Opinión

Viva el acero de China

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Acero

La semana pasada la Asociación del Hierro y el Acero de China (CISA) dio a conocer que durante el primer trimestre del año la producción de acero cayó 1.7 por ciento, al llegar a 200.1 millones de toneladas, debido en gran medida a una reducción de la demanda y a las medidas que ha tomado el gobierno de ese país para ajustar la capacidad productiva del sector.

La amplia capacidad de producción de acero de China ha sido uno de los aspectos que con mayor preocupación ha visto el mundo después de la crisis de 2008, debido a que hay quienes estiman que existe una sobrecapacidad productora allá, que daña a empresas que no pueden competir contra la estructura de costos china.

En México y América Latina la situación se torna cada día más crítica. Hace unos días el presidente de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), Rafael Rubio, dijo en una entrevista que “China es el principal responsable porque está compitiendo con precios artificiales para colocar la producción que no usa a nivel doméstico”.

La verdad ha sido sumamente difícil probar que China está subsidiando absolutamente todo el acero que surge desde allá y, en caso de que así sea, hay un beneficiario directo: el consumidor global, que enfrenta costos más baratos gracias a ese insumo barato. De manera que el debate no es sencillo, porque resulta muy difícil obligar a China a dejar de exportar su acero. De hecho, el miércoles pasado Liu Jian, el director de la empresa Hebei Iron & Steel Group –la segunda mayor productora de acero china– declaró que cada día buscarán más oportunidades internacionales, y señaló que en Sudáfrica, por ejemplo, construirá una planta con capacidad de producción de cinco millones de toneladas. O sea, van por más.

La producción mexicana de acero está cayendo a un ritmo mayor que la producción global. ¿La razón? Las importaciones de acero laminado chino a México han subido notoriamente por la gran demanda del sector automotor. De tal suerte, hay empresas como ArcelorMittal que están cerrando líneas de producción en lugares como Lázaro Cárdenas, Michoacán. Se prefiere el acero chino.

Hay quien prevé que mayo será el mes decisivo para que los países de la OCDE conminen a China a reducir su producción de acero y permita a los demás competir. Pero China responderá seguramente que ya coopera, y que ha hecho público su compromiso de reducir en 60 millones de toneladas anuales su producción de acero de aquí al año 2017. De manera que nuevamente se toparán con pared.

Dos cosas son ciertas: 1. Nadie alcanzará a China como líder global en producción de este insumo industrial; y 2. Cada día es más difícil probar que China incumple reglas de comercio en la industria. Aceptémoslo: ganó.

Twitter: @SOYCarlosMota

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