Opinión

Vuelve la amenaza

     
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¿Todavía nos debe preocupar Trump?

Como hemos comentado desde hace más de un año, la depreciación del peso desde mediados de 2015 se debe esencialmente a las amenazas de Donald Trump, que desde el discurso en que anunció su candidatura, en junio de ese año, amenazó con la construcción de un muro en la frontera, así como con la renegociación o denuncia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. A partir de entonces, cada vez que parecía crecer la probabilidad de triunfo de Trump, el peso perdía terreno frente al dólar. Por razón obvia, la máxima cotización se alcanzó justo el día previo a su toma de posesión: cerró en 21.90 pesos por dólar.

Sin embargo, desde el 20 de enero la amenaza se fue diluyendo, en parte porque se hizo evidente que Trump no tenía mucha idea de lo que significaba ser presidente de Estados Unidos, y en parte porque los funcionarios responsables de la relación con México resultaron mucho menos agresivos que su jefe. Hay una clara tendencia desde ese día y hasta el viernes pasado, en que llegamos a 18.53 pesos por dólar. No es poca cosa: 18 por ciento de ganancia en 84 días, equivalente a poco más de 100 por ciento de rendimiento anual. Visto al revés, es lo que perdieron quienes compraron dólares el día anterior a la toma de posesión de Trump.

Parte del proceso tuvo ayuda de decisiones propias de política económica. Por ejemplo, el 21 de febrero se anunció la oferta de coberturas cambiarias del Banco de México, y el impacto en el tipo de cambio fue de 50 centavos, que es el ajuste más grande en el periodo que comentamos. Pero hay otros movimientos, de 20 o 30 centavos en un día, que resultaron de declaraciones de funcionarios estadounidenses, como Wilbur Ross (secretario de Comercio) o Peter Navarro (asesor económico).

Este martes pasado, por primera vez desde la toma de posesión, tuvimos un ajuste importante a la baja: 40 centavos, que ha puesto al dólar nuevamente cerca de los 19 pesos. Y la razón no podía ser otra: una declaración de Donald Trump acerca de la negociación pendiente del TLCAN, y de cómo todos abusan de Estados Unidos. Aunque no parece haber mucho detrás del exabrupto (como ayer explicaba Enrique Quintana), el miedo ha regresado.

Detrás de este sentimiento hay un argumento que he escuchado desde inicios de febrero, cuando ya se notaba la mejoría del tipo de cambio. Puesto que se hacía cada vez más evidente la incapacidad de Trump, la preocupación era que no pudiese tener éxito en ninguna de sus promesas de campaña, de forma que al sentirse acorralado decidiera optar por el rival más débil, que somos nosotros. Ahora que estamos ya a 90 días del inicio del gobierno, y que no ha logrado nada, regresa con sus amenazas, y quienes preveían esa reacción le dan ahora la importancia que le daban cuando todavía no ganaba, y su incapacidad no era manifiesta. Es decir: regresan a su miedo inicial.

No estoy seguro de que ese miedo tenga sentido. No dudo que el señor Trump intente algo espectacular, pero veo difícil que logre algo de fondo. No ha podido nombrar a su equipo completo, no es capaz de negociar nada con el Congreso, sus órdenes ejecutivas son débiles frente al Poder Judicial de su país, y su credibilidad es cada vez menor, especialmente conforme sus mentiras son más frecuentes y escandalosas. Yo creo que hay algo de victimismo en ese miedo recurrente al agente naranja.

Nadie sabe qué trae el futuro, pero creo que deberíamos temer más a nuestra capacidad de autodestruirnos que a las amenazas del badulaque.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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