Opinión

Votos contra Trump

 
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Donald Trump (Especial)

Peña Nieto tardó 265 días en reaccionar a las agresiones verbales de Donald Trump. Cuando finalmente lo hizo comparó las estridencias de su discurso con las de Hitler y Mussolini. Poco tiempo después se retractó de sus declaraciones. Otro miembro de la élite del poder, Andrés Manuel López Obrador, afirmó que de ganar la presidencia en 2018 firmaría un acuerdo con el gobierno de Trump para que México le venda naranjas a Estados Unidos. De la clase política no podemos esperar una respuesta adecuada.

Se han propuesto también multitudinarias marchas contra Trump y hasta formar un gobierno de coalición para enfrentar la emergencia.

Pero las elecciones de Estados Unidos se ganarán con votos. Del otro lado de la frontera hay 27 millones de personas de origen mexicano con derecho a votar, Jorge Ramos calcula que al menos la mitad acudirá el 8 de noviembre a las urnas. Podrían ser más. Según The Washington Post el 81% de los hispanos tiene una mala imagen de Trump.

¿Qué podemos hacer para que crezca la cifra de mexiconorteamericanos que vote contra Trump?: promoviendo que en los estados (Oaxaca, Guerrero, Zacatecas, Michoacán) con mayor número de familiares en Estados Unidos tomen conciencia de la situación y llamen o escriban a sus allegados para que voten contra el republicano. Necesitamos votos contra Trump.

Donald Trump es un peligro para México, para Estados Unidos y para el mundo. Dice Trump: “¿saben para que seré muy bueno? Para lo militar.

Soy el tipo más rudo. Voy a reconstituir los cuerpos militares. Serán fuertísimos, poderosísimos y grandiosos.” Cuando le preguntan si usaría armas nucleares en Europa, responde: “Yo no lo quitaría de la mesa.”

¿Y su estrategia contra el Estado Islámico? “Los aplastaría con bombas. Simplemente aplastaría a esos putos.” ¿Aprobaría el uso de la tortura con agua? “Por mis huevos que sí. Por mis huevos. ¡En un segundo!

¡Eso y mucho más!” Bob Woodward le preguntó cómo obligaría a México a pagar el costo del muro, a lo que Trump contestó: “Cuando yo rejuvenezca las Fuerzas Armadas, créeme que México no va a jugar a la guerra con nosotros.” Ya anunció que no estaría dispuesto a defender a un país miembro de la OTAN si éste es agredido de no estar al corriente en su pago de cuotas. El general Richard Shirreff, quien fuera vicecomandante supremo de la OTAN, recientemente advirtió en una novela que si Rusia nota debilidad en la OTAN podría volver a anexarse los países bálticos y con ello aumentar el riesgo de una guerra nuclear.

Se trata de un peligro real y hay que actuar en consecuencia.

¿Quién es Donald Trump? Es la pregunta que se hace y que responde Mark Singer (El show de Donald Trump, Debate, 2016), veterano reportero de The New Yorker. Es un mentiroso fraudulento, un tipo vulgar y sin palabra. Un histrión que no confía en nadie. No bebe, no fuma, no toma café. “Un adicto a la hipérbole, tergiversa por diversión”.

Un narciso que explota hábilmente las debilidades de los demás. Se ha vendido como un talentoso multimillonario, dueño de una fortuna de 2 mil millones de dólares, según Forbes, aunque Trump dice que son más. En realidad tiene mucho menos. Timothy O’Brian, reportero especialista en asuntos económicos de The New York Times, dice que el valor neto de su fortuna oscila entre los 150 y los 250 millones de dólares. A principios de los noventa estuvo muy cerca de la quiebra.

Pudo evitarla pero dejó sin pagar 800 millones de dólares a sus deudores. Desde ese momento nadie ha vuelto a prestarle dinero.

En 1988 Trump promovía su deseo de ser emperador de América. Ha sido demócrata, republicano y posible candidato al Partido de la Reforma. Su estilo se basa en escupir insultos, provocaciones y amenazas. Ante el Consejo de The New York Times, confesó: “¿saben?

Si en un mitin la cosa se pone aburrida, les digo: ¡Construyamos el muro! Y se vuelven locos.” Afirma que quiere que América sea grande de nuevo, pero en realidad quiere hacer que sea blanca de nuevo. Su discurso antimexicano y antimusulmán anuncia claramente su deseo de una limpieza étnica en Estados Unidos. Su público –poco educado y herido por la globalización– está harto de los políticos, necesita un chivo expiatorio. El Partido Republicano diseñó una estrategia que consiste en explotar los agravios raciales para persuadir a los blancos y a la clase obrera desencantada de que voten contra sus propios intereses económicos.

“Lo suyo es una existencia sin el perturbador rumor de un alma”, escribe Singer. Es un bufón peligroso. Si gana no sólo los mexicanos, sino todos estaremos en peligro.

​Twitter:@Fernandogr

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