artículos de curación, suero, aceite, mayonesa, café soluble, toallas sanitarias, artículos de higiene personal.}
 
 
 
 
 
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