Opinión

Zangené: concesiones petroleras de Teherán

El bloqueo económico aliado contra Irán por el supuesto programa atómico militar que desarrolló ha tenido un impacto muy negativo, tanto que en Teherán el diario Yumhuri i Islami advirtió sobre una “impredecible rebelión de los pobres”; tanto que, ahora que se vislumbra el fin de las sanciones, el gobierno reformista del presidente Hassán Rohani aplicará los cambios a la política petrolera que su ministro del rubro, Biyan Namdar Zangené, negoció en secreto con las multinacionales.

Teherán depende del petróleo para el 80 por ciento de las divisas extranjeras que recibe, y para financiar la mitad de su presupuesto. Pero desde que se agudizó el bloqueo en 2012, las exportaciones cayeron 50 por ciento y la inflación supera 40 por ciento; según la Campaña Internacional para Derechos Humanos en Irán, citada por World Socialist Web Site, dos tercios de la planta manufacturera están cerca de cerrar y millones de familias sufren para cubrir sus necesidades básicas. En pocas palabras, se trata de un acoso similar al que se aplicó contra Irak en 1990-2003, lo que facilitó la invasión estadounidense.

Para enfrentar esta situación, Zangené, quien fue ministro de Energía en los años noventa, indicó a Financial Times que se ha reunido “indirectamente” con firmas estadounidenses adelantándose al levantamiento de las sanciones y durante una reunión de la OPEP en diciembre, un mes después del acuerdo con las potencias para desmantelar el programa atómico, enfatizó que “no tenemos límites para las compañías norteamericanas”.

Lista

Detalló que Teherán ofrecerá mejores condiciones a Conoco y Chevron, pero también a firmas europeas como BP, Total, Statoil, Shell y Eni. Carlton Adams, vocero de Conoco, dijo a su vez que “no es un secreto que dialogamos con la Compañía Nacional de Petróleo Iraní desde 1995, con la esperanza de que las sanciones terminarían en algún momento y podríamos hacer negocios”.

El problema es que la Guardia Revolucionaria, el cuerpo militar de elite en Irán, no quiere perder el control de la industria, ya que el esquema de “recompra” será sustituido por acuerdos de producción compartida, más lucrativos para las empresas foráneas. Teherán necesita 150 mil millones de dólares para modernizar el sector en los próximos cinco años y Zangené brindó la justificación para las reformas: (los críticos) “repiten que Estados Unidos no es honesto. ¿Qué significa eso en las negociaciones? Nada, porque las negociaciones son motivadas por intereses y no por honestidad o buena voluntad”.