Opinión

Yo estoy a favor del alza
en la gasolina

 
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Gasolinera en Puebla. (Cuartoscuro)

Yo estoy a favor del aumento al precio de la gasolina por las siguientes seis razones.

Primera. No me gusta vivir en un país con subsidios. Los subsidios generan ineficiencias terribles y fomentan la holgazanería al no presentar precios reales de los productos. Cuando el gobierno subsidia los combustibles, como lo hizo en años recientes, crea la falsa ilusión de que ciertos productos o servicios son asequibles para todo mundo sólo con pestañear. La gasolina subsidiada fue eso.

Segunda. Los mexicanos somos muy desperdiciados y ha llegado la hora de medirnos. Mucha gente de la clase media no tiene consciencia del valor real de las cosas. En Europa, por ejemplo, donde el espacio de los apartamentos es pequeño, o donde no te sirven comida en exceso en los restaurantes, el aprecio por cada insumo y lo que cuesta obtenerlo están en la mente de la mayoría de los consumidores. El aumento en el precio en las gasolinas es una lección para todos en este sentido.

Tercera. Con un mercado liberalizado, gana el mejor, el más productivo o el más creativo. Esta premisa básica del capitalismo de libre mercado ya la hemos atestiguado en innumerables mercados: ropa, alimentos, viajes, entretenimiento, etcétera. También gana el consumidor, al que se le transfiere la eficiencia de un sistema de competencia. Llegó la hora de que en el sector energético también funcionemos con un mercado libre.

Cuarta. Se transparentan los impuestos. Antes, con la gasolina subsidiada, poca gente sabía que el IEPS era un componente importante del precio de cada litro. Pero desde este año la ciudadanía se concienció del monto de un impuesto que existió hace tiempo. Esta transparencia obligará a los políticos a plantear políticas fiscales con claridad a la población. Si un candidato quiere, por ejemplo, prometer que la gasolina cueste menos, lo tendrá que materializar a través de una baja en el impuesto, y asumiendo la reducción de presupuesto que eso implica.

Quinta. Pone a los gobernantes locales en su lugar. Muchos gobernadores han malgastado el dinero que les transfiere el gobierno federal, y lo han hecho a discreción y sin escrutinio de sus audiencias. Por eso se manifiestan en contra del aumento en el precio. No obstante, ahora tendrán que aplicar políticas de gasto eficiente o austeridad efectiva si desean plantar cara al gobierno por el aumento de precio a la gasolina.

Sexta. Es una lección al gobierno del presidente Peña para comunicar mejor. Más de la mitad de la población no sabía que la gasolina estaba subsidiada. De ahí la sorpresa y el rechazo generalizado. Ahora el gobierno tiene el trabajo doble de explicar la liberalización de precios y convencer a muchos de que el subsidio sí existió.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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