Opinión

Volatilidad y finanzas personales

28 junio 2013 7:42

Una premisa que debemos tener clara para el momento actual y los próximos años es que las decisiones patrimoniales se moverán en un entorno de volatilidad de los mercados y es conveniente prepararse.
 
La crisis de 2008 fue de una magnitud sin precedente, sólo comparable con la de 1929, pero con 2 ingredientes adicionales: la velocidad con la cual se dan las comunicaciones y la interdependencia entre los países; ello provoca que el efecto sea global y prácticamente al instante.
 
Les presento algunas premisas esenciales para entender el porqué de esta variabilidad.
 
 
1.- Las economías desarrolladas fueron seriamente afectadas y han seguido una estrategia de expansión monetaria para tratar de salir; sin embargo, la reducción de las tasas de interés y el endeudamiento público tiene un límite, como son los casos extremos de Grecia y España.
 
2.- Hay incertidumbre entre los analistas sobre las acciones que tomarán los gobiernos y eso mueve a las tasas de interés, las cuales son el pivote de todo el modelo. Particularmente, el último evento de volatilidad responde a las declaraciones del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, interpretadas como un mensaje del próximo fin de la política expansionista.
 
3.- Los elevados flujos de capital buscan una mezcla “adecuada” de mayor rendimiento con el menor riesgo posible y en la medida en que cambien las expectativas, también se moverán con rapidez.
4.- Las entradas y salidas intempestivas de inversión foránea en el sector financiero generan movimientos igual de erráticos en el mercado de divisas y un día vemos el “dólar” barato y otro podemos ser testigos de un alza fenomenal.
5.- Lo único seguro en el ámbito productivo es que cruzamos una zona de bajo crecimiento mundial y puede durar un buen número de años. Todos los países están resintiendo la caída en la actividad económica; incluso China, que venía presentando un alto dinamismo, espera una moderación significativa.
6.- Los golpes en la perspectiva productiva mundial hacen mover las bolsas de valores de todo el orbe y afecta a las empresas dependiendo de su propia área de negocios.
7.- Sin duda, la confianza es un factor que se ha minado después de 2008 y los inversionistas son más sensibles, actuando en forma inmediata y sobrerreaccionando.
 
Ahora bien, para México el entorno es complicado; empero, dentro de todo el contexto está mejor situado que muchos países emergentes. Ha realizado la tarea de mantener la estabilidad de tal manera que la inflación, el tipo de cambio y las tasas de interés han permanecido dentro de un terreno prudente.
Hay que se enfáticos: no hay un riesgo de crisis sistémica. El déficit en cuenta corriente es manejable, las reservas internacionales son elevadas, hay un esquema de ajuste a través del precio del dólar, y lejos de haber un exceso de gasto público, hay una queja de falta de avance en esta materia. Tan es así que Fitch Ratings le otorgó a México un mayor grado de inversión.
Por otra parte, se sigue trabajando en las reformas estructurales, que si bien el efecto es de mediano plazo, lanzan una buena perspectiva para el futuro.
 
En cuanto a las decisiones personales es importante considerar:
 
1.- El rendimiento bancario es negativo en la mayoría de los bancos. Si la inflación ronda 4% anual, es necesario buscar una tasa superior para que los ahorros conserven su poder de compra.
2.- Invertir en divisas es una opción de enormes riesgos por su volatilidad, y se sugiere sólo mantener divisas en función de requerimientos futuros como viajes, compras o créditos contratados en otra moneda.
3.- Si se va a invertir en bolsa, tomar las buenas oportunidades en los momentos en que el mercado se ajusta hacia abajo, pero es riesgoso porque nadie sabe a ciencia cierta cuál es el precio mínimo de los títulos. En todo caso, disponer de un recurso que, de perderse, no provoque una catástrofe.
 
Finalmente, la única alternativa es acostumbrarnos a que tendremos un entorno de alta volatilidad por un buen rato y ser prudentes con nuestras decisiones financieras.
 
 
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