Opinión

¿Y el crecimiento económico?

10 febrero 2014 5:19 Última actualización 29 julio 2013 5:10

 
 
 
Luis Adrián Muñiz
 
 
Corren ya los últimos días de julio y la información con la que contamos en términos de crecimiento económico, continúa siendo decepcionante, y en algunos casos preocupante. Como he mencionado en otras ocasiones, nadie puede negar que el pobre avance que tuvo la economía en el primer trimestre del año se debió a un importante efecto calendario, una situación económica complicada en Estados Unidos y en el mundo en general, y al efecto adverso de un subejercicio y alentamiento del gasto público. Sin embargo, el mercado en su conjunto anticipaba que esta desaceleración de la economía resultaría temporal, y que a partir del segundo trimestre del año, la economía mexicana comenzaría a exhibir avances importantes.
 
 
Hasta el día de hoy, los indicadores de producción no han validado dicha hipótesis, y pareciera que al final de cuentas no lo harán, con lo que la desaceleración económica en nuestro país finalmente se habría extendido durante toda la primera mitad del año, comprometiendo así que se observe un crecimiento mayor o igual a 3% anual en 2013.
 

La semana pasada se dieron a conocer indicadores importantes a este respecto. El primero de ellos fueron las ventas de establecimientos comerciales durante mayo, las cuales resultaron con un crecimiento por debajo de lo esperado por el mercado e indicando una eventual desaceleración del consumo privado en el periodo abril-junio, lo cual, al verse por el lado de la demanda, podría reflejar desaceleración económica.
 
 
Otro indicador que fue publicado la semana que acaba de concluir fue el indicador global de actividad económica o IGAE, el cual durante mayo creció 1.7%, 0.1 puntos por debajo de lo esperado por el mercado, y en línea con la importante desaceleración de la producción industrial en dicho mes. Con este desempeño, el PIB, aproximado a través de este indicador, estaría creciendo alrededor de 3.1% durante el segundo trimestre del año, pero con fuertes probabilidades de cerrar dicho periodo con una expansión incluso menor, en vista de los primeros indicadores de producción para el mes de junio, los cuales sugieren que la desaceleración económica continuará -nuestra estimación de crecimiento en el segundo trimestre del año es de 2.75%.
 
 
El tercer indicador que se publicó, fue la balanza comercial para el mes de junio, la cual presentó un saldo superavitario de 855 millones de dólares, un crecimiento de 2.5% de las exportaciones totales, un débil avance de las importaciones de 1.7% y un desempeño de las importaciones no petroleras de bienes intermedios francamente desacelerado (1.1%).
 

Como es bien conocido, lo acabado de comentar no sólo refleja que las condiciones externas continúan siendo débiles, si no que la economía mexicana ha resentido de manera importante este fenómeno, afectando considerablemente el desempeño de la producción industrial en dicho periodo, la cual podría incluso retroceder.
 
 
En este mismo sentido, las expectativas del mercado continúan dando soporte a la lectura que acabo de comentar. Según la encuesta de expectativas de Banamex, al cierre de la primera quincena de julio el mercado volvió a revisar a la baja su estimado de crecimiento en 2013 de 2.76 en el levantamiento previo a 2.73% en este periodo, la menor expectativa de crecimiento para 2013 desde la segunda mitad de enero de este año cuando se llegó a esperar un avance de 3.47 puntos.
 

Pese a que aún faltan por conocer los datos de junio de la producción industrial y del IGAE, la evidencia de que la desaceleración económica se extendió durante toda la primera mitad del año pareciera ser cada vez más clara y con pocas posibilidades de revertir dicha conclusión.
 

De continuar la tendencia observada hasta ahora, nuestro pronóstico de un crecimiento de alrededor de 2.2% al cierre de 2013 pareciera tomar cada vez más fuerza, no obstante al momento de haberlo dado a conocer pareció ser una estimación bastante pesimista.
 
 
En suma, la información al mes de mayo, al menos la relacionada con la producción, indica que la economía continúa pasando por un fuerte bache en términos de crecimiento, el cual, según palabras del banco central, resultó mucho más profundo e inmediato de lo que inicialmente había sido anticipado por las autoridades y por el mercado en su conjunto.
 

Pareciera sumamente difícil que la información que resta por ser divulgada contrarreste esta tendencia, por lo que es casi un hecho que la primera mitad del año resultará ser un periodo para olvidar en términos de crecimiento económico. Para el resto del año esperamos que esta situación mejore sustancialmente, en vista de la eventual recuperación económica en Estados Unidos, y la regularización del gasto público en México. Sin embargo, por ahora, será mejor tener cautela al momento de interpretar y obtener conclusiones respecto a estos dos motores de crecimiento, al menos hasta que se observe una mayor consistencia entre los distintos indicadores económicos.
 

Economista del sector privado