Opinión

Yo no creo en el #3de3

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Página oficial Candidato Transparente

El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) y Transparencia Mexicana (TM) han lanzado una campaña para que los candidatos a puestos de elección popular revelen su declaración patrimonial, sus declaraciones de impuestos (las de los últimos tres años) y una declaración de intereses. (http://candidatotransparente.mx/#/)

Que me perdonen los amigos que tengo en esas respetadas organizaciones, y los muchos más que con entusiasmo apoyan esta iniciativa también conocida como #3de3, pero no creo que sirva de bendita la cosa.

Mis reservas frente al #3de3 es que parece diseñada para un entorno escandinavo, no para el país que acaba de ser rankeado en el lugar 58 de 59 en el revelador Índice Global de Impunidad creado por la Universidad de las Américas de Puebla y el Consejo Ciudadano de Seguridad de ese estado.

Varios autores han insistido en que ante los problemas de hoy conviene no alimentar ni la apatía ni el pesimismo de la sociedad. Una forma responsable de ello es no lanzar iniciativas que a pesar de la buena fe de sus promoventes pudieran, a final de cuentas y tras nulos o raquíticos resultados, incrementar el desencanto. Me temo que eso es lo que puede ocurrir con #3de3: presentar declaraciones no sirve de nada, pues apela a un sentido de la ética completamente ausente hoy en nuestra política. Van dos ejemplos.

–El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dio a conocer parte de su declaración patrimonial (enero 2013). La sociedad supo que tiene un palco en un estadio y unos terrenos. Dos años después dos reporteros (con malos editores) revelaron que ha vivido más de tres años en dos mansiones de un contratista. El funcionario responde que no ha hecho nada malo. El caso ni siquiera se convierte en escándalo. En resumen: dio una declaración patrimonial inverosímil y fue exhibido en un conflicto de intereses. ¿Hubo consecuencias? No. El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, cae en el mismo supuesto.
Cuando Carlos Puig le preguntó hace un mes sobre su casa de Malinalco comprada a un contratista consentido por esta administración, respondió que está “absolutamente tranquilo” y convencido de que actuó “correctamente”. Igualito que Osorio.

–Ayer supimos que el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, se autoperdonó al menos 14.9 millones de pesos en impuestos. Si ese funcionario hubiera llenado el #3de3 tendríamos sus comprobantes fiscales, pero lo que no sabríamos es que, según la denuncia publicada ayer en Reforma, se sirvió con la cuchara grande un perdón impositivo. Seguro hoy leeremos su desmentido diciendo que no hizo nada malo y que la empresa esa es de sus hermanos. Igualito que Osorio, que Videgaray, que…

Creo que el problema es que el Imco y TM pecaron de formalistas. Los políticos en general no tendrían problema con presentar esos papeles, pero serán declaraciones maquilladas (parafraseando al presidente Peña Nieto: los prestanombres son culturales). Y tenemos que hacernos cargo de que muchos políticos pagan favores y/o campañas y/o bienes en cachete, como le dicen al efectivo, por aquello del cash.

¿Queda entonces no hacer nada, cruzarse de brazos, resignarse a que en términos generales nuestros políticos son corruptos, no pendejos, etcétera?

Al contrario. Quizá el momento demande cosas como las que proponía hace una semana Miguel Treviño, quien en su artículo semanal repasó técnicas de resistencia civil (Manual para ahogar pillos, Reforma 20/04/15).

Ojalá me equivoque y #3de3 sirva de mucho. Hoy, sin embargo, creo que incluso existe el riesgo de que tan noble iniciativa sea usada como coartada por la legión de rufianes de nuestra política. Algo que sólo provocaría más enojo.

Twitter: @SalCamarena

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