Opinión

¿Y luego de James Bond?

1
 

 

James Bond

Me llamó mucho la atención la cobertura que tuvo la aparición del actor Daniel Craig por las calles de la ciudad de México para la filmación de su película “Spectre” del Agente 007, James Bond. Originó una especie de fascinación: la entrada a un mundo de fantasía donde no sabemos bien a bien a qué enemigo se enfrentó Bond, pero sí sabemos que entre calaveras, celebración de Muertos, helicópteros y vuelos peligrosos en edificios históricos, Bond triunfó.

Acaso porque estuvimos escasos de noticias relevantes, pero todo lo que rodeó a Bond causó información: qué comió; a qué hora apareció por qué calle; cuántos extras le ayudaron; qué afectación tuvo en los comercios de la zona; cómo le hizo Miguel Alemán para conseguir traerlo; qué incentivos se le dieron a la productora, etcétera. La otra noticia relevante de las últimas dos semanas fue el avionazo de Germanwings en Francia; bueno, y quizá las lágrimas del Chicharito.

Dudo que otra filmación de una película de James Bond haya generado notas tan constantes a lo largo de tantos días y de forma tan destacada en las locaciones previas donde se han rodado sus otras películas. Es decir: no creo que en otros países las principales emisoras de radio, los principales diarios y canales de TV dediquen tanto espacio a dar seguimiento a una filmación así. Esto refleja el escaso contenido noticioso que pueden generar los medios informativos (muy probablemente como resultado de que el periodismo nacional está basado en las declaraciones, que en este lapso fueron pocas).

Pero lo que primordialmente refleja el fenómeno de atención a Bond es el enorme anhelo de la sociedad para renovar un par de características inherentes al ser humano: la imaginación y la creatividad. Que Bond vuele por el Zócalo y acabe con los “malos” en tres patadas resulta cool, diferente, divertido, espectacular, intenso y ganador… y el hecho de que haya ocurrido en suelo mexicano fungió como una especie de Red Bull para el alma de la sociedad. De ahí la gran atención que se le prestó y el fenómeno de taquilla que será este diciembre en Cinépolis y Cinemex. Todo mundo la querrá ver una, dos, tres veces.

La sociedad mexicana tiene un agujero en el alma. El agujero se hizo grande por los escándalos de corrupción; por las constantes muertes; por el desempeño mediocre de la economía; por la promesa incumplida de prosperidad. La enfermedad es tan, pero tan crónica, que resulta imposible que una noticia positiva generada desde el gobierno sea aplaudida por la gente o que una iniciativa empresarial genere esperanza.

Ante esta realidad no resulta sorprendente que el único que tuvo la fórmula para alegrar un par de semanas el ánimo colectivo fue Bond, James Bond.

Twitter: @SOYCarlosMota

También te puede interesar:
¿Cuántos copilotos como Lubitz hay?
En Liverpool 'viven bonito'
Murillo Karam y las Fibras