Opinión

Y… ¿por qué no? México: capital latinoamericana de emprendedores


 
La tristísima experiencia de la Selección Mexicana de Futbol Profesional exige recordar que el fracaso no es producto de la coincidencia.
 
Como usted, el columnista es uno de los 80 millones de mexicanos que creen que el potencial de nuestra nación nada tiene que ver con la manera mediocre con que los muchachos del seleccionado tricolor manejaron sus patas el pasado martes y durante todo el hexagonal eliminatorio.
 
Pero de que se siente feo, se siente feo.
 
Al margen la reingeniería que tendría que aplicarse en la industria del futbol mexicano profesional, el enorme potencial del talento mexicano parece exigir que nuestro país la pelee por ser la capital del emprendedurismo latinoamericano al menos.
 
Recién bajan del avión los mexicanos que estuvieron presentes en la Global Entrepreneurship Summit 2013, cuarto evento mundial consecutivo y la Global Startup Youth desarrolladas ambas en Malasia, una nación con 30 millones de habitantes.
 
Congregó Malasia a la comunidad de organizaciones y políticas públicas de apoyo a emprendedores de todo el mundo. El Inadem estuvo presente por conducto de Adriana Tortajada, directora general de Programas de Emprendedores y Financiamiento de la institución.
 
Más de 50 países estuvieron presentes para revisar la agenda del tema emprendedor, conocer las políticas más eficientes en la materia y congregar a los jóvenes de todo el mundo motivándoles a encontrar soluciones a los problemas más urgentes de nuestros días.
 
Se trata de una revolución mundial en la que México no está al margen, aunque tiene muchas áreas de oportunidad para desempeñar el papel que pudiera cumplir sobre todo reconociendo el enorme talento que existe en estas tierras y el corazón que los emprendedores mexicanos sin importar la edad imponen en sus ideas y proyectos empresariales, actitud que es distante y opuesta a la mediocridad manifiesta con generosidad de los encargados de patear balones con la casaca nacional puesta.
 
La convocatoria mundial de Malasia llega a una primera gran conclusión: la principal razón por la que los emprendedores fracasan sus iniciativas de nuevos negocios es la brecha entre ellos, además de la energía, las necesidades y los recursos requeridos para concretar sus planes.
 
México ha avanzado mucho y está en posibilidades de seguir avanzando, aunque ello exige hacer la pregunta obligada: ¿será sólo responsabilidad del gobierno federal cubrir los esfuerzos, iniciativas, políticas y recursos necesarios para continuar apoyando a la comunidad emprendedora o es deseable y, más aun, necesario que la iniciativa privada nacional coadyuve a cubrir estos retos?
 
Muchas naciones de América Latina, por ejemplo, han conseguido resultados imposibles de soslayar.
 
Chile, por ejemplo, creó la Start-Up Chile iniciativa del gobierno de esa nación ejecutada por Corfo vía InnovaChile.
 
Esta iniciativa atrae a proyectos innovadores y de alto impacto no sólo de Chile sino de otras naciones del mundo para lanzar sus iniciativas empresariales y hacerlas globales.
 
 
Ahora el mercado es el mundo entero. Ya no se piensa sólo en la idea de un territorio, una nación. Los límites nacionales no aplican.
 
El programa del que hablamos inició en 2010 a manera de piloto experimental, a pesar de lo cual pudo generar 22 proyectos empresariales de 14 países en su primer ejercicio anual. Seleccionó en procesos de admisión a proyectos con el apoyo de expertos del Valle del Silicón y un consejo de innovación chileno.
 
 
Para 2011 Chile fue capaz de atraer inicialmente a 330 proyectos con la idea de hacer crecer la cifra hasta mil proyectos en posibilidad de ser apoyados para finales del próximo año.
 
El primer ciclo anual produjo 87 start-ups (proyectos de emprendedores en posibilidades reales de ser lanzados al mercado) originarios de 30 países. En una segunda aplicación ese año se atrajeron 650 más. Mil aspirantes que peleaban por 100 lugares disponibles.
 
 
Pudiéramos hablar también de lo que está haciendo Brasil que decidió seguir el ejemplo de Chile. En su primer ejercicio consiguió convocar a 908 proyectos, de los cuales 672 fueron nacionales y 236 del extranjero. La primera selección fue de 56 proyectos de negocio que están acelerándose a partir de hace dos meses.
 
 
El apoyo de esta iniciativa Brasileña es el Ministerio de Ciencia y Tecnología e Innovación que le ha puesto 78 millones de dólares para apoyar a 100 proyectos tecnológicos.
 
 
Si usted se percata, las naciones no sólo hacen esfuerzos por atender a su base emprendedora, sino compiten con otras naciones para atraer talento de otros países que generalmente, de ser seleccionados crean empresas locales que conceden trabajo y generan riqueza para ese territorio.
 
 
En fechas recientes le hablamos de una iniciativa mexicana, emprendedores de un proyecto de nombre Hostspot que ganó un certamen internacional en el Valle del Silicón.
 
 
Los muchachos continúan en California recibiendo su proceso de aceleración.
 
 
Una aceleradora de proyectos de alto impacto, en la que se encuentra por cierto el padre de Jennifer López, captó a los muchachos por un porcentaje accionario del negocio.
 
 
O sea… nuestros talentos son “tentados” por otras Start-Ups y capitalizado su ingenio y capacidad empresarial mediante la creación de empresas que ya no serán mexicanas o que seguramente no podrán ser mexicanas para establecerse como posibilidad en otros territorios para generar riquezas y conceder empleos a extranjeros. Otra modalidad de fuga de cerebros.
 
 
El reto está ahí: la de crear un Start Up México no sólo con la responsabilidad única del gobierno federal sino con el concurso de una iniciativa privada mexicana que en ocasiones parece ser una privada de iniciativa. No podemos estar cruzados de brazos esperando que el gobierno haga todo y nosotros sólo listos para la crítica dispuesta y filosa.