Opinión

¿Y si en verdad acaba ganando Donald Trump?

 
1
 

 

trump

Un alemán, un americano, un británico y un mexicano coincidimos en un desayuno en una convención en Phoenix este verano. Tras las introducciones de rigor, no tardamos mucho en conversar de la elección en Estados Unidos. Percepciones e hipótesis iban y venían hasta que, tras escuchar que ganaría Trump, afirmé: “de lo que pueden tener seguridad es que los mexicanos no vamos a pagar su muro”. Los europeos rieron espontáneamente hasta que el americano, con notoria seriedad, respondió: “ohhh yes, you are going to pay for it”.

En un silencio incómodo, alcé la ceja. Pensé en argumentarle la inviabilidad o los costos al ahora revelado simpatizante del candidato republicano, pero mejor opté por retarlo con una pregunta directa: “I wonder how?”. Los europeos guardaron silencio y nos volteaban a ver a uno y al otro como en un juego de tenis.

“Les damos millones de dólares de ayuda cada año”, inició diciendo con notorio coraje. “Si no nos mandan un cheque, la suspenderemos en definitiva”, amenazó. “Well, you can use your funds the way you want to.

That’s your prerogative” (Bueno, ustedes pueden usar sus fondos de la forma que quieran. Esa es su prerrogativa), respondí mientras pensaba que eso era usar sus dólares fiscales, no los nuestros.

Con tacto extremo, el alemán brincó a la ya ríspida conversación y terció diciendo: “Si hay algo que como alemán les puedo decir sobre los muros, es que no sólo provocan cientos de problemas, sino que es más fácil ponerlos que quitarlos”. Ahí acabó la espontánea plática, pero no para mí. Al final, varios meseros se acercaron y me llenaron de comentarios. A la distancia, habían seguido todo.

¿Cuántas de esas conversaciones sucederán cada día entre mexicanos y americanos? Y voy más allá, entre americanos de origen hispano de segunda o tercera generación y latinos inmigrados ilegalmente. Lejos de platicar lo mucho que pueden hacer gobiernos, empresas y familias en armonía, estamos ya conversando acciones, reacciones y contrareacciones con rispidez.

Con independencia de su triunfo, Trump ya ha dañado la región Nafta. No sólo ha insultado a sus socios, nos ha puesto a la defensiva o, por lo menos, en la incertidumbre. Hoy hay decisiones de negocios que muchos empresarios tenemos on hold hasta conocer el resultado de la elección en noviembre.

Entre tanto, gobierno, empresarios y líderes de opinión nos debemos preparar, no para una renegociación del TLC (actitud reactiva), sino para negociar un TLC 2.0 (acción proactiva) con cualquiera de los candidatos que gane. Debemos hacer un plan de contención a las enormes consecuencias del riesgo sistémico que estamos enfrentando en los mercados y en la balanza comercial, para el caso de un triunfo de los republicanos, como también debemos diversificar nuestra dependencia estructural de la economía americana en los sectores industriales, comerciales y del turismo. Tenemos que construir cierto dominio de la situación.

Entre que México asimile la nueva realidad y cada empresario 'prepare' sus negocios para el ajuste que viene, he conversado con mi familia una modesta acción que considero de elemental congruencia con un potencial gobernante que no nos respeta en el país vecino. Si gana Trump, no viajaré a Estados Unidos a vacacionar. Punto.

Ante la imposibilidad de votar en una decisión que desafortunadamente nos afecta, aplicaré la máxima que aprendí hace tiempo en el sector minero que suele decir: “Miners vote with their feet”. Parafraseándolos, “I´ll vote with my dollars”. Incluso si son unos pocos. Por eso este fin de semana, mi hija de siete años de edad le dijo espontáneamente a su santa madre: “Mamá, si gana Trump ya no vas a poder ir de shopping a Target”.

El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @MCandianiGalaz

También te puede intersar:
Cuatro consejos para brillar en una entrevista de trabajo
Para 'ser', hay que 'dejar de hacer'
TAR Aerolíneas, el mejor secreto guardado de México

>