Opinión

Volver al desarrollo productivo y regional de México

10 febrero 2014 4:33 Última actualización 29 octubre 2013 5:2

 
Mauricio de Maria
Durante el último cuarto de siglo  México olvidó la política de desarrollo productivo y así nos ha ido: el Valor Agregado Manufacturero ha bajado su participación en el PIB de 23 al 17 por ciento  y el crecimiento del PIB y el empleo se han estancado. Pero también dejó a un lado la planeación territorial y la política de desarrollo regional. El resultado ha sido la creciente desigualdad entre las diversas regiones del País, con un particular crecimiento de los estados de la frontera norte, y un rezago de la región Sur y la zona del Pacífico en general, que además de injusto resulta miope, considerando sus vastos recursos naturales y  potencial frente al Asia-Pacífico, el nuevo eje del desarrollo  económico mundial.
 

México debe cerrar las brechas en el progreso relativo entre  las diversas  regiones del país y dentro de ellas, estableciendo una visión integral de largo plazo, objetivos precisos y políticas e incentivos para alcanzarlos. El Pacto sólo reconoce el retraso de  la Región Sur; pero el problema es mucho mayor. Numerosas poblaciones del país se encuentran dispersas, a más de 5 kms. de una carretera pavimentada, lejos de  servicios educativos y  de salud,  sin agua potable y alcantarillado.
 

El Plan Nacional  de Desarrollo y la Sedatu deberían  tomar en cuenta estas diferencias, integrando una visión regional que coordine a los tres niveles de gobierno en programas específicos de mediano y largo plazo, para reducir las diferencias existentes entre regiones, entidades, municipios y ciudades, en todos y cada uno de los factores de progreso-rezago.   
 

Como lo destaco en mi  estudio reciente: Un Nuevo Paradigma para el Desarrollo Productivo y regional de México, siendo la sustentabilidad el componente de progreso en que hay mayores diferencias entre meso regiones, el rescate, protección y conservación del medio ambiente debe jugar un papel central en la mejora de las condiciones de vida de los mexicanos, pues de poco sirve el progreso material si la sustentabilidad está en entredicho. Sin agua potable y acceso a energía limpia no hay progreso posible; sin un manejo adecuado de  los desechos, la salud de la población está en riesgo permanente; sin medidas que eviten la localización inapropiada de viviendas, la vulnerabilidad de la población será siempre muy alta  
 

Las actividades de reforestación, saneamiento de cuencas, tratamiento de aguas, manejo de bosques y selvas, manejo de la basura, limpieza y rescate urbano, consideradas como factores básicos de la sustentabilidad, deben ser promovidas en todo el territorio nacional ya que, son intensivas en mano de obra, representan oportunidades de inversión y negocios lícitos y ofrecen una opción limpia para el desarrollo del mercado interno.
 

El hecho de que en el caso de la vivienda, educación y salud  haya  brechas enormes, significa que hay grandes desafíos y oportunidades para desarrollos urbanos que incluyan viviendas adecuadas a las condiciones prevalecientes, así como el desarrollo de la infraestructura de acceso y apoyo.
 

La evidencia de Asia y Europa, ofrece una opción que parece adecuada: la promoción y consolidación de distritos productivos y de servicios (clústeres), como punto de partida para la definición de las políticas públicas de desarrollo social, económico y regional en el futuro.
 

Para ello, se requiere definir una Estrategia Nacional de Desarrollo de Clústeres, que promueva el surgimiento de urbanizaciones  en  que participen, las autoridades, las empresas, la comunidad educativa y de investigación, las instituciones financieras – en particular, la banca de desarrollo (Banobras y Nafinsa) e instituciones especializadas en  la gestión de esas iniciativas.
 

Paralelamente, urge reforzar las acciones del Estado que inciden en la mejora de la competitividad sistémica y la seguridad urbano-productiva, en particular las que tienen que ver con:
 
1- El ordenamiento territorial, que hoy carece de un marco de referencia federal obligatorio.
 
2- El desarrollo de un plan estratégico de obras de infraestructura social y de comunicaciones,  transporte  y  telecomunicaciones, que contribuya a reducir las brechas regionales existentes en la materia y que articule más eficazmente a la producción y al mercado interno y a éstos con una nueva estrategia exportadora diversificada,  vinculada a  las oportunidades del nuevo contexto global;
 
3- El suministro adecuado de agua, su  tratamiento y reutilización;
 
4- El manejo, y reciclaje de desperdicios sólidos, mediante regulaciones aplicables en todo el territorio nacional y el estímulo al desarrollo de la infraestructura física e institucional necesaria;
 
5- El suministro de energía suficiente y de calidad y a precios internacionalmente competitivos; y
 
6- La provisión de servicios de transporte público rápido,  limpio y accesible dentro de las ciudades y entre estas en todo el territorio nacional.