Opinión

Y tú, ¿cómo te identificas en el banco?

 
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Banorte. (Bloomberg)

La credencial para votar, el pasaporte y la cartilla militar son las identificaciones más utilizadas y aceptadas por las instituciones financieras para realizar algún trámite bancario.

Pero la lista de identificaciones que por ley (y en teoría) puede aceptar una institución financiera para identificar a sus clientes es más larga e incluyen la cédula profesional, la cartilla del Servicio Militar Nacional, el certificado de matrícula consular, la tarjeta única de identidad militar, la tarjeta de afiliación al Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), las credenciales y carnets expedidos por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la licencia para conducir, o las credenciales emitidas por autoridades federales.

A esta lista de identificaciones hoy válidas les adelanto que próximamente se integrarán dos nuevas más: los carnets del ISSSTE y del Seguro Popular. Sólo este último suma ya casi ocho millones de personas afiliadas.

Sin embargo, pese a que el número de identificaciones que pueden ser utilizadas para reconocerte en un banco es amplia, en la realidad sería un caso muy raro que en un trámite bancario un empleado de una institución acepte una credencial o carnet del IMSS o del Inapam para hacer alguna transacción. Es más, de seguro ni en los edificios públicos o privados que piden una 'identificación oficial' para acceder sabrían que esas identificaciones están previstas en la ley que rige a los bancos y deberían aceptarlas, ya que imitan a los bancos.

Aunque en la ley se marca esta variedad de opciones, los bancos también tienen la facultad para decidir qué medio de identificación solicitan, y es ahí donde −pese a estas opciones y de que próximamente se agregarán dos tipos más de identificaciones− se centran principalmente en la credencial para votar y el pasaporte, lo cual no es coincidencia, sino que se debe a que para el trámite de estos dos medios de identificación se toman datos biométricos como huellas y fotos.

Los bancos insisten en que la seguridad es fundamental para realizar una operación, y la forma de identificamos puede ser un riesgo para la institución. Sólo imagínense cómo capacitar a los empleados en identificar si una credencial es válida si, por ejemplo, se presenta una persona con una licencia de conducir y hay más dos mil 400 municipios en el país y cada uno tiene la facultad de emisión en su ayuntamiento; cómo diferenciarla de una hecha en casa, si no hay un sistema central para verificar su autenticidad.

La solución, dicen, es una identificación única, algo que es poco probable que suceda, por lo que mejor se han concentrado en trabajar con el INE y la cancillería, que son las instituciones que tienen las huellas dactilares de millones de mexicanos para validar en tiempo real un documento. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Twitter: @JLeyvaReus 

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