Opinión

Visita Papal: nueva relación con el Estado Mexicano

Antonio M. Prida Peón del Valle, presidente Honorario de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos
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papa michoacan

Parece mentira que apenas hasta 1992 la Iglesia Católica no tenía existencia legal en México, estaba prohibida la educación religiosa en todas las escuelas del país, públicas y privadas, por lo mismo las ordenes religiosas tenían prohibido intervenir en las mismas, los sacerdotes tenían prohibido vestir con sotana o usar alzacuellos y no tenían derecho a votar y mucho menos a ser votados. Esta absurda y esquizofrénica "realidad" jurídica fue impuesta en nuestro país a consecuencia de un liberalismo anticlerical con espíritu de revancha histórica, con el propósito de establecer una bien desafilada "espada de Damocles", con la pretensión de poder ser utilizada algún día, en caso de ser necesario.

Fue Carlos Salinas de Gortari quien comenzó a cambiar este disparate jurídico, del cual aun no salimos del todo, reformando nuestra Constitución para reiterar el llamado principio histórico de separación del Estado y las Iglesias, explícito ya desde la Ley Lerdo de 1873, y para introducir tímidamente el principio de libertad religiosa.

En efecto hubieron importantes avances, tales como el reconocimiento de la personalidad jurídica de las Iglesias, que le permitió poseer bienes para el cumplimiento de sus funciones y que culminó con el establecimiento de relaciones diplomáticas con el Vaticano, la supresión de las prohibiciones de impartir educación religiosa en escuelas privadas y de las Iglesias para intervenir en ella, y la ampliación de la libertad de culto para que en forma extraordinaria pueda expresarse fuera de los templos o de las casas.

Pero subsisten absurdas prohibiciones e indebidas restricciones a la libertad religiosa e interferencias del Estado en la vida de las Iglesias, porque se ha malinterpretado dicho principio como un supuesto deber del Estado de ser ateo, anticlerical y antirreligioso. En cambio, la concepción moderna del Estado laico neutral, no confesional, es aquél interesado en reconocer, proteger y desarrollar las libertades espirituales de sus ciudadanos, sin brindar preferencia a ninguna Iglesia en particular.

Pese a dichas injustas restricciones a la libertad religiosa en México, que pretende cercenar los derechos humanos de los Ministros de Culto estableciendo una categoría de ciudadanos de segunda clase, de los ciudadanos y aun los de nuestros gobernantes, la Visita del Papa a México ha provocado que la realidad real impere, poniendo de manifiesto que los gobiernos no están facultados para limitar los derechos humanos de sus ciudadanos.

Fue así que nuestro Presidente dio la bienvenida en el mas emblemático recinto político del país, al líder espiritual de la abrumadora mayoría del pueblo de México, junto con su gabinete en pleno y la vasta mayoría de los representantes políticos, diplomáticos y de la sociedad civil del país. Aunque se le recibió en visita oficial en su doble carácter de Jefe del Estado Vaticano y de Vicario de Cristo en la tierra, la ceremonia fue ante todo un acto pastoral, durante el cual el Presidente se refirió al Jubileo Extraordinario de la Misericordia y al fenómeno buscado por el Papa de que la fe salga a la calle.

Por su lado, el Papa se presentó en el Palacio Nacion al como misionero de la misericordia y de la paz, que viene a México a dejarse ver por la Virgen de Guadalupe, y refrendó al Presidente el compromiso de la Iglesia Católica de contribuir con su gobierno para el establecimiento de una sociedad fundada en el amor.

No hay necesidad de fingir nada, se trató de una ceremonia de claro contenido religioso durante la cual ejercieron en plenitud su derecho humano a la libertad religiosa, tanto las autoridades Federales, Estatales y Municipales, quienes asistieron con todo y sus respectivas investiduras, como los políticos de todos los colores, los concesionarios de canales de televisión Católicos, los Ministros de Culto vestidos de Papa, cardenales, obispos y sacerdotes, y los ciudadanos comunes que realizaron y realizarán actos de culto público fuera de sus casas y de sus templos.

No satisfechos con estos desplantes, el Presidente y tantos otros políticos, han asistido a título personal a la Celebración Eucarística y demás ritos religiosos, el propio Gobernador de Chiapas besó la mano del Papa, con todo y su investidura, y aun el Jefe de Gobierno de la ciudad mas nueva del país se postró ante el Papa para entregarle las llaves de la misma, apenas unos días antes de que consume la gran traición al pueblo Católico de México, que representa mas del 80% de la población, elevando a nivel Constitucional de la ciudad, la agenda feminista radical, que incluye el reconocimiento de un supuesto derecho de la mujer a abortar.

Pese a todo, da gusto ver a México en el camino correcto, avanzando hacia la normalidad en materia de libertades religiosas. Hoy cabemos todos, quienes atenderemos el llamado del Papa a la conversión, quienes intenten entresacar algo valioso de sus homilías y discursos, y quienes de plano prefieran cambiar de canal.