Opinión

Y los cambios, ¿cuándo?

Está bien que el presidente no se deje llevar por periodicazos para hacer cambios en el gabinete a contentillo de sus críticos, pero lo que vivimos es una crisis que va más allá de la opinión de unos cuantos.

El barco hace agua por muchos lados, y no todos los marineros han demostrado aptitudes para navegar. Los cambios son obligados por la realidad, no por el capricho de los medios de comunicación.

La caída en la confianza hacia el gobierno no es un asunto baladí, sino que arrastra a las demás instituciones.

Lo que tiene ante sí el Ejecutivo ya no es un reto, sino un deber ineludible: recobrar la credibilidad perdida y retomar el liderazgo. Es una cuestión de vida o muerte para el gobierno en el próximo año.

El capitán debe decidir entre sostener a algunos amigos poco aptos para trabajar en la conducción del barco, o mantener el barco a flote.
Arriba de ese barco vamos 114 millones de mexicanos.

En otras palabras: el gobierno debe salvarse para que se salve el país.
Es un error pensar que la “tormenta perfecta” en que nos encontramos se va a ir con el puente Guadalupe-Reyes. Los hechos que la provocaron están ahí y no se van a esfumar con el cambio de año
Por ello es preciso realizar cambios en el gabinete. Por sí solos los cambios de personas no van a sacar al país de la crisis en que se encuentra, pero sin ellos es imposible salir.

No se pueden acometer nuevas tareas, que den eficacia y credibilidad al gobierno ante la población, con las mismas caras que han fallado o que se desgastaron en estos dos primeros años.

La “tormenta perfecta” en que nos encontramos no admite nuevo errores porque el barco ya no aguanta más. “México no puede seguir así”, dijo el presidente, y eso implica que el gobierno debe corregir.
En el área económica se necesita una reflexión profunda acerca del malestar social que existe porque a nadie le ha ido bien.

Hay más pobres, menos consumo, más deuda, pagamos más impuestos y los salarios tienen menos capacidad adquisitiva. Las encuestas señalan que la mayoría de los mexicanos ve su futuro con pesimismo.

Además del análisis por el descontento social con la economía y hacer correcciones técnicas en esa área, hay otras que demandan cambio de personas.

Comunicaciones y Transportes no puede realizar otra mega licitación con el mismo secretario que por la mañana dijo que estaba perfecta la adjudicación de la obra del tren a Querétaro y por la tarde la canceló.

El secretario de Agricultura no movió un dedo en favor de la reforma energética, como si ésta fuera ajena a las necesidades del campo, que va a obtener fertilizantes más baratos y en cantidad suficiente. Los campesinos debieron ser un activo en favor de las reformas y del gobierno, y no lo han sido.

La Sedatu prometió castigar a los grandes intereses que mandaron a la gente a vivir en humedales en Acapulco y lo perdieron todo con las inundaciones. Nada hizo.

Cambiar para recuperar la credibilidad, es la tarea que necesita acometerse ya. Sí, ya. ¿O para cuándo entonces?

Estelas

Nota aparte amerita el procurador Murillo Karam, que ha hecho bien su tarea en el terrible caso de Iguala, donde no ha habido impunidad. Lo quieren tirar a periodicazos y tuitazos porque [dicen] funciona.

Twitter: @PabloHiriart