Opinión

¿Vivimos una cruel ficción?

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Yuval Harari. (http://en.wikipedia.org/wiki/Yuval_Harari)

Doctor por la Universidad de Oxford, dos veces ganador del premio Polonsky y miembro de la Academia de Israel, estuvo con nosotros el pasado 25 de febrero para presentar su libro De animales a dioses. El pensador asienta que la característica más importante de los seres humanos es nuestra habilidad para crear ficciones. “Mucha gente piensa que la ficción es relevante en la literatura o en el arte pero no en asuntos serios como la economía o la política. Yo pienso que todo lo importante de la historia, incluyendo la guerra, son derivados de la mitología y la ficción”.

El historiador va más lejos, “el dinero es una de las ficciones más grandes que hemos creado, existe sólo en nuestra imaginación. Un pedazo de papel como un billete no tiene valor en sí mismo. No se le puede comer ni beber; no puede ser usado para ponerse como vestido. Todo nuestro sistema económico está basado en esa historia en la que todos nos hemos puesto de acuerdo para creerla. Otro ejemplo son las corporaciones como Google, Peugeot, General Motors. Hemos convencido a mucha gente para que crean en ellas. Se puede despedir a todos los trabajadores y la corporación sigue ahí. Un terremoto puede destruir los edificios y la corporación sigue ahí; los directivos pueden morir y la corporación sigue ahí. Si todo mundo cree que hay algo como Google en nuestro imaginario común, entonces sigue ahí”.

En su conferencia, Yuval Harari dice a la concurrencia: “la religión es tal vez la invención más importante del ser humano. Dios nos dio estas leyes y estamos obligados a seguirlas, nos han dicho, nos fueron otorgadas y no podemos cambiarlas, hay que cumplirlas. Cuál es la fuente de esas creencias, se pregunta y responde: el que nos hayamos decidido a creer lo que nos dicen.

La propuesta de Yuval Harari es la ficción compartida; redunda en el imaginario colectivo que va de generación en generación para formar las tradiciones y las creencias que nos rigen.

A la pregunta ¿qué es lo que hace que un país sea considerado como estable, seguro y válido?, el escritor responde: “la ficción determinante es aquella que nos permite convencernos de lo que nos han dicho; si todos aceptamos una misma historia, entonces nos comportamos de acuerdo con esos dictados y así se pueden crear estados, redes de comercio, sectores educativos, estados y patrias, es una ficción compartida. Como ejemplo están lo que en la actualidad consideramos como valioso en las llamadas democracias como son los derechos humanos”. El escritor toma un respiro y añade: “no hay nada racional ni científico en los derechos humanos. Biológicamente el ser humano no tiene derechos. Lo mismo ocurre con los caballos o las ballenas. El único lugar donde encontramos derechos es en las historias que la gente crea y disemina. La democracia y los derechos humanos son historias muy atractivas, pero no debemos engañarnos pensando que son asuntos racionales, son simplemente ficciones muy arraigadas”.

¿Y si esto es así, a dónde vamos los seres humanos?

Yuval Harari responde: “en los últimos 100 años hemos visto una aceleración del poder humano gracias a la ciencia. Estamos descifrando las leyes naturales de la física, la química, la biología. Comenzamos como animales, luego conquistamos el mundo y el siguiente paso es convertirnos en dioses y lo digo porque ciertas habilidades que siempre fueron pensadas como divinas, ahora están a nuestro alcance. Ya hemos creado plantas y vegetación propias, se han creado animales y estamos a punto de alterar genéticamente cuanto queramos en seres humanos. Les hemos arrebatado a los dioses una facultad divina y en todas las mitologías, los dioses son inmortales. Hoy en día ya se lucha contra la muerte. Lo hacemos contra el envejecimiento y la muerte en todas sus formas. Hay científicos de diversas nacionalidades que sostienen que antes de que termine el siglo podremos alcanzar una amortalidad que consistiría en prolongar más y más la vida con buena salud. Esto nos acerca cada vez más a los dioses”.

¿Es esta aseveración también una cruel o una bonita historia de ficción?

Twitter: @RaulCremoux

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