Opinión

Vivales

 
1
 

 

Los dirigentes de las secciones 9, 18 y 22 de la CNTE anunciaron movilizaciones en apoyo a los maestros de la CETEG. (Cuartoscuro)

Gil lo leyó en su periódico EL FINANCIERO con los pelos de punta. Según una nota bien documentada de Mariana León y Juan Carlos Ramírez, los líderes del magisterio de la Sección 22 de Oaxaca no aparecen en la nómina como comisionados, pero a cambio reciben un pago como docentes en una plaza registrada en la propia sede del sindicato, lugar donde no se imparten clases. Los líderes reciben además un sueldo adicional por trabajar en una escuela reportada como un sitio abandonado.

Oigan estas cifras: 143 representantes regionales han recibido en los primeros meses del año siete millones 77 mil pesos en sueldos como profesores por trabajar en las instalaciones del sindicato, o sea, cobran por no dar clases. Entra el líder magisterial a la sede del sindicato y timbra la caja. Imagine usted que al dar un paso en su oficina, o cualquier otro despacho, usted empieza a ganar dinero. Pas mal.

Historia de la aviación

El óxido de la rutina lo vuelve todo común y corriente. En medio de los escandalosos casos de corrupción de políticos y empresarios, de los monumentales conflictos de interés, de las trampas electorales, los maestros que cobran sin trabajar han pasado a formar parte de cierta normalidad cotidiana. A este grupo de vivales lo encabeza un bloque de maestros de la transa. Noé Cerqueda Bravo, líder de la Sección 22, tiene sus dos buenas plazas. En una cobra 54 mil pesos y en otra 70 mil, la segunda adscrita a la escuela Valeriano Trujano, que ha sido reportada sin agua, sin patio y quizá sin alumnos. Gil imagina a Noé dando clases al viento: cinco por uno catorce; capital de Oaxaca, Tepic, y así.

Pobres, pero no tanto

Gamés ha notado que algunos comentaristas combativos, de esos que incendian la página del diario en la cual escriben, no comentan el caso de los profesores. Bueno, cada quien escribe de lo que se le da su regalada gana, nomás faltaba. Quizá consideran el asunto pólvora mojada en materia periodística, o se niegan a criminalizar (gran nube que todo lo difumina) a los profesores, que al final forman parte del ejército de reserva industrial, o como se diga.

Gilga ha oído en mesas y sobremesas defensas emocionadas de los profesores de la Sección 22. Es decir, ladrones pobres son menos ladrones que los grandes ladronazos. Francisco Villalobos, secretario de la Sección 22, recibe un sueldo de 53 mil 11 pesos como profesor registrado en la sede del sindicato en Oaxaca; además, de pilón, 71 mil morlacos mensuales como docente de la escuela primaria Justo Sierra. Ah, don Justo, si usted viviera, si usted viviera moriría fulminado por un rayo de la vergüenza. Pobres, pobres, lo que se dice pobres, no son. Ganan más de cien mil del águila al mes por tomar plazas, bloquear carreteras, impedir que otras personas trabajen, en fon.

Más

Rubén Núñez, cliente fiel de esta página del fondo, tiene solamente dos plazas, una registrada en un centro de trabajo que no es escuela, sino las oficinas sindicales, y la otra en la Normal Experimental Lázaro Cárdenas. El artífice de los paros, uno de los causantes de que un millón de niños haya perdido días y días de clases se ha embolsado 300 mil pesitos. ¿Cómo la ven? Dicho esto sin el menor afán de albur.

Esperen, no se muevan de su mullido sillón (porque Gil supone que la lectora y el lector poseen un mullido sillón): Francisco Salinas Bautista, integrante del comité ejecutivo de la Sección 22, encargado en jefe de las movilizaciones que tienen hasta el cepillo a Oaxaca y al DF, este angelito tiene dos plazas y se embuchaca 123 mil pesos.

Como dijo el clásico de la ciencia política: aún hay más. Ángela Justina Martínez Rojas, dirigente sectorial de los maestros de Teotitlán, cuenta con dos salarios que suman 125 mil pesitos. Carlos Álvarez Cid cobra 86 mil pesos en una escuela que tiene ocho profesores y no tiene sala de computación. Síganles dando, no dejen de ponerles mesas para el diálogo, charlen con ellos y, sobre todo, permítanles cobrar algún sobresueldo, una pequeña prestación extra, algo para mantenerlos en calma. Gil utilizará la poesía para describir a estos maestros: caterva de rufianes y ladrones. Oh, sí.

La máxima de Rousseau espetó dentro del ático de las frases célebres: “Trabajar constituye un deber indispensable para el hombre social. Rico o pobre, poderoso o débil, todo ciudadano ocioso es un ladrón”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

También te puede interesar:
En lunes
Bioy Casares
Un mundo nos vigila