Opinión

"Ya no seremos críticos de silla”, advierte Pablo Azcárraga

 
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Acapulco. (Cuartoscuro)

Este lunes arrancó el Tianguis Turístico en Acapulco y, como cada año, los excesivos controles y filtros por parte del Estado Mayor Presidencial volvieron a exacerbar los ánimos de los participantes. Sin embargo, esta vez fueron más estrictos de lo usual, haciendo lento, tortuoso y caótico el ingreso, a tal grado que este comportamiento de los militares, más un retraso no explicado por parte del presidente Enrique Peña Nieto, abrieron la puerta a toda clase de rumores y especulaciones.

Esta situación de un incremento en los cuidados alrededor del presidente me hizo recordar lo que hace unos días dijera el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero: en la industria turística todo marcha bien, excepto el tema de la seguridad, que se ha convertido en el más sensible del sector.

Esto no es un secreto. Es un punto que está en el aire y que ha prendido los focos de alerta en el gobierno y empresarios, sobre todo después de los hechos violentos registrados hace poco en Playa del Carmen, donde murieron varios turistas en una discoteca, y en Cancún, donde al día siguiente un grupo de sicarios atacó las instalaciones de la policía.

También por eso hay que tomar muy en cuenta lo dicho durante la inauguración por Pablo Azcárraga, en su calidad de líder de los empresarios turísticos, y quien unos cuantos días antes había asegurado que no asistiría al evento, porque no lo habían invitado a ser orador. Sin embargo, algo sucedió a última hora que sí acudió y sí pronunció un discurso.

El presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico elaboró un decálogo de acciones que, según afirmó frente al presidente Peña Nieto, los empresarios consideran importantes implementar, tanto para que esta industria siga creciendo, como para ser más competitivos y menos vulnerables a un mal mundial, del que México no es ajeno. “Pero sólo los países que de alguna forma puedan actuar más rápido y más eficiente, seremos los que tendremos la ventaja”, advirtió.

Estas diez propuestas incluyen temas de inversión, sustentabilidad e infraestructura, entre otros, pero no es casual que el primero sea el de la inseguridad.

“Sin lugar a dudas, tenemos un área de oportunidad, en crear un programa emergente de seguridad turística”, dijo. Y habría que precisar que 'área de oportunidad' es un eufemismo que se usa para no utilizar las palabras 'problema' o 'crisis'.

Azcárraga Andrade prosiguió: “Más allá del enorme cumplimiento y los retos que tienen, la seguridad es vital para el turismo, y lo mínimo que esperan nuestros visitantes, tanto nacionales como extranjeros, es también tener una imagen de servicio, una imagen de poder, a través de nuestras policías, ser más orientados hacia el servicio turístico”.

Después explicó algunos otros puntos, para terminar con uno que, aunque no lo parece, sí está íntimamente ligado con el tema de la inseguridad en cualquier lugar: la calidad de vida de la gente que habita en los destinos turísticos.

Además, si el año pasado en este espacio criticamos a este mismo Pablo Azcárraga por ser demasiado lisonjero con el presidente, ahora adoptó una posición poco usual entre los líderes gremiales de la iniciativa privada, lo cual, incluso, tiene cierto tono de advertencia.

“Para terminar, los empresarios estamos plenamente conscientes de lo importante que es el desarrollo social, ya no queremos ser críticos de silla, que únicamente señalamos los problemas que están, ya llegó el momento que verdaderamente tenemos que participar, para ello estamos trabajando en un programa que tuve oportunidad de platicarlo rápidamente con el secretario de Hacienda, con algunos de los gobernadores ya; tenemos que encontrar algún mecanismo para que los estados tengan los recursos necesarios para invertir no sólo en infraestructura turística, en seguridad, pero también en la parte social”.

Desgraciadamente, en su turno, el presidente se dedicó a presumir estadísticas y prácticamente ignoró lo dicho previamente por los oradores.

Peña Nieto se encerró en su burbuja y, en lugar de mostrarse como interlocutor, prefirió terminar la ceremonia con un lindo video de su esposa jugando en el mar con niños otomíes.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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