Opinión

Volatilidad y vulnerabilidad

Hoy un evento que honra a ambas partes: en primer lugar al ministro Sergio Valls Hernández, mi querido y admirado amigo, y a la Facultad de Derecho de la UNAM, quien hará un reconocimiento al mismo. Enhorabuena.

Nueva revisión a la baja de la tasa de crecimiento del PIB, acaba de anunciar el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, después de conocer los datos del Inegi se pronunciará al respecto. Una cosa es clara, este año el crecimiento será reducido, por debajo de las expectativas iniciales y en ello ha tenido mucho que ver el tema de la inseguridad que tarde o temprano se está reflejando en el crecimiento económico. De ahí la gravedad de lo que está ocurriendo en lo que efectivamente parece un plan para desestabilizar al país y es claro que la tolerancia tiene límites.

Así nos encuentra la fuerte caída -de 25 por ciento- en el precio del petróleo a nivel internacional, lo cual beneficia a los países importadores, pero a los exportadores de hidrocarburos como México les afecta fuertemente. Además, no sólo le pega a los ingresos del gobierno federal, también a estados y municipios, ya que las participaciones también están vinculadas los ingresos petroleros.

Pero en esto hay un aspecto positivo, ya que a pesar del menor crecimiento económico, la recaudación tributaria ha crecido por arriba de lo estimado, especialmente por los IEPS y el IVA, con menor ritmo en el ISR, y ya a septiembre los provenientes de Pemex fueron 2.2 por ciento menores en términos reales.

Las reformas en los IEPS han dado buenos resultados recaudatorios, pero un hecho que hay que mencionar es el “factor Aristóteles”, este es el importante papel de la administración tributaria, cuya gestión actual ayuda en mucho a sostener el nivel del gasto público.

Por otro lado, las coberturas. Desde 2003 siendo secretario de Hacienda Paco Gil y subsecretario del ramo Agustín Carstens, se empezaron a contratar, siendo el símil de un seguro de gastos. En 2009 fueron muy útiles, y hoy nos dan certidumbre para terminar el año con los ingresos previstos en el PEF, al asegurarse el precio estimado.

Las coberturas aplican para el gobierno Federal, pero para las entidades federativas el panorama es difícil, dada la dependencia de las participaciones de los ingresos petroleros y al hecho de que el ingreso de las coberturas ingresa como aprovechamiento, y este rubro no es participable.

Por otra parte, ante la dependencia que tienen las entidades federativas respecto a las participaciones, cualquier alteración respecto de lo programado, especialmente en lo que tiene que ver con los ingresos petroleros, les afecta fuertemente, dado lo reducido de la recaudación de sus ingresos propios, con impuestos de bajo potencial recaudatorio como el de nóminas, hospedaje, anuncios y tenencia con base deprimida. La dependencia es muy alta, pero hay excepciones como Chihuahua, Campeche, Baja California, Nuevo León, Edoméx y por supuesto el Distrito Federal, que recaudan más, pero aun a estas entidades les afecta la caída de los ingresos petroleros.

Respecto a la estructura tributaria del país, al igual que en la región latinoamericana, la recaudación descansa sobre la tributación indirecta y el peso del ISR en la región es reducido.

La recaudación de los impuestos al consumo depende en mucho de la fortaleza del mercado interno, la del ISR de personas físicas está muy vinculada a la distribución del ingreso, al nivel salarial del empleo formal, que tiene ingresos muy reducidos, y la informalidad, que abarca porciones importantes de la fuerza de trabajo, que no paga impuestos.

En suma, la volatilidad de los ingresos petroleros afecta los ingresos tributarios, dada la vulnerabilidad de nuestra estructura tributaria.

Twitter: @davidcparamo