Opinión

¿Y las pruebas, Claudio X. González?

     
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Claudio X. González Guajardo, presidente de Mexicanos Primero. (cuartoscuro)

Una afirmación, para que tenga fuerza, debe estar basada en hechos. Es cierto que en México hay una molestia general contra la corrupción que se vive en el país, pero el que afirma debe probar si desea tener credibilidad, y denunciar ante las autoridades.

El empresario Claudio X. González tuvo un gran éxito con sus campañas en contra del modelo educativo y a favor la reforma con la organización Mexicanos Primero, y ahora se quiere convertir en el fiscal anticorrupción honorario. Sin embargo, si no quiere perder credibilidad debería de acompañar sus dichos con hechos.

En una plática con estudiantes de la Universidad Iberoamericana, el empresario hizo una afirmación con una lógica absolutamente absurda al señalar que Peña Nieto no ha incurrido en los niveles de corrupción del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, pero que “él es el presidente de la República y si él se corrompe, el gobernador lo hará también”.

Si no podemos culpar a un padre por el comportamiento de un hijo, creo que es desmesurado hacerlo con el presidente y los gobernadores, aunque sean del mismo partido.

Dio a conocer su top ten de la corrupción entre los que destacan los exgobernadores César Duarte, de Chihuahua; Javier Duarte, de Veracruz; Guillermo Padrés, de Sonora (a quien llamó “el terrible”); de Oaxaca, Gabino Cué, y al anterior y actual gobernadores de Coahuila, los hermanos Humberto y Rubén Moreira. Incluyó al exprocurador general de la República, Jesús Murillo Karam. Así, sin más pruebas que sus propios dichos.

Está perfecto que Claudio X. González desee convertirse en el fiscal, pero si de verdad quiere que el Sistema Nacional Anticorrupción, que fue respaldado y cabildeado por los empresarios, funcione, tendrá que basar sus dichos en pruebas y presentarlas a las autoridades correspondientes, porque de lo contrario no sirve de nada.

Además, es muy riesgoso para el país que el empresario se arrogue el poder de juzgar, condenar y perdonar fuera de las instituciones, porque este tipo de acciones sólo las debilitan.

Y si sólo de afirmaciones se trata, él también fue denunciado, en 2004, por el entonces diputado Omar Ortega, por la donación irregular de 44.7 millones de pesos que la Lotería Nacional hizo a la Unión de Empresarios para la Tecnología en la Educación (Unete), una de las organizaciones que presidía.

Esta bandera, al igual que la de la educación, tiene una gran aceptación entre los mexicanos y una muestra de ello es que en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2016, presentado recientemente por Trasparencia Internacional, nuestro país tuvo una puntuación de 30 en una escala de 0 a 100, cinco puntos menos que en 2015, con lo cual se ubicó en el lugar 123, de 168 países. Sin embargo, no hay que aprovechar la coyuntura y hablar por hablar.

OPERACIÓN MONARCA, LA SIMULACIÓN
Narcisos que se asoman al río mediático día tras días, muchos senadores, sin reflexionar a fondo, han tomado la causa de los migrantes deportados para lucirse bajo los reflectores donde, acríticamente, les damos cabida. Ahí está, por ejemplo, la Operación Monarca.

Los senadores Pablo Escudero, Marcela Guerra, Marcela Torres Peimbert, Blanca Alcalá, Gabriela Cuevas, Mariana Gómez del Campo, Ana Gabriela Guevara, Juan Carlos Romero Hicks y Benjamín Robles le hacen el juego a Trump y admiten de antemano la derrota.

En su imaginación, miles y miles de mexicanos deportados inundarán el país mañana. Tres millones dijo Trump. ¿Por qué no hicieron nada para apoyar a los 2.8 millones que deportó Obama? Porque el tema no tuvo en su momento la atención de los medios.

Twitter: @ginamorettc

Correo: georgina.morett@gmail.com

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