Opinión

Vocación de conflicto

  
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EPN. ONU. (Reuters/Cuartoscuro)

Este gobierno ha desplegado una notoria capacidad para generarse pleitos y problemas. Hay un viejo dicho que dice que una forma efectiva de hacer política es la de crear los problemas para poder ofrecer las soluciones. No estamos en ese caso. El gobierno de Peña nada más se genera problemas con todos.

Es sorprendente la vocación de conflicto que tiene el gobierno. No le basta con abrir todos los frentes posibles a nivel nacional, traen pleito internacional como nunca habíamos visto. Hace unas cuantas semanas se manifestaban en la Ciudad de México doctores, maestros, la comunidad gay, la ultraderecha, campesinos, empresarios, la Iglesia católica, todos rabiosos con la autoridad. Insisto, a este gobierno le falta pelearse con la Cruz Roja.

Como si no tuviera suficiente, el gobierno decidió meterse en conflicto con la comunidad judía nacional y con Israel. En un voto inentendible, México votó en la UNESCO a favor de desconocer los vínculos del pueblo judío con zonas milenarias en las que varias religiones tienen lugares sagrados. Ese voto refleja una ignorancia histórica brutal, pero a eso ya nos tienen acostumbrados desde hace años; lo que no se entiende es qué beneficio político se buscó con ese voto.

¿Quiénes votaron en contra? Países como Estados Unidos, Alemania, Holanda, Gran Bretaña. ¿Con quién votó México? Con países como Nigeria, Pakistán, Irán, Omán, Senegal, Mozambique, Egipto, Nicaragua, Mauricio, Chad, Malasia, Vietnam, Rusia y China. ¿Por qué? Ni siquiera se optó por la abstención, como fue el caso de Francia, Grecia, España, Italia o El Salvador.

No ha habido una explicación clara de la cancillería. Al contrario, todo se ha vuelto un vericueto de tonterías. El embajador ante la UNESCO, el ya impresentable Andrés Roemer, ha tratado de justificar en privado su voto público. Ante la airada y justificada reacción de la comunidad judía decidió llamarles a algunos telefónicamente y decirles que no estaba de acuerdo con el voto y que incluso había pensado en renunciar, pero que finalmente decidió no hacerlo. Pobre, qué drama escoger entre la dignidad y el cargo en París. Y eso que dicen que es buenísimo para tener ideas. Se nota.

Es probable que no pase nada, que no expliquen nada. Ahí seguirá la canciller –que ya se sabe que en Presidencia no le tienen el mínimo respeto y ya nos podemos dar cuenta por qué–, ahí seguirá el nefasto Roemer. Puede ser que le apuesten al tiempo, que sigan dando evasivas del tipo: ‘a mí no me dijeron’.

Después de la invitación a Trump no parecía que se pudiera cometer otra pifia monumental. Subestimamos la capacidad de hacer rabiar a todos que tiene el gobierno. Y ahora no le pueden echar la culpa a Videgaray.

Twitter: @JuanIZavala

Correo: zavalaji@yahoo.com

Gracias a EL FINANCIERO publicaré en este espacio lunes, miércoles y viernes. Lo digo porque como bien dice el presidente Peña: ‘las cosas buenas se cuentan poco, pero cuentan mucho’.