Opinión

¿Y la ley?

 
1
 

 

Justicia. (Cuartoscuro)

El reclamo más extendido de la sociedad mexicana en estos convulsionados tiempos, es el de legalidad: respeto total a la ley, el fin de la impunidad y de la opacidad judicial, política con la que operan gobiernos y funcionarios.

Lo dice Transparencia Mexicana, lo dice la UNAM, lo dice el Imco, lo dicen muchas instituciones y organizaciones serias, prestigiadas que han tomado el pulso reciente de la ciudadanía.

¿Para qué tantas y “tan buenas” leyes –hay excepciones– si no sirven ni se aplican?, me dicen con frecuencia educadores y directivos académicos con quienes debato la reforma educativa.

El gran desafío del gobierno de la República en este momento es aplicar la ley, a secas –como dice la historia– sin cortapisas ni negociaciones. Sin grupos de presión, extorsión y chantaje sentados y recibidos en Gobernación como si se tratara de personas decentes, representantes auténticos de grupos sociales que merecen ser escuchados, atendidos, considerados.

Grave error del gobierno federal y de la Secretaría de Educación Pública haber admitido la suspensión de la evaluación docente. Envía un mensaje de consternación, de un gobierno que por un lado impulsa una ambiciosa agenda transformadora, construye los foros y grupos políticos para su debate y discusión, cimienta los puentes para el consenso, y poco después, se retracta, se detiene, se somete al secuestro delincuente de grupos extremistas, consentidos por regímenes sustentados en el privilegio y la prebenda.

México no puede ser rehén de obsoletas rémoras que rechazan el avance, la transformación, los estándares internacionales, la evaluación de toda actividad profesional y productiva, el cumplimiento de la ley.

Porque al dar un paso atrás, la SEP y el gobierno como respaldo, han violado leyes y preceptos constitucionales que la reforma había conseguido.

Violan las leyes los delincuentes que rompen, incendian, invaden, bloquean, amenazan; pero también lo hacen el señor presidente, los señores gobernadores, las autoridades que incumplen con su función y su responsabilidad.

Está por demás hablar del gobernador de Oaxaca, sometido y controlado por los truhanes violentos y amenazantes de la CNTE. En Guerrero prácticamente no hay autoridad, por los sucesos que conocemos. Michoacán se contagia del movimiento extremista magisterial, por el consistente caldo de cultivo que en esa entidad se ha gestado desde años recientes. El caso de Chiapas es preocupante, porque ahí había maestros que trabajaban y daban clases con infinitas carencias y limitaciones, pero orgullosos de su profesión y ajenos a la manipulación política de estos movimientos.

La ventanilla abierta de Gobernación ha sido un fracaso, porque ha alimentado una corriente de acción y operación que se basa en la extorsión y el chantaje. No sólo lograron suspender la evaluación obligada por ley, sino que además demandan ahora la abrogación total de la reforma y la aparición –imposible– de los 43 de Ayotzinapa.

Estiran la liga de tramo en tramo. Después de haber conseguido la meta anterior, van por más: más plazas automáticas –que la reforma prohíbe–; más recursos para unos dizque maestros que no trabajan, no imparten clases, no cumplen con su obligación y sólo causan daño a generaciones enteras de niños sin clases y sin escuela; más concesiones; más privilegios.

Esa es la lógica de los viejos sindicatos corporativistas alimentados y protegidos por el PRI por décadas, y sostenidos por el PAN en sus años –excepción notoria del SME que nos costaba miles de millones al año a todos los mexicanos por una compañía cara, ineficiente, corrupta.

No quedan opciones, no hay margen de negociación, se acabó.

La cárcel, juicios y penas consistentes con sus desmanes y delitos, con la destrucción de material electoral, con la toma y secuestro de instalaciones federales, con el saqueo y robo de equipo, infraestructura, bienes, mobiliario. ¡Basta!

A la cárcel con docenas de estos vándalos que nadie toca, que ninguna autoridad arresta, detiene, consigna.

La ley sin consideraciones políticas ni electorales, el Estado de derecho como eje de un gobierno que aún puede –quedan tres años– enderezar el curso.

Twitter: @LKourchenko

También te puede interesar:
Bienvenida, Roberta
México-Brasil, nuevo capítulo
"Ángel de la paz"