Opinión

Y nuestros niños ¿Qué?

Recuerdo mi época de maestro en la Escuela de Contaduría y Administración de la UNAM durante cerca de 25 años. Mi cátedra se iniciaba a las 7am, duraba una hora, y tomaba mi auto para iniciar mis labores puntualmente a las 9am Pocas actividades he gozado tanto en mi ya larga vida (nací en 1933) como la de Maestro, así, con mayúsculas. Mi interés prioritario era el de transmitir mis conocimientos no sólo teóricos, sino de mi vida profesional, a los 60 ó 70 alumnos que abarrotaban mi salón de clases. Experiencia inolvidable que me dejó marcado de por vida. El alumno al centro de la atención del maestro. El alumno y su preparación como razón de ser de esta maravillosa actividad.

Leo en los periódicos desde tiempo atrás, casi sin interrupción, los desmanes de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) los que se dicen maestros de cientos de miles de niños, particularmente radicados en Oaxaca. Pero lo cierto es que la CNTE no es sino la expresión más trágica del deterioro de la educación y también del deterioro de lo que en teoría tendría que ser la vida sindical. Surgida de la lucha contra el caciquismo y la corrupción del SNTE, sindicato que merece también un riguroso análisis, la Coordinadora reprodujo y amplificó los vicios que combatió en sus orígenes.

De la rabia contenida me surgen, entre otras, las siguientes preguntas

1.- ¿Por qué se acepta que Oaxaca sea rehén de estos “profesores” que actúan con una impunidad absoluta? ¿Acaso no es un delito el ocasionar desmanes sin fin en ese estado, tomando el zócalo, rompiendo vidrieras, atacando la sede del PRI y causando destrozos en sus instalaciones, tomando gasolineras y regalando el combustible?... y decenas de otros actos bochornosos que agreden a la sociedad no sólo oaxaqueña sino de muchos otros estados del país en donde también han incursionado impunemente.

2.- ¿Qué los mueve? Aparentemente el rechazo total a la que ellos denominan contra reforma educativa neoliberal y la abrogación de las recientes reformas de los artículos tercero y setenta y tres. Si se atienden sus peticiones ¿Se mejoraría la educación? Puedo aseverar lo contrario.

3.- ¿Quiénes son los más dañados con esta actitud gangsteril de los pseudo profesores? ¿La ciudadanía oaxaqueña? Desde luego ¿Los prestadores de servicios? Desde luego ¿Los prestadores de servicios al turismo? Desde luego… y la lista sería larga. Pero el daño mayor se causa a los niños que dejan de recibir sus clases diarias en sus escuelas. En primer lugar, por la injustificada e injustificable ausencia de los maestros y en segundo lugar, más importante aún, por la dudosa capacidad técnica para cumplir su responsabilidad como maestros y por el ejemplo que dan a los educandos.

4.- ¿Y el señor “gobernador” Gabino Cue, por qué se ha transformado en un rehén de la CNTE? ¿Por el apoyo que recibió de ellos para alcanzar la gubernatura? ¿Cuál es su papel como máxima autoridad en su estado? Podemos y debemos enviarle un mensaje: Señor gobernador, renuncie usted a su puesto en vista a su manifiesta incapacidad para poner orden en Oaxaca. No hay excusa que valga. El derecho de los niños es primero.

5.- ¿Y qué papel juega la Secretaría de Educación a cargo del secretario Chauyfette? ¿Dejar hacer y dejar pasar? ¿Abocarse solamente a que salga la reforma educativa? Si esto es lo único que le permiten las disposiciones legales en vigor, algo anda mal. A los ciudadanos de a pie nos cuesta trabajo entenderlo, mucho trabajo ¿Y el papel de la Secretaría de Gobernación? Recientemente se reunieron la CNTE y Gabino Cue con el subsecretario Miranda de la SEGOB, sin llegar a acuerdo alguno ¿Qué podemos esperar? ¿Qué esta Secretaría tenga como único propósito el que no escale el conflicto?

La educación es básica para el desarrollo de un país, en este caso, nuestro México querido. Pero deja mucho, muchísimo que desear. Su calidad, medida con los parámetros internacionales, es lamentable pues ocupamos el lugar 100 entre los 182 países a los que se refiere la muestra de Transparencia Internacional, con una calificación ligeramente superior a 3 sobre 10. Una educación de calidad es la piedra angular para desarrollar una sociedad fundada en valores y cuyo desarrollo económico sea alto y se distribuya adecuadamente.

Educación, educación y educación fue el programa del ex primer ministro inglés Tony Blair cuando tomó el puesto. Tenía razón este mandatario. Sigamos su ejemplo y exijamos a las autoridades que una de las máximas prioridades en México sea la educación de calidad. Y la única forma de alcanzar este propósito es a través de maestros capaces, dignos de referirnos a ellos como Maestros, así con mayúscula ¿Qué responden las autoridades a ello?

Presidente de Sociedad en Movimiento.

Correo:alberto.nunez33@gmail.com