Opinión

Y a los legisladores, ¿no les concierne el mal humor social?

 
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3er Informe EPN. (Edgar López)

En su artículo del pasado miércoles, Enrique Quintana escribe sobre la insospechada alza que, en materia de ventas, las tiendas departamentales y de grandes superficies en consumo tuvieron en abril.

Nos hace ver que, a pesar del descontento generalizado, hay más dinero en manos de las familias y éstas, se apresuran no a ahorrar sino a gastar. ¿Y el llamado mal humor social?

Ya sabemos que nuestra inflación es, comparativamente, de las más bajas en el planeta, también sabemos que las exportaciones de granos son muy altas y el turismo nos ubica entre los diez de mayor atractivo.

Los datos gordos son positivos, lo que no es nada alentador son los índices que tienen que ver con la violencia e inseguridad así como en forma destacada, con la corrupción y su hermana gemela la impunidad.

Si bien la inseguridad es un cáncer al que todavía le faltan muchas y profundas cirugías, donde la ciudadanía no puede meter las manos, en el combate a la corrupción cuenta con la decidida cooperación de la ciudadanía. Díganlo las más de 600 mil firmas pidiendo una iniciativa legal conocida como la “tres de tres” (declaración patrimonial, fiscal y de conflicto de intereses) para que todo funcionario público las haga públicas. Dada, conocida y tantas veces manoseada la bilis colectiva que despiertan el abuso que vienen cometiendo gobernantes de todo tipo, al Congreso le correspondía actuar con agilidad y presteza para instrumentar la “tres de tres” e incluso como algunos han pretendido llevarla a cinco de cinco añadiendo otras condicionantes.

Es muy cierto, desde hace casi 20 años, en el Congreso no hay mayoría de un solo partido, los resultados son producto de negociaciones entre las diversas formas de ver la realidad. Esto habla de nuestra pluralidad y de la dificultad en ponernos de acuerdo. Desde fuera y en la esfera ciudadana, parecería que todos estaríamos viendo el mismo horizonte para dar un severo golpe a la corrupción y a la impunidad que la cobija, pero no, eso no es así. He leído, con pena, las declaraciones de numerosos posibles afectados al dar a conocer públicamente de qué están hechos sus bienes; el peligro que dicen los rodearía ante la voracidad de secuestradores, ladrones y todo tipo de malvivientes.

También he escuchado en radio y en reuniones de amigos, que diversos funcionarios se sienten temerosos de que su familia y los negocios que tienen, fueran perjudicados. Por ello se han opuesto en el Senado principalísimamente a dar impulso a esa iniciativa ciudadana. De este modo, han buscado incluir modificaciones a la ley orgánica de la PGR con el propósito de crear la Fiscalía Anticorrupción así como las reformas al Código Penal para castigar a los corruptos y con ello completar un paquete.

Los senadores integrantes de las comisiones de Salud, Justicia y Gobernación se reúnen constantemente para abordar también la regulación de la marihuana y con ello ampararse y justificar que la iniciativa ciudadana de más de 600 mil firmas se encuentre estancada.

Los legisladores llegan a las cámaras bajo dos fórmulas, la que les da los votos y difícilmente rebasan los 300 o 400 mil y los que no obtuvieron ni uno solo y son plurinominales. Pues bien, ante un pliego que une a más de 600 mil voluntades podrían mostrar un respeto absoluto y trabajar inmediatamente en consecuencia.

Los legisladores también pueden ver los datos en que se ve que la población responde y el mercado interno eleva sus potencialidades para con ello otorgar un bono inusitado de confianza en el desarrollo del país; pero lo que no ocurre, es que ellos, deberían responder con celeridad y madurez a la exigencia social que viene de la población con la que tienen obligación ineludible.

Esa sería una sólida forma de contribuir a disminuir el mal humor social que también a ellos les salpica… ¡Y cómo!, ¿O no se han dado cuenta?

Twitter:@RaulCremoux

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