¿Zapatos guayabera? Sí, ella los inventó
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¿Zapatos guayabera? Sí, ella los inventó

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¿Zapatos guayabera? Sí, ella los inventó

La diseñadora yucateca Martha Trujeque comparte su nueva apuesta, unos zapatos cómodos que le hacen honor a toda una tradición.

Alba Velasco EF Península
09/11/2018
Actualización 09/11/2018 - 11:08
Guayaberas, una tradición que evoluciona.
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Las guayaberas son un clásico yucateco. Estas tradicionales prendas para caballero, con algunas variantes para dama. Ahora, la diseñadora Martha Trujeque está apostando por llevar este clásico al calzado.

“Es tal cual como una guayabera, es igual de lino, es mi diseño cien por ciento, viene en los tonos clásicos y bordados clásicos igual que una guayabera, son unisex. La inspiración fue regional; es un diseño mío que ya tengo en proceso de registro”, afirmó Trujeque.

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El diseño de Martha Trujeque con los zapatos es mantener las características de las guayaberas tradicionales.Fuente: Cortesía Martha Trujeque

El amor por plasmar la cultura de Yucatán en sus diseños es algo que Martha tiene en la sangre, desde su infancia, cuando corría entre las máquinas de una fábrica de calzado en Hunucmá, el lugar que la vio crecer.

“Crecí en un ambiente de zapateros, yo crecí en Hunucmá, que es en donde hacen zapatos. Ya lo traía, yo iba mucho a casa de mi tío que tenía la fábrica y me sacaban de allá ‘porque eso era para hombres, no era para niñas’, era algo prohibido porque los talleres tenían ahí fotos de mujeres desnudas y una chamaca qué va a hacer allá, y mi abuela me iba a sacar de ahí”, recuerda entre risas.

Al crecer, Martha se alejó de su sueño y estudió Administración de Empresas Turísticas, aunque mantuvo el amor a sus tradiciones al formar parte de diferentes clubes de danza folklórica, gracias a los que viajó varias veces.

En 2009, ya como profesionista, casada y con una familia, enfermó a causa del estrés laboral. En medio de esa crisis personal, la oportunidad de retomar su sueño tocó a la puerta.

“Yo era la directora general de un grupo gasolinero, estaba yo muy estresada, caí muy enferma y a la vez mi mamá también quedó enferma, y mi prima la casada con el dueño de una fábrica de calzado es enfermera y nos fue a cuidar. Ahí me contó que estaban vendiendo la fábrica”, relata.

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Martha Trujeque dejó su trabajo para seguir su sueño.Fuente: Andrea Muñoz

Cuando Martha le comentó a su esposo y a su papá que quería abandonar su trabajo, comprar la fábrica de su primo político y comenzar de cero en ese negocio, le dijeron que “estaba loca”.

“Le dije a mi esposo: ‘mira, yo este trabajo ya no lo quiero’. Mis hijos estaban chicos y pues me dijo ‘haz lo que tengas que hacer y yo te apoyo’. Así, con unos ahorritos que tenía y otro poco que me ayudó mi papá, pues compré la fábrica”, indicó.

La fábrica de calzado infantil mantiene la marca y el nombre original, ‘Calzado Ciervito’, ya que era muy conocida en la región. Además de los zapatos para niños, Martha comenzó a pensar en zapatos para adultos pero con diseños originales.

En 2012 el gobierno estatal lanzó ‘Diseño Yucatán’, para impulsar la moda inspirada en las tradiciones locales, y es por esa vía que Martha se dio a conocer.

“Yo, con mis locuras y como traía lo folklórico y cultural y mi súper amor a México y a mi cultura y a los colores vivos, me pregunté por qué no pongo toda la tradición en los zapatos, todo ese color, quién me lo impide”, señaló.

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La inspiración de Trujeque está en sus tradiciones.Fuente: Cortesía Andrea Muñoz

El resto es historia. Hoy Martha Trujeque es una marca registrada, sus diseños tienen un costo que va de los 300 a los mil 800 pesos, dependiendo de la complejidad del bordado. Además, cada par es una pieza única.

“Algo que tiene el zapato que hacemos es que es único, porque son manuales, la tintura, el bordado, todo es a mano, por gente de la región, me gusta que sea gente de acá (Yucatán) y deben ser cuidadosos con los detalles, no cualquiera puede hacerlo”, afirmó.

Semanalmente la fábrica puede producir cien pares sencillos y 25 pares de bordado elaborado.

En octubre pasado, la diseñadora abrió una tienda en el corazón de Mérida, una casita morada sobre la calle 55. Ahí tendrá un espacio adicional para que otras emprendedoras yucatecas muestren sus diseños de bolsos, joyería, cerámica y ropa.