Opinión

Y los padres de familia, ¿en dónde quedamos?

Cayó en mis manos la Ley de las Personas Jóvenes de la Ciudad de México presentada a la Asamblea de Representantes el pasado 9 de junio de 2014.

¿Estaré equivocado?
¿Leí algo que no está escrito en esa ley? Tengo esperanzas de que uno o varios de esos ¿representantes? nuestros me diga que estoy equivocado, pero no, lo leí, releí, y lo que transcribo está apegado al texto que cayó en mis manos. Lo veo, lo leo y no lo creo.

¿Y qué fue eso que me escandalizó? ¿O me habré escandalizado por pertenecer a una generación pasada de moda, que nació en 1933? Quizá sí, quizá no, pero creo que los valores morales son eternos y no son unos diputados, aquellos que teóricamente nos representan, los que pueden pasar por encima de los principios más elementales que tenemos, por mayoría de razón, los padres de familia. Tengo cinco hijos –uno de ellos ya está en las manos de El Creador- y seis nietos, por lo que puedo presumir que he vivido a fondo, disfrutado y protegido lo más sagrado que tengo en esta vida: la familia. 56 años de feliz matrimonio así lo atestiguan.

Veamos el contenido de algunas disposiciones de la mencionada ley, que por sí solas se explican, subrayando que son aplicables a niños y niñas a partir de los 12 años (para efectos de enfatizar mi preocupación, transcribo el artículo de la ley haciendo referencia a niños de 12 años, a diferencia de lo que dice la ley, la que se refiere genéricamente a jóvenes (en donde están incluidos los niños de 12 años):

Artículo 7.-
A ningún niño de 12 años se le podrá menoscabar o impedir el goce o el ejercicio de sus derechos y libertades… por sexo, edad, orientación sexual…

Artículo 28.- Todas los niños de 12 años tienen el derecho a disfrutar del ejercicio pleno de su sexualidad y a decidir de manera consciente y plenamente informada sobre su cuerpo. Así como a decidir libremente sobre su orientación, preferencia sexual, identidad de género o expresión de rol de género.

El Gobierno adoptará e implementará políticas de educación en sexualidad, estableciendo planes y programas que aseguren la información culturalmente relevante, completa, científicamente rigurosa y correcta, fundamentada en evidencia, libre de prejuicios y apropiada a la edad del estudiante. Ésta debe incluir oportunidades estructuradas que les permitan explorar sus valores y actitudes, poner en práctica la toma de decisiones y otras competencias necesarias para realizar elecciones fundamentadas acerca de sus vidas sexuales, permitiendo así, el pleno y responsable ejercicio de este derecho.

El gobierno impulsará significativamente la disponibilidad gratuita del cuadro básico de anticonceptivos en todos los centros de salud de la Ciudad de México para los niños de 12 años incluyendo la anticoncepción de emergencia...

Artículo 29.- Los niños de 12 años tienen derecho a acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, de la más alta calidad, amigables, gratuitos y confidenciales en los que se garantice el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, independientemente de su orientación y preferencia sexual, identidad de género o expresión de rol de género.

Artículo 30.- Los niños de 12 años tienen derecho a recibir información y acceso a los métodos anticonceptivos de manera gratuita y suficiente.

Artículo 31.- El Gobierno apoyará y orientará en el ámbito de sus facultades y posibilidades, a que los niños de 12 años cuenten con servicios médicos y jurídicos que les permitan construir la identidad sexo-genérica que deseen.

El Gobierno proporcionará servicios de orientación sexual integral a los niños de 12 años que les permita abordar, asumir y ejercer su identidad sexo-genérica de manera plena.

Insisto, he sustituido el término de jóvenes que utiliza la ley de referencia, por la de niños de 12 años, con el propósito claro de subrayar la primera edad a la que le conceden nuestros legisladores los derechos consagrados por la susodicha ley. Alguien me puede acusar de ser parcial por ocultar parte del texto de la ley. Soporto la acusación y recomiendo a quien esté interesado a que lea el texto completo, pues la esencia de mi acusación continúa siendo válida. Los señores ¿legisladores? incluyeron en sus aberrantes disposiciones a los niños de 12 años, ni más, pero tampoco ni menos.

Yo ciudadano acuso a los legisladores del Distrito Federal de irresponsables y de haber ocultado a la ciudadanía el contenido de una ley que afecta a lo más sagrado de nuestra sociedad: la familia ¿Cuál es el papel, señores legisladores, que debemos jugar los padres de familia, quienes hasta donde yo entiendo tenemos el derecho de educar y formar a nuestros hijos de acuerdo a nuestros valores? Ustedes pretenden que el gobierno nos sustituya y eso ¡No se vale!

Con gobernantes como éstos, ¿a dónde vamos a parar? Sr. Mancera, ¿qué papel juega usted en todo esto?

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.