Opinión

Voltea la Ley (finalmente) hacia los comercializadores de productos falsificados

 
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Gucci (Bloomberg)

 Luego de la resistencia que generó el ingreso de Alibaba a la asociación de lucha contra la piratería más influyente en el mundo, de parte de algunos de los miembros más destacados como Michel Kors y Gucci, la plataforma de comercio electrónico ha anunciado un importante programa de “limpieza” para resolver reclamos asociados a la venta de artículos falsificados.

Como se sabe, Alibaba es por mucho la plataforma electrónica que mayor volumen de productos comercializa en Asia, solo atrás a nivel mundial de Amazon; la gran diferencia es que por su proximidad con las maquiladoras asiáticas, el número de mercancías que trafican en violación a marcas famosas es superior al de cualquier otro canal internacional de venta al menudeo.

El reclamo formulado a Alibaba en el seno de la International AntiCounterfeiting Coalition (IACC), se fundamenta en años de una conducta poco comprometida con los derechos de Propiedad Intelectual, bajo la falacia de que ellos “solo comercializan” mercancías, de las cuales no pueden verificar su autenticidad. Para diversas marcas mundiales, estos medios de distribución menudista de mercancías pirata han fraccionado el fenómeno de la venta ilegal hasta niveles en los que, sin la colaboración franca del distribuidor, la contención del fenómeno resulta inalcanzable.

El programa que anuncia la plataforma lo ha denominado “Sistema de fuerza conjunta de propiedad intelectual”, el cual pretende establecer un canal eficiente de comunicación con los titulares de marcas afectadas, dándoles la oportunidad de demostrar la existencia de la violación, misma que una vez acreditada da pauta para suspender en forma inmediata la venta de las mercancías sospechosas. Claramente, Alibaba lanza un mensaje a las grandes marcas, en el sentido de que la colaboración será la forma de resolver las serias diferencias que han existido entre ambas partes a lo largo de una década. El asunto es que la confianza no se construye a base de declaraciones, sino a lo largo de muchos años de poder pronosticar la conducta de la otra parte.

La iniciativa de Alibaba se alinea con un sentencia trascendental que dictó el Tribunal de Justicia de la Unión Europea apenas este 7 de julio, por la que determina que el arrendador de locales de un mercado está obligado a adoptar medidas que contribuyan a evitar que se produzcan nuevas infracciones en materia de marcas cometidas por los arrendatarios. Además, la resolución establece la analogía que permite hacerla extensiva a los sitios web que sean facilitadores de la venta de productos falsificados.

Esta resolución marca un hito, dado que al propietario de un local comercial arrendado, dedicado a la piratería, invariablemente se le consideraba como exento de responsabilidad en imputaciones criminales o civiles. La calificación de facilitador que el tribunal aplica al propietario, se deriva del simple razonamiento de que si bien éste de inicio no puede determinar la legalidad de las mercancías, una vez que le es reportado el ilícito debe tomar las medidas a su alcance para impedirlo, como es la de negar la renovación del contrato de arrendamiento.

A lo largo del tiempo ciertos protagonistas en la cadena de distribución de productos piratas, que no eran los fabricantes pero se beneficiaban de éstas, se habían mantenido fuera del radar de las acciones legales de los afectados. Finalmente, las cosas empiezan a cambiar.

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