Opinión

Y Hillary aprendió
del Brexit...

 
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Algunas mujeres estadounidenses tienen la esperanza de que Hillary Clinton haga historia si se convierte en la primera mujer presidente de Estados Unidos.

Hace cuatro meses las noticias del mundo giraban en torno al Brexit. Después de días que mostraban proclividad de los británicos por abandonar la UE, las últimas encuestas mostraban que una mayoría votaría por la permanencia. Estos resultados tranquilizaron al Primer Ministro, su partido, gobernantes europeos, medios de comunicación e inversionistas de todo el mundo.

Desafortunadamente para los defensores del Bremain, las encuestas también provocaron que algunos relajaran su entusiasmo o su interés y no salieran a votar. Al final del referéndum, los británicos vieron cómo la tendencia de resultados no seguía a las encuestas, y la mañana siguiente el mundo amanecía incrédulo con resultados inversos a los últimos instrumentos de opinión.

Cuatro meses después, el reflector está sobre las elecciones presidenciales en Estados Unidos y las encuestas vuelven a ser el centro de las conversaciones. Al finalizar el tercer debate presidencial y los mensajes de Trump, como el famoso “Nasty Woman”, o la duda de que aceptara el resultado electoral si perdía, las encuestas parecían consolidar la ventaja a favor de la candidata demócrata, sin embargo días después las tendencias que marcan la preferencia de voto se volvían a estrechar.

Los números favorecían a Hillary, pero no la cobertura. Prácticamente todas las primeras planas y los espacios estelares los ocupaba Trump; no importaba si lo criticaban o lo apoyaban, él estaba en los reflectores, los que sabe manipular y en donde no necesita voluntarios ni financiamiento. Era cuestión de tiempo para que remontara en las encuestas.

Paralelamente, el FBI anunciaba el posible inicio de otra investigación en contra de Hillary. Para algunos, esta podría ser una maniobra para debilitarla, pero también podría ser el resultado de un aprendizaje más del Brexit. Ahora que las encuestas develan un empate técnico, probablemente muchos demócratas que no iban a salir a votar, republicanos que no apoyan a su candidato e indecisos saldrán a las urnas.

Coincidentemente, con la posibilidad de que una nueva investigación del FBI saliera a la luz, Hillary regresó a las primeras planas. No le acusan de nada nuevo, pero desafía y se posiciona en los reflectores.

No se necesita que el mundo haya aprendido del Brexit, basta con que Hillary lo haya hecho. Ella sabe que lleva ventaja, pero también que la elección no está definida. No sólo hay swing states que podrían inclinarse hacia uno u otro lado, las preferencias electorales globales se han movido pendularmente con dinámicas convergentes y divergentes.

Dependiendo qué tanto se separe o se acorte la distancia hacia el día 8 de noviembre cada candidato tiene mayor o menor probabilidad de ganar.

Como suele suceder en política, cualquier cosa puede pasar. Como nos enseñó el Brexit, las encuestas no son definitorias y menos en un país como Estados Unidos en donde lo que cuentan son los votos del Colegio Electoral. No obstante lo que ayer pudo ser una gran amenaza para Hillary, hoy es también su gran oportunidad para cristalizar la victoria.

El autor es profesor y director del área de Entorno Político y Social de IPADE.